CONTINUAMOS CON LA CORRECCIÓN FRATERNA...
Dentro de la formación del noviciado tenemos como estudios
las cartas de la vida misionera
de nuestro fundador Monseñor Francisco Javier Ochoa “O.A.R”.
En donde en una de sus tantas cartas, nos encontramos con
una muy particular, haciéndole una corrección fraterna a su hermano Pedro por
no haberse despedido de él.
Monseñor Ochoa actuó
siempre con claridad a lo largo de su vida. Y así es como podemos verlo en esta
carta a la cual le dice a su hermano Pedro que le va a dar una lección de educación.
El conocía muy bien a su hermano Pedro y veía que era
necesario darle esos consejos para llegar a ser
un buen misionero y porque está buscando su bien.
UN ACTO DE CARIDAD es “reprenderle”; es un acto de caridad, por
amor a su hermano, al que le aplica la corrección fraterna, y porque está
buscando su bien. El interés
fraterno de Monseñor, es muy
afectuoso por querer ayudar a su
hermano. Mientras el redacta la carta tiene en su frente el
crucifijo y se puede ver que las palabras le brotan del corazón.
UN ACTO DE AMOR
FRATERNO con la amabilidad con que actuó
Ochoa, donde no quedó exento de
franqueza y sinceridad pero fundamentalmente con sentimientos profundos de amor
al hermano que ha caído en falta, y su fin no es otro que desear su bien.
A continuación los
consejos de Monseñor Ochoa a su hermano Pedro:
Consejos Generales:
A estos consejos que
siguen los llamó generales, porque lo
mismo sirven para mí que para ti, que
para cualquier otro misionero, y por de pronto yo soy el primero que procuro
aprovecharme de ellos.
Piensa muchas veces
que la lengua y pluma de un imprudente pueden hacer más daño que el pico o la
tea en manos del más desalmado anarquista.
Todos los días y
muchas veces cada día piensa en la misa que has celebrado por la mañana y en la
que vas a celebrar al día siguiente, y pon cada día mayor empeño en celebrarla mejor
que el anterior. Un sacerdote que diariamente celebra bien la Santa misa (me
refiero a las disposiciones interiores) se hace santo sin darse cuenta, y da a
Dios una gloria inmensa.
Si quieres hacer grandes cosas en las almas, hazlas primero en
ti mismo, y no pierdas el tiempo inútilmente pensando en que cuando ejerzas el
sagrado ministerio vas a hacer esto y lo otro por los demás, si ahora no te
cuidas de prepararte bien para ello.
Aprende chino pronto
y bien, que hay una infinidad de almas esperándote, y Jesús espera esas almas
por tu medio.
Que tengamos cuidado
de no confundirnos…
Corregir por amor:
(Apropiación)
A veces nos sucede que nos confundimos con el concepto de la
corrección fraterna y nos olvidamos de lo que nos pide el Señor, y ahí es
cuando pasa que en vez de corregir, solo causamos heridas y dolor. Debemos ser
muy prudentes al hacer a la corrección fraterna
y siempre con caridad.
San Agustín nos
enseña en el Sermón 82, 4: “corregir
por amor; no con deseos de hacer daño, sino con la cariñosa intención de lograr
su enmienda. Si así lo hacemos,
cumpliremos muy bien el precepto: "si tu hermano pecare contra ti,
repréndelo estando a solas con él" ¿Por qué lo corriges? ¿Por qué te apena
haber sido ofendido por él? No lo quiera Dios. Si lo haces por amor propio,
nada haces. Si es el amor lo que te mueve, obras excelentemente. Las mismas
palabras enseñan el amor que debe moverte, si el tuyo o el suyo: "si te
oyere -dice- habrás ganado a tu hermano"
Luego has de obrar para ganarle a él.
Que sepamos como Misioneras Agustinas Recoletas y como
hermanas del mismo Padre, poner en práctica en nuestras comunidades la “Corrección Fraterna. El amor fraterno,
nos debe impedir el que permanezcamos indiferentes, es decir que no nos
quedemos de brazos cruzados si sabemos
que alguna hermana está en peligro
porque vemos que no está yendo por buen camino. Que no tengamos temor, porque es precisamente la palabra de Dios la
que nos exige a no dejar caer en falta a un hermano.
Agustina
Rodríguez. Novicia MAR
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