¿SANTO, YO?
En el primer momento del día profundizamos sobre el testimonio de
entrega de Santa Magdalena de Nagasaki mártir agustina recoleta y lo
visualizamos desde la óptica de nuestro padre San Agustín y desde el texto
bíblico de San Juan 13, 1-15. Texto que nos acompañó durante nuestra reflexión
en el día y en los diferentes momentos de meditación y oración tanto personal y
comunitaria.
Durante este día hemos experimentado el inmenso amor que Dios nos
tiene que lo llevó a humillarse hasta el extremo por nosotros y nos da ejemplo
para que de esta misma manera también nosotros hagamos lo mismo con nuestros
hermanos. Como prueba de ello también encontramos a tantos y tantos Santos
reconocidos y a los que han estado en el anonimato, quienes nos indican con su
vida que la santidad es posible y que para llegar a ser santo es necesario ser
humilde y amar hasta el extremo. Para lograrlo es necesario estar en una íntima
unión con Dios.
Gloria Hernández.
Novicia MAR.
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