DESAFÍOS MISIONEROS DE TODA COMUNIDAD CRISTIANA
RECIBIR Y ANUNCIAR EL
KERIGMA
La fe nace del anuncio del evangelio.
Un grupo que se une por la fe, en el nombre de Jesús, y que busca transmitir el
mensaje es una comunidad evangelizadora.
La Iglesia antes de evangelizar tiene
que evangelizarse a sí misma y escuchar la voz de Dios, esa voz que es la que
guía sus pasos. Debe escuchar el Kerygma, la proclamación de Jesús, encarnado,
muerto y resucitado.
Dios Padre nos da a todos la
salvación, es un don de su gracia y misericordia. El primer anuncio no se puede
sustituir, ya que es central anunciar el amor infinito de Dios, que debe
llevarnos al compromiso y a despertar a aquellos bautizados que no ejercen su
misión.
SUSCITAR LA CONVERSIÓN
La misión pretende que todos sean
discípulos del Señor. Para que en el encuentro con Jesús se realice la
conversión del hombre, es decir, que sea capaz de romper con el egoísmo,
individualismo, pecado y se adhiera el
corazón a Dios.
La comunidad es promotora de la fe. En
su misión con los que no conocen a Cristo deberá de suscitar en ellos un deseo
de conversión plena y en el caso de los bautizados que estén fríos en su fe
buscará que se adquieran a una fe más plena y madura, en Cristo resucitado.
La persona convertida a Cristo,
orienta toda su vida a Él, en cualquier sitio donde se encuentre, implica
también un compromiso comunitario de dar respuesta a la realidad, construyendo
la paz, la justicia, la igualdad, el diálogo, mediante el soplo del Espíritu
Santo y la caridad.
EVANGELIZAR CON EL
TESTIMONIO DE LA CONDUCTA Y DE LA PALABRA
La conversión a Jesucristo se alcanza
con la fe y la caridad.
La comunidad es signo de la presencia
de Cristo cuando: perdona, ama, sirve a los hermanos, opta por los pobres,
respeta, busca lo espiritual (libertad) antes que lo mundano y si existe unidad
en la fe y en la caridad.
El evangelizador tiene que dar
testimonio en palabra, obra y acción de aquello que está predicando, por eso
debe mantenerse en constante renovación, ya sea una persona o una comunidad.
Cada acción evangelizadora ha de estar
contagiada del amor y misericordia de Dios Padre. Además ha de renovarse la
manera cómo se transmite el mensaje, ver si verdaderamente somos fieles al
evangelio o no.
ANUNCIAR EL EVANGELIO CON
ALEGRÍA
"Estad
siempre alegres" (1
Tes 5,16). El anuncio, es un anuncio de alegría,
de júbilo, de felicidad, pues estamos
anunciando el amor de Dios, Dios de justicia y paz: "¡Qué
hermosos son los pies de los que anuncian buenas noticias!" (Rom 10, 15). Vemos
el primer anuncio de alegría cuando el
ángel dice a María: "Alégrate, llena de gracia, el
Señor está contigo" (Lc 1, 28). Posteriormente lo volvemos a ver cuándo Jesús enuncia las
Bienaventuranzas: "Felices los que tienen el
espíritu del pobre… Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la
recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que así persiguieron a los
profetas que vivieron antes de ustedes" (Mt 5, 3-12).
Quien
evangeliza denuncia los pecados a las personas, pero también implica el anuncio
salvífico de Jesús, que no es otra que una alegría total. Cuando el misionero
da testimonio de la resurrección de Cristo, es testimonio de esperanza y
confianza en Dios.
Por lo
tanto quien se contagia de la alegría del evangelio, deja atrás las tristezas;
por eso es muy importante que el misionero sea dinámico, alegre, que sea una
persona que transmita el amor que Dios le tiene.
ESTAR SIEMPRE ATENTA A LOS
SIGNOS DE LOS TIEMPOS
El anuncio del evangelio se ha de
hacer teniendo en cuenta las diferentes circunstancias del tiempo y lugar donde
se realiza el anuncio. Papá Dios quiso que le escucháramos en nuestro propio
lenguaje en Jesús y por eso se hizo uno más entre los hombres en un determinado
tiempo y lugar; de la misma manera el misionero tiene que involucrarse en su
tiempo y lugar, en su situación para que desde ahí realice su proclamación de
alegría y esperanza.
El hombre solo es capaz de reconocer
el anuncio salvífico cuando éste se encuentra impregnado se su situación
actual.
Los nuevos medios de comunicación,
tecnología, ciencia nos ayudan a evangelizar, pero no debemos caer en la idea
de que sin ellos no se puede evangelizar, pues sería un error, el mismo Jesús
vino a evangelizar a los más pobres y a los más atrasados. El anuncio también
se tiene que preocupar por la promoción humana y social, buscando ante todo
llevar a los hombres a Cristo.
HACER UNA CLARA OPCIÓN POR
LOS POBRES
En documentos como Puebla, Santo
Domingo y Medellín podemos apreciar la importancia que tiene optar por los
pobres, que no es cerrarse a la universalidad, podemos decir en palabras de
Juan Pablo II que es "una
forma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana".
Medellín, 14, 4 nos dice:
A) La
pobreza material es un mal y contraria a la voluntad de Dios.
B) La
pobreza espiritual es la de los pobres de Yavé, es la apertura del corazón a
Dios. Dios es su única riqueza.
C) La pobreza como compromiso es aquella
que se asume por amor a los más necesitados. El mejor ejemplo es Jesús: “siendo
rico se hizo pobre" (2 Cor 8, 9), para salvamos."
Las comunidades cristianas no pueden
descuidar a los pobres, a aquellos que Cristo vino a evangelizar. Hay que tener
el corazón atento para escuchar el clamor de los afligidos, siendo fieles al
espíritu de las bienaventuranzas y derrochando amor, para que los receptores
del anuncio afiancen su fe en Jesús.
COMBATIR EL INDIVIDUALISMO
En la actualidad el individualismo es
un reto, cada vez aumenta más y se conduce al egoísmo. El individualismo se
hace más grande en los lugares de desarrollo económico. A causa de las
dificultades de vivir en comunidad también se opta por la vida individual,
buscando solo la propia felicidad. La respuesta de los cristianos tiene que ser
solidaria y comunitaria.
Síntesis
realizada por Miriam Viviana Horta, Novicia MAR

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