EL LIDERAZGO EN LA BIBLIA (PARTE II)
En el NT podemos ver:
En Lucas 15, el hijo mayor de corazón chiquito. Es un hijo que
es fiel, trabajador pero con un corazón minúsculo como a veces nos pasa a
nosotros, que en vez de ser generosos nos quedamos con envidia y con celos.
-EL DEUDOR PERDONADO que no sabe perdonar. La ley del embudo. Lo ancho para mí y lo
estrecho para los demás. Dios nos perdona pero nosotros nos volvemos duros con
los demás.
SIMÓN Y EL APEGO A LOS BIENES. El corazón se va apegando. Debemos ser como las mamás que
echan aceite a las ollas para evitar pegarse.
LOS FARISEOS Y EL CULTO A LA PERSONA. Somos muertos en el arte de la justificación. No somos capaces
de afrontar la realidad de lo que somos y de nuestras acciones.
MARTHA Y EL ACTIVISMO. El fruto que debemos dar es el influjo que cada creyente debe
hacer con su vida. No es hacer muchas cosas, sino ver más bien, en qué sentido
las hacemos.
JESÚS Y BARTIMEO. Saber escuchar.
Jesús lo llama y le pregunta ¿qué quieres que haga por ti? Lo más importante
para el líder es saber escuchar. En este encuentro hay una enseñanza:
esforcémonos por escuchar más; no presupongamos la angustia del otro, sino escuchemos.
JESÚS FORMADOR DE LÍDERES
Estos doce eran ignorantes, defectuosos y Jesús los convierte en
líderes exitosos porque les da la capacidad de trabajar en equipo.
A veces queremos una pastoral centrada en mí, como líder.
Doce líderes con capacidad de trabajar en equipo, con capacidad
para confrontarse y ser fieles al carisma recibido.
EL LIBRO DE HECHOS nos habla de esta docilidad al Espíritu, con la capacidad de
demostrar resultados, eficaz y eficiente; con descentralización.
El Espíritu Santo es el protagonista. La dimensión cuantitativa
es fundamental (se ven los resultados en la expansión misionera, en los
milagros y cantidad de fieles que se van agregando).
A veces creyendo que
tenemos mucho trabajo nos tapamos los ojos para ver que nos estamos
envejeciendo, que en las iglesias ya no hay jóvenes y nos conformamos con la
gente que todavía va a la Iglesia. El éxito está en las comunidades cristianas,
como hicieron los Apóstoles.
En Hch 1,1,4 podemos ver un texto programático: descentralización, diáconos,
comunidades. Ninguna institución es capaz de supervisar todos los aspectos y
cuando se hace se cae en la burocracia que mata los carismas.
BERNABÉ y creer en el otro a
pesar del otro. En Hch 11,22 aparece Bernabé. En el v. 25 dice que partió para
Tarso en busca de Saulo y estuvieron un año juntos. Es el primero que cree en
Saulo a pesar de Saulo y su historia. ¿Cuáles son los Bernabé que han creído en
mi a pesar de mi? Verdadero formador es aquel que cree en el otro.
EL AREÓPAGO…allí donde Pablo habló del Dios desconocido. Puso en juego sus
habilidades, su creatividad, interactuando con el medio ambiente. Hay que
aprender del éxito de la competencia. El líder no tiene fórmulas mágicas sino
que es capaz de interactuar con el medio ambiente. No se lo sabe todo. Nosotros todo lo que
aprendemos, lo hacemos por imitación. La letra la aprendimos por imitación. Tengo
que imitar éxitos y evitar fracasos.
FILIPENSES nos enseña a vivir desde el afecto; nos enseña a querernos. Lo
afectivo es lo efectivo. Vivir lo profundamente humano con todos. Es la
capacidad de estimular el buen desempeño y favorecer la superación de los
errores.
LAS CARTAS PASTORALES enseñan a favorecer el liderazgo, pensar en los sucesores; es
decir, la formación permanente.
TITO nos enseña a tener metas claras y puntos de acción concretos;
capacidad de reflexión estratégica y práctica.
TIMOTEO nos enseña la capacidad de definir patrones de excelencia. Nos
da testimonio de un Pablo que sabe perdonar: 4,11: “toma a Marcos y tráelo
contigo”. Cuántas heridas vamos sufriendo durante el camino de la vida: el
valor del perdón, nos fortalece.
HEBREOS: capacidad de afrontar y de persuasión. Se busca convencer a los judíos
de que todo lo que saben se ha realizado en la persona de Jesús.
APOCALIPSIS: mística y visión de futuro.
La formación permanente deber ser una constante presente en la
vida de todos; sin formación no hay futuro.
Si recordamos el cuento de Alicia en el país de las maravillas,
ésta le preguntó al conejo ¿qué camino debo tomar? El conejo le responde que
depende del lugar. Ella dijo: “yo no sé dónde voy”; en ese caso, contestó el
conejo: “cualquier camino te sirve”.
Tenemos que entender que la vida cristiana como vocación
gratuita está destinada a una meta gigantesca.
Es gratuita; todos los que hemos sido llamados tenemos defectos. Todos,
desde Moisés, Israel, David, profetas, reyes, elegidos, discípulos, nosotros,
hemos recibido un envío: “vayan y hagan discípulos”. Vayan y den fruto y
permanezcan. No teman, que yo he vencido al mundo, dice Jesús.
La Biblia es la historia de un Dios que llama a las personas así
como son. En mi vida concreta, pecadora, Dios me llamó.
Es una misión enorme: ¿Qué quiere Dios de mí? Un fruto que perdure, que cambie mi vida y cambie mi historia.
He sido amada. Dios tenía un proyecto para mí, no soy un
accidente.
EL MUNDO Y LA IGLESIA NECESITAN CAMBIOS
De la situación actual todos nos quejamos. Necesitamos una
Iglesia:
-que crezca en pureza,
-con visión de futuro.
-una acción sin planeación carece de sentido.
El plan define el propósito: planes, acciones y asignación de
recursos.
Todo esto ayuda, ciertamente, pero es ante todo, la experiencia
del Resucitado la que obra. El liderazgo designa la acción del Espíritu Santo
en nuestra vida.
PISTAS PARA ELLO
-la actitud de discernimiento
-la experiencia fundante
-la conciencia misionera
-la dimensión eclesial
-la acogida a los carisma.
-el discipulado misionero
-la opción fundamental
Y tener muy claro que NO SOY YO, ES DIOS EN MI.
Por último, ¿por qué Jesús escogió pescadores y no agricultores,
tanto que habló en parábolas?
El agricultor, entre otras cosas, va y viene por el mismo camino,
en un itinerario trillado.
El pescador sin embargo, sabe
que no tiene el camino hecho; el mar es un desafío contínuo que tiene que
distinguir. En el mar no hay caminos ni sendas; se va por nuevos vientos. Las
ondas no son las mismas, y el viento sopla diferente.
En el liderazgo, las oportunidades se dan y las oportunidades se
buscan.
Hoy se nos pregunta: ¿Crees que Dios nos llama a cambiar el mundo?
El futuro en realidad, como el cuento de Juanito (que tenía el
pajarito en sus manos para darle vida o muerta) está en nuestras manos.
Nieves María Castro Pertíñez. MAR



Comentarios
Publicar un comentario