“eL QUE QUIERA VENIRSE CONMIGO, QUE SE NIEGUE A SÍ MISMO”. INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO. Espíritu de Dios, siempre presente en la obra creadora y recreadora del Padre, quiero acercarme a la Palabra hoy con ojos nuevos y corazón blando, disponibles para acoger la Gracia que me será revelada y que tiene el poder para transformar mi vida. Espíritu de fraternidad, sigue horadando en mí con tu suavidad hasta que poco a poco sea capaz de optar siempre por el camino de Jesús, camino de reconocimiento de mis hermanos y hermanas, camino de encuentro que conduce al Padre, camino de entrega de la vida en favor de los demás. Condúceme, Ruah Divina, en este camino de oración. CONTEXTO. El evangelio de este domingo está unido muy estrechamente con los vv. 13-20, de la lectura del Evangelio de la semana pasada. En el versículo 16, Pedro confesó su fe de que Jesús era el Mesías, el Hijo de Dios. Aho...
CONTEXTO Este relato del evangelio se desarrolla después de que los saduceos y los fariseos piden una señal a Jesús solo para ponerlo a prueba y así poder acusarlo, Jesús les estaba catequizando para que no se fijen en las actitudes de ellos y sus enseñanzas. TEXTO Del santo Evangelio según Mateo 16, 13-20 En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos contestaron: “Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas”. Él les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Simón Pedro tomó la palabra y dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Jesús les respondió: “¡Dichoso tú, Si...
No llores si me amas… ¡Si conocieras el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudieras oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos! ¡Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudieras contemplar, como yo, la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen! ¡Cómo! ¿Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras y no te resignas a verme y amarme en el país de las inmutables realidades? Créeme; cuando la muerte venga a romper las ligaduras, como ha roto las que a mí me encadenaban, y cuando un día, que Dios ha fijado y conoce, tu alma venga a este Cielo en que te ha precedido la mía, ese día volverás a ver a aquel que te amaba y que siempre te ama, y encontrarás tu corazón con todas sus ternuras purificadas. Volverás a verme, pero transfigurado, extático y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando contigo, que me llevarás de ...
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