Las parábolas del reino de los cielos CONTEXTO El capítulo 13 del evangelio de Mateo es el capítulo de las parábolas del reino de los cielos, en él encontramos diferentes comparaciones del reino de los cielos con actividades tan cotidianas del diario vivir así como también de los oficios que la gente conocía perfectamente y que ejercían tal como el pescador, el agricultor o simplemente una mujer de casa cocinando, pero las explicaciones de algunas de las parábolas sólo se le concedía a sus discípulos. TEXTO En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: “el reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va, vende todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra. El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge tod...
INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO Oh Espíritu Santo, Amor del Padre, y del Hijo Dame agudeza para entender, Capacidad para retener, Método y facultad para aprender, Sutileza para interpretar, Gracia y eficacia para practicar. Amén. CONTEXTO Recordemos que los romanos fueron innovadores en el desarrollo de técnicas aplicadas a la agricultura, tales como el regadío, drenaje de tierras, abonado, barbecho, rotación de cultivos, etc. Los cultivos principales eran los cereales como el trigo y la cebada; los más apreciados eran la vid y el olivo. Por eso las parábolas llevan muchos ejemplos con eso s productos. El capítulo trece del evangelio de Mateo nos presenta un manojo de parábolas sobre el Reino de Dios. Todas ellas subrayan que la presencia del Reino en la historia supone un proceso. El Reino no llega repentinamente, implica acogida de nuestra parte, aceptación que se da en el tiempo. Jesús, hace comprender que el Reino está...
No llores si me amas… ¡Si conocieras el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudieras oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos! ¡Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudieras contemplar, como yo, la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen! ¡Cómo! ¿Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras y no te resignas a verme y amarme en el país de las inmutables realidades? Créeme; cuando la muerte venga a romper las ligaduras, como ha roto las que a mí me encadenaban, y cuando un día, que Dios ha fijado y conoce, tu alma venga a este Cielo en que te ha precedido la mía, ese día volverás a ver a aquel que te amaba y que siempre te ama, y encontrarás tu corazón con todas sus ternuras purificadas. Volverás a verme, pero transfigurado, extático y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando contigo, que me llevarás de ...
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