Un pueblo que necesita de testigos antes que maestros.
El sábado 15 de marzo, iniciamos la catequesis en nuestra Parroquia
Gervasio y Protasio de nuestro barrio. El grupo que estamos acompañando es el de Confirmación y donde están participando 10 adolescentes.
Comenzamos este primer encuentro entregándole a cada chico
una tarjeta de bienvenida, seguimos con una dinámica de la tela de araña donde
los chicos se fueron presentando, tímidos y con algo de vergüenza pero entre risas y equivocaciones nos fuimos
conociendo, compartimos el tema del amor del Padre, desde la visión de un padre
que es creador, que por lo tanto no destruye, que ama a TODOS por igual. Aquí
tratamos de que todos se expresasen acerca de cómo conocen a Dios, qué saben de
EL. Utilizamos imágenes, dinámicas y algunos signos para el desarrollo del tema.
Les dimos un espacio para que luego de la reflexión del tema, respondieran algunas preguntas sobre cómo entendían a Dios desde su experiencia;
terminamos con una oración en la que durante el tiempo que pasaba la canción de
la hermana Glenda: Las aguas no podrán apagar el amor…, le pasamos en una caja de regalo un espejo diciéndoles
que era la creación más especial de Dios.
Damos gracias al Dios de la vida por todo lo que nos
permitió compartir en este comienzo de la Catequesis y desde ya nos encomendamos a sus oraciones,
para que podamos ser como dice
nuestro “Papa Francisco”: ¨Hagan que la catequesis sea
transversalmente kerygmática, para que el proceso y maduración de la fe tengan
la frescura del encuentro con Aquél que, a través de la Iniciación Cristiana,
te consolida como discípulo misionero.¨
Que Nuestra Madre de la Consolación interceda por todas nosotras en este comienzo de la
pastoral.
María Agustina Rodríguez.
Karen Beatriz Polanco Peguero
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