Qué suave es tu amor, Señor, y qué inmensa tu ternura. quiero volcar mi vida en correspondencia a ti, Dios mío. quiero abrir mis ojos y recibirte, recibirte en cada hombre y mujer que como yo ansía y necesita tu amor. Quiero cerrar mis ojos, Abba, y abrir mi alma a tu Palabra, reflejo y casa de tu voluntad. Y así caminar en pos de Ti, ciegamente enamorada. Quiero dejarme hacer, aunque no quiera; quiero decir que sí, aunque tema y vencer una y otra vez cuando me digo que no puedo. Quiero luchar, con la mirada puesta en Ti y derrotar mis fantasmas para que en libertad pueda darte mi pobreza cada día y con ello enriquezcas tu Reino entre nosotros. Quiero poder mirar atrás con alegría y agradecida extenderte mi alabanza y que al frente, al porvenir, me guíe la esperanza de encontrarme contigo y nuestra familia reunidos en el gozo que no acaba. Y en este instante, Señor, que es el que tengo me abandono a Ti con un gran ¡FIAT! Y...