FORMA DE VIDA DE LOS FRAILES AGUSTINOS DESCALZOS ( SEGUNDA PARTE)
En el capítulo siete se habla de la clausura y el
recogimiento, aquí recalca la necesidad de la intimidad del claustro, alejarse
de la dispersión que tantas veces se presenta fuera, y hoy en día que dentro y
fuera de nuestras casas se vive de una forma tan eléctrica, es momento de
buscar la creatividad para mantenernos focalizados en la oración continua y
escucha a la voluntad del Padre, de tener la capacidad de ponerle llave al
corazón.
En el capítulo ocho se trata el tema de recibir
novicios y de su formación, se dice que el fin de la formación sea en el amor y
la caridad de Dios y del prójimo, desde la mortificación de los afectos y el
desprendimiento y que la humildad sea el estudio de todos, el desprecio de sí,
y el amor y la caridad con los otros. Y es que al llegar a la vida religiosa
hoy, hay mucho que pulir, mucho de que despegarse, cuanto menos esa es mi
experiencia, mucho que desaprender y mucho que purificar en el amar y en la
libertad.
En el capítulo nueve
trata de la comida y las recreaciones se resalta la austeridad, la
obediencia de comer lo que se ha indicado y se valora el compartir, el recreo
de una forma sana y que no vaya con la dispersión de lo más importante que es
Dios. Y este es un espacio que es de celebrar, disfrutar y en el que debemos
colaborar se relajen las tensiones del día, la comunidad ayuda a sublimar, al
estrés, a veces simplemente con un chiste o un comentario, ojalá que el rey de
nuestros recreos no sea el televisor que nos aleja estando cerca sino que
reine la fraternidad, el recreo es
momento de desfogue de todo lo que nos hemos cargado en el día, triste es
cuando al final del día nadie sabe lo que le paso al otro.
En el capítulo diez se plantea la necesidad de que haya
dos celadores por casa para la salvaguarda de las normas entre los hermanos, el
humilde reconocimiento de las faltas y la transparencia de la persona. Es
enriquecedor hoy cuando una hermana te puede compartir lo que piensa acerca de
algún error o actitud en la que se ha errado, y más aun cuando una está abierta
al amor de la otra, pues para mí por más que duela corrección fraterna es amor.
En el capítulo once toca el tema de las casas
dedicadas a la formación y estudios de los formandos, estos deben dar cuenta de
lo recibido, serán casa especiales, estos tendrían horario acomodado a la vida
estudiantil, y oportunidades de salir a conferencias y clases, pero se resalta
que cuando se terminen los estudios antes de ocuparlo en un oficio de letras,
que éste un año en algunas de las casas de los novicios, reformándose y
recogiendo su espíritu. Entiendo que si las bases no las hacemos en la soledad
con Cristo la vida religiosa queda hueca.

Comentarios
Publicar un comentario