“Me transformó tu amor que no me pide nada a cambio”
Unas de las palabras que se posaron en mi corazón al iniciar los ejercicios espirituales en el desierto de la Candelaria, fueron las palabras de un fray muy querido: “Fray Emilito, OAR”. Sus palabras fueron: aprovechen estos espacios de silencio, no hagan muchos propósitos, sino uno solo. También nos exhortaba a tener presente que Dios nos ama, pero a veces no imaginamos con qué inmensidad. Cuando iban pasando los días, me di cuenta que sus palabras se hicieron vida en esta experiencia de amor que tuve con mi Señor Jesús. Me siento más que bendecida y agradecida por estos días de silencio, de encontrarme conmigo misma, de experimentar la grandeza del amor de Dios y de qué manera se hace vida en nosotros cuando le dejamos actuar y abrimos los oídos del corazón, para escuchar su voz que nos habla en todo momento. A través de los temas y la Lectio reflexionada en referencia al discernimiento en diferentes momentos, quedaron muchas admoniciones internas resonando en mi co...