LA EXPERIENCIA FUNDANTE PARA EL PROYECTO PERSONAL


NUESTRA VIDA ES DON Y TAREA. 
 Es fundamental la búsqueda del sentido de la vida. “Quien tiene un sentido para vivir es capaz de soportar cualquier cómo” (Frankl).

El sentido de la vida es la razón que nos motiva;   nos impulsa a vivir haciendo que las circunstancias sean abordadas con ímpetu y entereza. Es esa fuerza que me hace vencer los obstáculos, la que me hace enfrentar la vida. Es la que va al ser humano para no caer en el absurdo.
Necesito saber para qué y por qué vivo.

EL NÚCLEO DE LA VIDA HUMANA ES:
-Hacer algo; ahí se ponen en juego todos mis valores creativos.
-Amar a alguien: valores vivenciales, existencia volcada hacia el otro.  Poder hacer algo por los demás. Vivir por los demás. Una persona centrada en si misma se vuelve hipocondríaca. Lo que da sentido a mi vida es vivir para los demás. -Asumir el sufrimiento con sentido: valores de actitud (Frankl.) Es decir, capacidad de enfrentar los problemas con sentido. Cómo asumo lo que me sucede?
El ser humano es un ser que se hace. SER-QUE-SE-HACE; ES también UN SER-PARA-LOS-DEMAS. Esto es lo propio del ser humano y es lo que descubrimos en Jesús que fue un ser para los demás.
PRINCIPIO Y FUNDAMENTO
Ordenar su vida según el propósito para el que Dios nuestro Señor lo /la llamó gratuitamente a la existencia.                                         
Esta es la base fundamental en la vida religiosa.
¿Sobre qué se fundamenta mi Proyecto Personal? Todo proyecto de vida necesita  fundamentarse en aquello para lo cual Dios me ha creado. Necesito saber para qué me creó Dios; por qué me creó Dios.

Rom 8, 28-30: también sabemos que Dios dispone todas las cosas…Para reproducir los rasgos de su Hijo. Alcanzar el tamaño de Cristo.
 
SOBRE QUÉ SE FUNDAMENTA MI PP
Es esa primera y fundamental experiencia de Dios; El siendo en mi:
-Mi relación con Dios: saberme “creada”. ¿Por qué y para que me crea? El por qué y para qué de mi existencia.
Principio: de allí parto yo
Fundamento: el cimiento de mi vida.
-Mi relación a las personas y cosas. ¿Para que está hechas? Cómo me ayudan a conseguir ese por qué y para qué de mi vida?

DOS CONDICIONES
-Libertad interior: indiferencia, neutralidad. Estas cosas me ayudan o no me ayudan a lograr el fin. Las tomo o las dejo según  me conduzcan a ese fin.
-Elegir solo aquello que conduce al logro de ese fin: tanto cuanto.

CÓMO DESCUBRIR ESE POR QUÉ Y PARA QUÉ VIVO
-En el contacto con la Palabra de Dios. Ella es el  instructivo que debo aprender pero también:
-Escudriñar mi propio corazón: ¿qué quiero vivir? Por ejemplo, elaborar mi epitafio, lo que quiero haber vivido, mis deseos más hondos.
-Recuperar mi experiencia de Dios ¿Cómo he sentido la acción de Dios en mi vida?¿Cómo ha orientado mis propias acciones?
-Lo que está inscrito en mí recogiendo mi historia: por ejemplo: cuál es el símbolo que me representa. (Ahondar en el lenguaje de los símbolos).
-Contrastar todo esto con el deseo de Dios expresado en su Palabra.
-Trabajar la libertad interior: la coherencia entre mis elecciones y mis deseos profundos.

 DE BUSCAR “ALGO” A BUSCAR A “ALGUIEN”
-Es  necesario pasar de buscar algo a buscar a Alguien.
-El encuentro con Jesús el Señor: es la roca sobre la cual queremos construir sentidos de vida en cualquier estado donde decidamos vivirla. Este es el fundamento de la vida consagrada.

Muchas veces en nuestra pastoral pasamos por encima de esto, de poner cimientos. Nos vamos por encima y nos volamos el encuentro con Jesús.
El encuentro es el que nos moviliza y nos transforma, todo se juega en el. Desde este encuentro y para este encuentro elaboramos el Proyecto de Vida.
El encuentro con Jesus va estructurando el proyecto existencial de vida y va produciendo formas especificas de:
-ser
-Hacer
-Tener
-Relacionarse.

Es sobre la cual se puede fundar una auténtica opción de vida consagrada.

LA EXPERIENCIA FUNDANTE: (Libanio)
En cuanto al origen de la opción de VIDA RELIGIOSA  aparentemente hay dos caminos.
-Puede empezar por un deseo de servir. Este puede ser el origen. Esto no dura. Se apaga como una velita que dura un día y ya después se consumió.
-El segundo origen es la experiencia de Dios: la profunda experiencia espiritual, si ella es el origen de la opción vocacional es algo que perdura y no se pone en duda.

Esta experiencia espiritual tiene que alimentarse toda la vida.
Cuando encontramos personas con esta experiencia de Dios, son personas verdaderas. Es la experiencia de Dios la que conduce a un deseo de servir.
Si la experiencia de Dios no conduce al encuentro de Jesús, progresiva, esa vida religiosa no tiene fundamento.

Resumiendo   sobre esta experiencia fundante, cabe decir que:

 -ES PROFUNDA EXPERIENCIA ESPIRITUAL: ENCUENTRO TRANSFORMANTE.

-PIEDRA FUNDAMENTAL INAMOVIBLE.

-A LA QUE SE RECURRE EN LAS CRISIS Y DIFICULTADES.

-ES EL TERMÓMETRO DEL CAMINAR EN LA VIDA RELIGIOSA. NO SE MIDE POR LA EFICACIA- APOSTOLADO.

-LAS TAREAS, LOS SERVICIOS BROTAN DE ESA EXPERIENCIA.

-ES UNA EXPERIENCIA GRATUITA QUE DEBE SER CULTIVADA.

-PORQUE LA VOCACION RELIGIOSA ES PARA UNA VIDA DE EXCLUSIVIDAD EN RELACION CON DIOS: DE AHÍ BROTA EL DESEO DE ENTREGARSE A SERVICIOS CONCRETOS.

-LA EXPERIENCIA DE DIOS ES ANTERIOR A LAS MISIONES QUE REALIZAMOS.

-ESTA EXPERIENCIA FUNDANTE ES GRACIA, Y PROPIAMENTE ESTE ES EL CARISMA DE LA VIDA RELIGIOSA.

 

 

 

 

 

 

 

 

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