Quisiera en esta ocasión hacer mención de una semblanza. La semblanza de nuestra hermana Cleusa, que dio su vida por la causa indígena hace ya 32 años en las riberas del Purús amazónico. Volver a escribir de ella, es volver a recordarme el legado que tenemos en el corazón de la congregación, que es corazón de nuestra vida consagrada para la misión. Y hoy Cleusa me hace evocar el texto de Romanos 12, 1 que dice: Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos como Hostia viva, santa, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. Y Cleusa fue para nosotras y para sus pobres ribereños ejemplo de Hostia viva; por eso podemos resaltar que: COMO MISIONERA -Fue tenaz en su fe, -Entregó su vida a Dios, -Derramando su sangre a favor de la paz y la justicia. -Don Pedro Casaldáliga le concedió el título de mártir de la causa indígena” -Creemos que lo es. -En ella encontramos la persistencia en la bú...