“Amarás a Dios y luego al prójimo como a ti mismo” Oración al Espíritu Santo CONTEXTO Jesús se encuentra en Jerusalén, precisamente en el Templo, donde se inicia un debate entre él y sus adversarios, sumos sacerdotes, los ancianos del pueblo y los fariseos. El evangelista presenta esta trama de debates con una secuencia de controversias de ritmo creciente: el tributo a pagar al Cesar (22,15-22), la resurrección de los muertos (22,23-33), el mandamiento más grande (22,34-40), el mesías, hijo y Señor de David (22,41-46). Los protagonistas de las tres primeras discusiones son exponentes del judaísmo oficial, que intentan poner en dificultad a Jesús en cuestiones cruciales. Estas disputas son planteadas a Jesús en calidad de “Maestro” (rabbí), título que manifiesta al lector la comprensión que los interlocutores tienen de Jesús. Pero Jesús aprovecha la ocasión para conducirlos a plantearse una cuestión aún más cru...
LECTIO DIVINA 14º DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (C) lucas 10,1-12 17-20 CONTEXTO La liturgia de la palabra de hoy nos invita alegrarnos de tener a Dios como Padre Consolador que derrama en nosotros como un río la paz, y nuestros nombres están guardados en su memoria. En la primera lectura el profeta Isaías nos muestra el AMOR, comparando el amor de Dios a su pueblo Jerusalén como un niño en brazos de su Padre así debe ser nuestra confianza y abandono en Dios, pues solo él es nuestra única gran riqueza; en él lo tenemos todo sí confiamos en ...
No llores si me amas… ¡Si conocieras el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudieras oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos! ¡Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudieras contemplar, como yo, la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen! ¡Cómo! ¿Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras y no te resignas a verme y amarme en el país de las inmutables realidades? Créeme; cuando la muerte venga a romper las ligaduras, como ha roto las que a mí me encadenaban, y cuando un día, que Dios ha fijado y conoce, tu alma venga a este Cielo en que te ha precedido la mía, ese día volverás a ver a aquel que te amaba y que siempre te ama, y encontrarás tu corazón con todas sus ternuras purificadas. Volverás a verme, pero transfigurado, extático y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando contigo, que me llevarás de ...
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