“EL SEÑOR HA ESTADO GRANDE CON NOSOTROS, Y ESTAMOS ALEGRES”



A nuestra llegada a Guamote le siguió un caluroso recibimiento de los jóvenes de la comunidad de Sablog San José, con ellos comenzaríamos juntos un camino de la mano del Señor; ellos por su parte con sed de Dios, de su Palabra, de encontrarse con Dios mediante la realización de los sacramentos de iniciación cristiana; Karen y yo comenzábamos la experiencia apostólica, bajábamos de la montaña para encontrarnos con el pueblo, viviendo un encuentro con el Resucitado, el Maestro, el Protagonista de esta historia.


El poder acompañar a estos jóvenes indígenas ha sido una bendición de Dios, ha sido un grupo abierto a la escucha de Jesús. En la convivencia de la Eucaristía que tuvimos con ellos el lema fue: “Ser PAN para los demás como Tú Jesús”.
 
En la convivencia descubrimos el proceso de cómo se hace el pan: primero sembrando en buena tierra, cosechando, triturando, siendo levadura, horneando con el Espíritu, multiplicando para todos y partiendo para compartir; ellos acogieron este mensaje comprometiéndose a ser pan al igual que Jesús, donándose a sí mismos.
El 21 de junio fueron las primeras comuniones no solo de este grupo sino de todos los grupos que estaban en preparación en la Parroquia de San Pedro de Guamote;  ahí reunidos como Iglesia nos unimos a Cristo por medio de su Cuerpo y de su Sangre “Tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío. De igual modo, después de cenar, la copa, diciendo: Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros” (Lc 22, 19-20).

El 28 de junio se realizaron las confirmaciones junto con la fiesta de San Pedro y San Pablo, también en la Parroquia de San Pedro de Guamote. La Eucaristía fue presidida por el P. Julio Gortaire  representante del Obispo;  al imponerles las manos los jóvenes se llenaban en plenitud del Espíritu Santo, fortaleciéndose para dar testimonio de vida siendo discípulos de Jesús; no solo ellos se llenaron del Espíritu, yo pude experimentar el vuelo del Espíritu en mi ser.


Son varias las experiencias vividas, donde compartimos risas, alegrías, la vida, la fe… no cabe duda que “EL SEÑOR HA ESTADO GRANDE CON NOSOTROS, Y ESTAMOS ALEGRES” (Sal 125,3. Doy gracias a Dios por la experiencia vivida con estos jóvenes y con Karen, colocando en sus manos a estos cristianos que comienzan otra etapa en su vida de fe;  yo me abandono a su gracia pidiéndole que cada día me ayude a entregarme más enteramente a su misión.


Miriam Viviana Horta Colín
Novicia MAR 

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