LECTIO DIVINA. XXV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (B) San Marcos 9,30-37.




CONTEXTO:

Si ubicamos el texto de hoy en su contexto podemos fijarnos en el inicio del capítulo 9 de Marcos. En primera instancia tenemos la Transfiguración cuya escena cierra la primera parte del evangelio y hace inclusión con la escena del bautismo de Cristo, (1,9-11): en ambos se oye la misma voz celeste, aludiendo al Salmo 27 y a Is 42,1; pero en el Bautismo, se dirigía sólo a Cristo, y aquí se dirige a los tres discípulos presentes, para confirmar la profesión de Pedro. En la escena del Bautismo, Jesús aparecía como un nuevo Moisés y también lo subraya la voz: “Escuchadle” de Dt 18,15. El monte alto, donde Cristo se transfigura, v. 2 evoca el Sinaí; la nube que cubre a los discípulos con su sombra evoca el texto de Ex 40, 38. Se comprende por qué, después de la Transfiguración, Jesús se ocupa más de la formación de sus discípulos, 9,30-31 y les da algunos principios de una ética cristiana en 9,25-10,45. Este es pues el contexto de nuestro texto, que la Liturgia nos regala hoy apoyados también en la primera y segunda lectura.

EL TEXTO: San Marcos 9,30-37.
En aquel tiempo, instruía Jesús a sus discípulos. Les decía: -El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará. Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa les preguntó: -¿De qué discutíais por el camino? Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: -Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos. Y acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: -El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.

¿QUÉ DICE EL TEXTO?
Por segunda vez, Jesús revela a sus discípulos su muy próxima pasión (v. 31). Abandona deliberadamente la predicación a las muchedumbres (v. 30), decididamente incapaces de comprenderle, para dedicarse exclusivamente a la formación definitiva de discípulos. Los apóstoles apenas si comprenden algo más que la muchedumbre. ¿Por qué habría de ser necesario que el Mesías se sometiera al sufrimiento para obtener la realeza?
Las predicciones, por Cristo, de su pasión están impregnadas de referencias al Antiguo Testamento.  El verbo "ser entregado" (v. 31) está tomado de Is 53, 6 y 53, 12 referido al  Siervo sufriente. La expresión "en manos de los hombres" (v. 31) proviene de Jer 33, 24 (o 26, 24): Cristo el primer gran profeta perseguido. La expresión "sufrir mucho" (v. 31) remonta,  a Is 53, 4 y 11. "Ser arrojado" (v. 31) recuerda Sal 117/118, 22 (cf. Act 4, 11; Mc 12, 10).
El segundo tema de discusiones entre los apóstoles nace de la inminencia del Reino; estos comienzan a preocuparse por el lugar que puedan ocupar en el futuro Reino como ministros o consejeros del Mesías (v. 34; cf. Mc 10, 35-40). Jesús aprovecha esta discusión para poner de manifiesto las condiciones de ingreso en el Reino: no solo habrá de pasar por el sufrimiento el Mesías para entrar en el Reino, sino que también los suyos a su vez, deberán presentarse en él como siervos (v. 35) y como pobres (v. 36). El niño estaba considerado en aquella época como un ser insignificante, y la palabra aramea para designarlo era la misma que para designar al siervo. Para entrar en el Reino es preciso estar disponible como un niño, es decir, ser sencillo (v. 36) y no pretender los primeros puestos (vv. 33-35). Dentro del Reino es preciso hacerse el siervo de todos (v. 35) y ofrecer su amor a los más insignificantes (v. 37, en el que es preciso tener en cuenta que en Israel el niño no es objeto de ninguna consideración[1]).
¿QUÉ ME DICE A MI EL TEXTO?
Me fijo en Jesús:
Curiosamente el libro la primera lectura nos da una clave de interpretación y es que hay que deshacerse del justo y verificar su autenticidad según asuma el desenlace de su vida, que por supuesto, será provocado. De igual manera, Santiago en su carta nos habla de los antivalores del Reino: la codicia, la envidia, la rivalidad.  Estas dos claves de lectura nos ayudan a mirarnos en Jesús y admirarnos de su realismo y consecuencia.
Realismo porque Jesús no es tonto. Sabe que su vida y testimonio profético y mesiánico tienen que probarse en la cruz; y hacia allí se dirige. Sabe también la carga de dramatismo que esto tiene para todo seguidor suyo. Nosotros los humanos tenemos el mecanismo de la negación para esconder en lo profundo de nosotros lo que no queremos aceptar. Nos repele la cruz; en teoría sabemos que hasta allí hemos de llegar, pero en la práctica la rehuimos de mil maneras.
Jesús, no desgasta más fuerzas en enseñar a las muchedumbres, ahora concentra sus energías en continuar enseñando a los Doce (no a todos los discípulos). Ellos deben abrirse al seguimiento que Jesús presenta, yendo tras él, corriendo la misma suerte y sacudirles la imagen de un mesianismo que tiene derechos adquiridos y “puesticos” de honor.

