“Tened una sola alma y un solo corazón hacia Dios”

San Agustín
La Regla

Introducción y comentario de Nello Cipriani, OSA

      
LA REGLA DE SAN AGUSTÍN
De carácter esencialmente normativo o preceptivo (1,1), comienza con el precepto:
“He aquí lo que mandamos que observéis quienes vivís en comunidad.”[i]

“La Regla agustiniana es una  Regla, es decir: un código estable de leyes, que organiza y orienta la vida común”.[ii]  Detrás de cada norma hay una rica doctrina espiritual y una sólida teología de la vida religiosa.

El libro está dividido en dos partes:
1.- Carácter eclesial e interior de la comunidad monástica agustiniana.
2.- Condiciones indispensables para alcanzar el objetivo principal.

NATURALEZA Y FUNDAMENTOS DE LA VIDA MONÁSTICA

Eclesialidad de la comunidad monástica

Al inicio se observa el fin de la vida monástica:
He aquí lo que mandamos que observéis quienes vivís en comunidad: En primer término, ya que con este fin os habéis congregado en comunidad, vivid en la casa unánimes (cf. sal 67, 7) y tened una sola alma y un solo corazón (Hch 4,32) orientados hacia Dios.[iii]

Se hacen tres alusiones bíblicas:
a) Jn 11, 52. Congregar por mandato de Dios en la unidad de Cristo a los hijos de Dios dispersos.
b) Sal 67, 7ª, Dios es quien hace habitar unánimes en la casa.
c) Hch 4, 32 Nos habla de la experiencia comunitaria de las primeras comunidades.

Comentario al Salmo 132

La Iglesia nacida en Pentecostés y los monasterios han surgido de la unidad mediante el amor,  “Ved que dulzura que delicia vivid los hermanos unidos” Sal 132.

En Aarón vemos al Christos Totus:

Cristo Cabeza    El ungüento es el Espíritu Santo, no se quedó en la barba (apóstoles, tradición y fortaleza),
IglesiaCuerpo     sino que bajo al vestido (Iglesia), donde la orla es símbolo de los monasterios.

La orla la podemos ver como perfección, aquellos que saben vivir unidos son perfectos, soportándose unos a otros sus cargas.
Continuando con el comentario al salmo, este dice “El rocío del Hermón que va bajando sobre el monte Sion”. El rocío es el Espíritu Santo, el cual cubre todo, rocía todo, así la gracia de Dios va empapando la unidad.
Si nos dejamos tocar por el Espíritu Santo nos vamos haciendo caritativos, la caridad por sí misma no se adquiere es un don de Dios.

Interioridad y comunión fraterna

Quien vive en la exterioridad, no está preparado para recibir los dones de Dios, él está siempre dispuesto a concederlos. Hay que desear e invocar la caridad, sin colocar obstáculos.
En la concepción agustiniana Dios es la Vida misma del Espíritu humano, estamos revestidos en Dios, es decir, Dios es mi vida misma.

Inmanente: Dios está en mí, no sale de mí, pero abarca más. Permanece en mí. Todo lo trasciende. Por eso cuando entro en mí, me encuentro con Dios. Todos somos uno, existe unidad, arde el corazón, arden juntos los corazones.

In Deum: Tendentes o dirigidos hacia Dios. Es la búsqueda de Dios. Vamos hacia Dios. Todas expresan la llamada a la interioridad, quienes habitan juntos en los monasterios construirán una sola alma y un solo corazón, con la condición de que vivan en diálogo con Dios.

La comunión teologal

La unidad de las almas y los corazones, para San Agustín está fundamentada en las tres virtudes teologales, fe, esperanza y caridad.

Por la fe nos unimos, pero esta no es suficiente por sí misma para sostener la unidad, tiene que existir la caridad, así mismo mediante la esperanza nos dirigimos hacia Dios.

Estamos llamadas a buscar el bien del otro viviendo la caridad en común, como comunidad amamos, acogemos, nos levantamos y sostenemos juntas mutuamente en nuestro camino hacia Cristo. Mi alma es de todos mis hermanos y viceversa, somos uno, somos de Cristo.

Trinidad y Comunidad

En la Santísima Trinidad, vemos a un único Dios, vemos a la unidad mediante la caridad. En una unidad no solo por naturaleza, sino por amor. El amor se da y no se reclama; es importante ir purificando, derribar el orgullo de mí corazón, pensar y discernir mi acción comunitaria ¿Cómo vivo la caridad en la comunidad?

La Trinidad viene cuando yo voy a ella, cuando estoy en una búsqueda continua de Dios, pero en comunidad, teniendo una vida intensa de interioridad. Es Dios mismo quien nos reúne a vivir en unidad.

Fundamentos económicos y psicológicos

En cuanto a lo material debe existir una perfecta comunión de bienes materiales, teniendo una actitud de humildad, para que exista una verdadera igualdad, dando a cada quien lo que realmente necesita.

