Seguramente muchas veces nos hemos preguntado o nos han preguntado “Cómo y para qué orar”. Hoy dos grandes padres de la Iglesia, Orígenes y San Agustín, nos ayudan a responder. “Quien se prepara para orar debe antes recogerse, predisponerse, estar atento al conjunto de la oración. Debe igualmente alejar de su pensamiento todas las ansiedades y todas las turbaciones, y concientizar la grandeza de Quien se le acerca, pensar cuán impío es si se presenta ante Dios sin prestar atención, sin esfuerzo, con una especie de desenfado nocivo; en fin, es preciso rechazar todos los pensamientos extraños. Cuando se va a orar es necesario presentarse, por decirlo de alguna manera, con el alma entre las manos, el espíritu levantado, la mirada puesta en Dios; para ello hay que apartar el espíritu de la tierra y ofrecerlo al Señor del universo, y por fin, si deseamos que Dios se olvide del mal que hemos cometido contra Él, contra los prójimos o contra la recta raz...