Por eso Jesús les da un enunciado perfecto, valiéndose en la incomprensión y desubicación de los Doce: El que quiera ser el primero, que sea el último; el que quiera ser el primero de todos, que sea el servidor de todos. Es un enunciado por contraste, el segundo miembro niega al primero: último y servidor niegan al primero. La enseñanza práctica es la plástica de la imagen de un niño. El interés de Marcos es doctrinal de ahí la imagen utilizada. El niño, a su vez, es una metáfora. Funciona como símbolo de pequeño, de menor, de alguien sin rango. No se trata aquí de inocencia; nada que ver. Se trata más bien de una aseveración de Jesús que radicalmente  conlleva asumir sus tribulaciones, su muerte y resurrección y como él perder todo rango. Ser discípulo de Jesús es seguirle en su camino hacia Jerusalén, en un proceso de maduración de anonadamiento y compromiso por los demás. Nosotros los cristianos no somos importantes, sino iguales, y el paradigma de la igualdad es asemejarnos a Cristo en todo: configuración total en cuestión de humildad.

Me fijo en los Doce
Qué privilegio tan grande tener al Maestro enseñándoles; pero en vez de abrir sus oídos y corazón a sus enseñanzas, se pierden en bobadas. Tal es su desubicación. No quieren saber nada de dolor. Sólo quieren el puestico. Aunque hablan por el camino, no le dicen nada, porque conocen bien al Maestro como para que les de antemano la recompensa. El que sigue a Cristo, no lo hace por recompensa, sino por amor. Amor radical, profundo, sincero, incondicional, hasta la muerte, como los mártires y como los santos;  todo lo contrario a la codicia, la rivalidad y la competencia que se mueve en nuestro mundo y en nuestras comunidades. Es por ello, que Jesús les pone la imagen del niño, invitándolos a recordar que en su seguimiento nadie nos reconocerá ni méritos, ni bondades, ni honores ni lo que queramos pedir. Solo el camino de la humildad nos dará la comprensión del seguimiento que Cristo nos pide.
¿QUÉ ME HACE DECIR EL TEXTO?
Tarea difícil Señor, ésta la que me pones. Difícil porque decir palabras compromete el corazón. Escucharte, es la invitación más profunda que recibo hoy. Escuchar tu Palabra: ob-audire: abriendo todos los poros de mi ser para que cale tan adentro que no se salga y quede tatuada en mí en forma de cruz, que es mi camino, mi destino y mi deseo.
Ser “niña”; ser tu niña: esa pequeña que cada día quiere despojarse de todo y meterse en lo profundo de tu “yo”, para encontrarte, comprenderte y sentir tu abrazo amoroso, pero sobre todo “ser niña” para abrazarte, donarme, entregarme, y depender de ti de tal forma, que solo tú me bastes y como el jumento poderte decir: Te llevo Señor, a donde tú quieras, que los burros no reclaman, ni exigen, solamente acatan la voz del amo tan amado. Dame, Señor tu gracia continuamente y no me dejes caer en la tentación de los discípulos.  

Nieves María Castro Pertíñez. MAR 





[1] Maertens-Frisque Nueva Guía de la asamblea cristiana  VII  Marova - Madrid 1969.pág. 92 http://www.mercaba.org/DIESDOMINI/T-O/25B/marco_25b.htm (17-09-2015)








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