La comunión de los bienes materiales

El radicalismo evangélico

En la comunión de los bienes materiales, vivimos el radicalismo evangélico “no consideréis nada propio”, es pasar de mi yo al común. ¿Cómo? Discerniendo ¿lo necesito o no?

En los monasterios siempre habrá falsos monjes o pueden existir conflictos, pero la caridad y la igualdad son los medios indispensables para que haya paz. Buscamos la igualdad, a diferencia de la sociedad que busaca el individualismo. Agustín nos hace la invitación a amarnos mutuamente.

Comunidad material y espiritual

La Regla de San Agustín no es igual a un proyecto socialista, ya que en el proyecto de San Agustín entra la CARIDAD.

Tenemos como único bien a Cristo, él es quién llena el corazón, es nuestro tesoro ¿Quién puede quitarme al Señor? Nadie, pero también debemos tener en cuenta que no es exclusivo, por lo tanto no puedo adueñarme de Dios, Él se da por enero, en plenitud.

Como comunidad: Somos parte de una cultura, estamos establecidos en diferentes lugares, por tanto no podemos olvidarnos del pueblo, debemos ser transparentes y sinceros, nada es mío, no me puedo apropiar de las cosas, es una invitación a la austeridad.

La humildad

La humildad es básica en todo lo que hago, todo gira en torno a Dios, y solo por el hago las cosas, no puedo sentirme más.

Amor reciproco: Es una llamada a dejar de lado la soberbia, dejar también el deseo de querer ser más del otro. Cuando se vive amando al otro, nos podemos apoyar mutuamente.

Aquí agregaría ser siempre el instrumento, el jumentico que lleva a Dios, a su mensaje, además no podemos atribuirnos nada pues todo lo bueno que tengo es de Dios, únicamente me pertenece mi pecado.

Soberbia
Qué valor le doy a las cosas. La soberbia, es aquello que me hace sentir mejor-más que los otros.
San Agustín, dice que la soberbia es el amor a sobresalir (ponerme delante de Dios), nos invita a preguntarnos ¿De qué presumo?
La soberbia es el origen de todo pecado, es buscar el egoísmo para dominar al otro, donde la caridad es el remedio.

Para Agustín existen dos amores:
La caridad→ Ciudad celeste, santo
La soberbia →Ciudad terrena, impuro

Día a día se construye la comunidad, donde se busca morir al “yo” para que nazca el “nosotros”, esto se logra más fácilmente ayudándonos recíprocamente y con paciencia.
La caridad nos mueve a buscar la igualdad, a buscar el bien del otro y para esto me puedo preguntar ¿soy humilde, soberbia o caritativa?
La unidad se da cuando me uno íntimamente a Dios en la oración.

LA ORACIÓN COMUNITARIA


Cuando no existe una comunión espiritual con la comunidad religiosa, se convierte en una comunidad funcionaria. Donde debe haber igualdad en todo, material, espiritual, psicológica.

¿Cómo vivo la oración? “Vivimos oramos junto por Dios”

La oración comunitaria signo y medio de la comunión espiritual

Dios une los corazones y las almas, encontramos la unidad en la fracción del Pan y la oración. Es por eso que la liturgia tiene que ser creativa, sin rutinizar y más importante aún vivirlo con el corazón.

La comunidad es privilegiada en la comunicación, cómo me relaciono con el otro así es mi relación con Dios. Cuando nuestro ser, nuestro corazón estén con Dios, la oración se convierte en el clamor del corazón a Dios.

Oración y vida

Puntos clave:
·         La oración sincera no se limita, la oración común se prolonga alabando a Dios. “Cantad al Señor un cantico nuevo” Salmo 149
·         Teniendo caridad, cantamos con la vida, somos una alabanza  para Dios.
·         Vivir todos unánimes y concordes, teniendo una sola alma y un solo corazón.
·         Dios caridad habita, en cada palabra de amor a su hermano ¿Qué me mueve el egoísmo o la caridad?
·         Cada persona de la comunidad es un lugar sagrado, cuando se levanta el corazón se convierte en un altar.

LA ASCESIS CRISTIANA

La parte de la mortificación en la Regla de San Agustín ocupa una mínima parte. Donde se nos invita a tener moderación, escuchar con atención la lectura, no darme gusto a todo lo que quiero.

Ayunos y abstinencias

En la Regla de San Agustín no en encontramos largas listas con prohibiciones, como se ve en otras reglas, el más bien se preocupa por la salud. Esto no dice, que él, no le de importancia, al contario sabe y conoce bien la importancia de estas prácticas ascéticas.

