Dios ha estado grande con nosotros y estamos alegres
Doy gracias a Dios por todas las experiencias vividas en este año canónico, en la casa del Noviciado y por estar cerca de mí en cada momento. Dios a lo largo de los días fue haciendo su trabajo en mi como ese alfarero que va moldeando mi barro; ese médico que sana mis heridas y a través de ellas mismas me fortalece, teniendo en cuenta que el sufrimiento es parte de la vida y de los que siguen a Jesús. Fui percibiendo que yo no soy el centro de todo; que quienes me rodean están primero que yo. El amarme y conocerme me ayuda a hacer lo mismo con mi prójimo. Estoy agradecida con Dios, ya que a través del acompañamiento y formación con la hermana Nieves Mary Castro he ido creciendo en varios aspectos de mi vida, tanto personal como espiritual y comunitario; Dios me ha ido hablando a través de ella; a través de su animación, disponibilidad, de saber escuchar, comprensión; he percibido que en este camino de interiori...