La alegría de ser una Misionera Agustina Recoleta
En la alegría que
fluye de la certeza de ser llamada por Cristo para estar y permanecer
con Él soy una Misionera Agustina
Recoleta.
Como Misionera vivo
la alegría del Cristo resucitado que me ensancha el corazón para ir al
encuentro de todos, para amar a todos sin distinción, para hacer del mundo mi
hogar.
Como Agustina gozo
de la alegría de vivir en comunidad, en fraternidad; vivimos el gozo de un constante Pentecostés; somos de
siete Naciones, de cuatro lenguas distintas, pero todas hablamos la lengua del
amor fraterno, del bien común, porque es Cristo quien nos congrega en unidad; en Él
somos una sola alma y un solo
corazón.
En la intimidad del
sagrario, del silencio interior, me deleito al escuchar la voz de Dios que me
habla al corazón, habla de su amor para conmigo, me habla de su fidelidad
constante. Dios es inmutable; es el
mismo hoy, ayer y siempre. Convencida de su amor para conmigo quiero siempre
responderle en fidelidad: “He aquí la sierva
del Señor, hágase en mí su voluntad.
Te doy gracias Dios
de amor por tu fidelidad, por llamarme a extender las fronteras de mi
familia hasta los confines de la tierra,
gracias Señor por mi familia MAR.
Francisca Braga Malveira. Novicia MAR

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