Se ayuna por motivos espirituales. ¿Qué es lo que me mantiene en forma con el Señor?
En la Regla y doctrina de San Agustín no existe un dualismo, la carne no es enemiga del espíritu.
Nos dice que nadie odia su propia carne, todo ha sido creado por el Único Creador.
El ayuno ejercita la voluntad y es por eso que los cristianos ayunamos.

La ascesis agustiniana

  • Es específicamente ascético.
  • Poner una disciplina en lo que es lícito para fortalecer la voluntad ante lo ilícito.
  • En la actualidad para la sociedad ya no hay cosas ilícitas, lo que importa es satisfacer y obtener placer momentáneo, esto sería la felicidad.
  • San Agustín y al Iglesia consideran que el hombre tiene aspiraciones nobles
  • Aprender a saber dominarse, dominarse ante las tentaciones
  • Absoluta libertad para elegir el bien y el mal (pelagianismo)
  • La caridad (en ella hay plenitud en todo, “el amor lo vence todo”, todo lo que haga, tiene que ser hacho con amor y por amor en el amor) es una razón para ayunar. Crecer en caridad nos ayuda a vencer el pecado y evitar caprichos.

MODESTIA Y GUARDA DE LA CASTIDAD

Este capítulo cuarto de la Regla es el más criticado, se piensa que es fruto de un pensamiento sospechoso y que no respeta la libertad de la persona y sobre no fijar la mirada se dice que es una sexofobia agustiniana.

Prudencia en el salir del monasterio. En tiempos de San Agustín, los monjes salían de dos en dos, por cuestiones de seguridad, ya que los baños eran públicos y se prestaban para escándalos, como abuso sexual.

En capítulo quinto de la Regla se nos habla del orden para la casa, de la biblioteca, ropería, la despensa y del cuidado de los enfermos. En cada aspecto existe un responsable quien debe servir con cuidado y amor al otro.

CADA UNO AL SERVICIO DE LOS DEMÁS

El vestido del corazón. Cada uno según su necesidad. El vestido que hay que cuidar es el interior, no el exterior, debemos revestirnos de Jesucristo. Vivir las Bienaventuranzas nos ayudan a purificar el corazón,  Jesús es el primero en vivirlas, es su Proyecto de Vida.

El trabajo común. Cada uno pone empeño al bien común, unidos por el vínculo de la caridad.
Todo es común, nada es individualidad. Con esmero, disponibilidad, todo se realiza con caridad. (1Co 13,5). Es más importante lo común ante lo que es propio.

Los monjes de Cartago, no querían trabajar, decían que solo se iban a dedicar al ocio santo y para eso se apoyaban en la cita Mateo 6:25-34. Me invita a pensar  ¿Cuáles son mis motivaciones para estar aquí?,  dentro de la comunidad se nos invita a desarrollar nuestras capacidades y además todo trabajo es digno.

Que nadie trabaje para sí mismo, que se trabaje por el bien común.
Debemos ser generosos en dar, todos somos Cuerpo, cada uno tiene su función como parte del Cuerpo.

EL PERDÓN MUTUO DE LAS OFENSAS

Para San Agustín la verdadera finalidad de la vida común es: cor unum et anima una in Deum.
No siempre se vive de esta manera, en la gran mayoría de los casos están muy lejos de ser lugares de paz y comprensión fraterna.

Existen la desconfianza, la incomprensibilidad, problemáticas,  no hay asertividad al expresarse dando como resultado la ofensa de alguien.

El perdón mutuo

Demuestra estar con los pies en la tierra, no mantengáis disputas o terminarlas prontamente.
El odio hace homicida a la persona, anteriormente se utilizaba la regla de Oro (ojo por ojo, diente por diente…),  ahora es bueno plantearnos el hecho de no hacer lo que no quiero para mí,  y no lo quiero para el otro.

Jesús supera la Ley mosaica, nos invita a ser generosos, la gracia de Dios es la que nos ayuda a superar el odio, la violencia, el orgullo…

Nos invita a no devolver un mal por mal aunque sea un mal menor, de igual manera nos invita a amar a los que hacen el mal. El odio (divide y mata), su objetivo es eliminar al otro, la caridad (une y da vida) por otro lado quiere el bien para el otro. El monasterio debe ser una experiencia de caridad que se opta libremente.

La ira

La ira → paja
El odio → la viga

Evitar que la ira se convierta en odio. En el convento se nos invita pedir perdón y a perdonar. Si el daño es reciproco se invita a ambos perdonarse mutuamente. De igual manera cortar de inmediato las injurias, molestias y enojos con el otro.

Es de suma importancia tener una comunicación asertiva donde cada quien se haga responsable del 50% que le corresponde a cada uno.

OBEDIENCIA  Y AUTORIDAD

Agustín quiere unir obediencia y autoridad, concordia entre quien manda y obedece. Nos invita a ser corresponsable. La paz entre los hombres es la concordia bien ordenada.

