LA VOCACIÓN DE MOISÉS Y MI VOCACIÓN


Ex 3,1 Moisés buscaba una nueva vida, buscaba desprenderse de su pasado y del crimen cometido en defensa de un esclavo hebreo.

Yo en época de mi llamado también estaba en busca de una vida nueva, pues me había matado a mi misma en búsqueda  de falsos amores, de máscaras para agradar a otras personas. Yo buscaba apartarme de cosas y personas que me ahogaban.

Ex 3,2-5 Moisés ve la zarza que no se consume y esto lo atrae;  desde ahí el Señor lo llama.
La zarza de mi vida yo no la vi, más bien la sentí arder dentro de mí; el Señor se valió de una asamblea ferviente para atraerme y despertarme. De ahí escuché una voz agradable llamándome: ¡ven a mí, vuélvete!. Sentí que Dios me llamaba hacia  él y hacia  mí misma, y me hizo acercarme, a ir búscarlo en el lugar más concreto y concorde con lo que quería de mí en aquel momento: la iglesia, el seno de una comunidad viva y orante, lugar sagrado donde pude entrar en mayor comunión con él.

Ex 3,6 Dios se revela a Moisés que es el Dios de sus padres.
A mí Dios se revela como un Dios amoroso que me llama a buscarlo desde lo más profundo de mi ser. Al bajar al corazón lo encuentro como un Dios siempre presente en mi vida, que estaba ahogado  en mi pecho por tanta superficialidad, y al buscarlo más y más, es a mí que me encuentro;  es el sentido de vida que encuentro, y al buscarme, al parar y escuchar los clamores más ocultos de mi corazón es a Él a quien encuentro. Él está en mí y yo en Él.

Ex 3,7-10 Dios lo llama a una misión específica: cuidar de su pueblo sufriente.
Cuando empecé a reflexionar más a que me llamaba Dios, sentí que me llamaba a consagrarme a él en servicio de los más pobres, pequeños y abandonados de su pueblo para llevar su amor y esperanza a ellos, hacer su nombre conocido y que da sentido existencial a todo el hombre.

Ex 3,11 Moisés replica a Dios: “quien soy yo…?” Sintió miedo y dio excusas para no asumir su misión.
Yo al contrario de Moisés cuando descubrir cuál era mi llamado, sentí una fuerza muy grande, un entusiasmo capaz de luchar contra todo para asumir mi vocación;  el único motivo por el cual me preocupé fue en dejar a mi madre sola, pero hoy veo que el miedo me atrapa, me frena para abrasar totalmente mi vocación/misión  y pienso quien soy o si es que  no soy capaz, a pesar de tener un amor tan grande a la gente, una gran sensibilidad al que sufre, al abandonado, al desanimado. Yo me revivo al estar con ellos.

Ex 3,12 Dios está con Moisés
Dios me llama constantemente a la confianza, se revela que es en mí, que siempre está presente y me da prueba de esto a través de la permanente presencia de su Espíritu actuante en mí: lo percibo en momentos en que él me capacita, me hace  ir allá de mis capacidades humanas, también a través de mis hermanas y situaciones de la vida que me dan prueba de su infinito amor.

Juliana Lima. Novicia MAR


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