No toda subordinación es esclavitud. Nadie es esclavo del otro, pero se renuncia libremente a la propia autonomía. Lo único que esclaviza al hombre es el pecado, nos hace ser servidumbre.

Entre el hombre y la mujer existe una igualdad por naturaleza, se complementan, en sexo, psicológicamente, ninguno es esclavo del otro. Como ya hemos mencionado hay muchos órganos pero somos un solo cuerpo (Cf.  1Co 12, 18-19).

Deberes del superior

La tarea principal del superior, es que las normas de la Regla sean observadas fielmente, otra tarea es la de corregir como dice San Pablo: “llamar la atención a los ociosos, animar a loa apocados, sostener a los débiles y ser paciente con todos” (1Tes 5, 14).También es su responsabilidad mantener la disciplina incluso si es necesario suscitando el temor, ya que habrá de dar cuantas a Dios por la vida de los que están a su cargo.

Obediencia

Las religiosas deben obedecer a la superiora como una madre, para no ofender a Dios en su persona. Es darle una ayudad a la superiora, para facilitarle la tarea que es el bien y la unidad de la comunidad.

ENAMORADOS DE LA BELLEZA ESPIRITUAL

Este último capítulo junto con el primero constituyen los dos pilares fundamentales:
El primero. Indica el objetivo principal que deben vivir los que viven en el monasterio, además de las condiciones indispensables que se tienen que observar.
El ultimo. Indica el espíritu que tiene que animar la observancia de la Regla.

Con amor

Observar las normas movidos por la caridad. “El cumplimiento de la ley en el amor”. (Rm 13,10)
“sólo con la caridad se obedece a Dios sincera y suavemente”. (ep. 140, 18, 45).
El verdadero inteligente es el que ama y no el que únicamente acumula conocimientos para sí.

Libertad y servidumbre

Servir a Dios en la alegría de ser hijos de Dios y no por temor  de servidumbre. La gracia ofrece la caridad.

Belleza espiritual

Dios es la belleza más grande, ¿Cómo transmito la belleza de mi ser? Dios mira lo hermoso de cada uno.
Dios es bello y hermoso desde el nacimiento hasta la muerte y resurrección.
La contemplación a Cristo, es la única vía que nos permite ser renovados por Cristo, esto no es un privilegio es para todos.

Agradecimiento e invocación

El verdadero espejo para mirarme son las Sagradas Escrituras y poder descubrirme, reconocerme. Para ver a Dios, me tengo que ver a mi primero, mi fealdad donde la luz de Dios me hace ver mi sombra. Invitación personal a examinarme y quedarme con lo bueno de mi persona, reconociendo mi realidad.

Dar gracias a Dios

Dar siempre gracias a Dios, ya que con su ayuda podemos realizar las cosas,  nos ayuda a cumplir con fidelidad  y amor la Regla. Para esto tengo que poner también de mi parte,  además se hace en todo momento, aquí cabe preguntarme ¿soy feliz?

Obedecer fielmente. De nada tengo que gloriarme, todo es de Dios, don suyo.
La doctrina cristiana de la gracia no nace del pesimismo, nace de la preocupación que el hombre no sepa reconocer los dones de Dios y se enorgullezca.

Invocación de perdón y de ayuda

Si no hemos cumplido → pedir perdón
Pedirle al Señor que no nos deje caer en la tentación ¿Qué le estoy pidiendo a Dios?
Ser tentado y no caer es bueno, incrementa mi fe, pero no hay que darle rienda suelta a la tentación.

APROPIACIÓN

La Regla de San Agustín, a primera vista parecería simple, pero tiene un gran contenido teológico. Este libro me ha ayudado a profundizar más interiormente en lo que consiste la Regla y de esta manera poder vivirla con mayor claridad.

Es un reto para mí, puesto que dentro de la comunidad, como se mencionaba, siempre pueden existir diversas problemáticas, pero ante cualquier situación se me invita a responder con caridad, sirviendo primeramente a lo común antes que a lo propio.

Sin duda alguna, sin la gracia que nos da Dios sería imposible lograrlo, el nuestro Único Bien, la Belleza Espiritual de nuestra vida es quien da sentido a lo que hacemos, da sentido a este ideal de vida que intentamos vivir de la manera mas unida posible.

El vivir como agustinas implica una renuncia a lo mío, me invita a desapegarme cada día de lo terrenal, de aquello que no trasciende, y me descentra de Cristo, de mi Camino.

Le pido al Señor que cada día me colme de su gracia, para que pueda permanecer fiel a Él, mediante la observancia de la Regla y que pueda ser instrumento de unidad y caridad para mi comunidad.


Síntesis realizada por: Miriam Viviana Horta, Novicia MAR




[i] http://www.augustinus.it/spagnolo/regola/index2.htm
[ii] P. A. Trapè
[iii] http://www.augustinus.it/spagnolo/regola/index2.htm

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