LA ALEGRÍA DE MI RESPUESTA
En este día voy
compartir con cada uno de ustedes una pequeña reflexión sobre la alegría que
nace del corazón humano y la cual lleva a darle un sentido profundo a nuestra
vida.
Comienzo mencionando
la santidad en la vocación que cada uno vive y cómo los seres humanos vamos buscando,
encontrando y viviendo en plenitud el amor que Dios ha depositado en nuestro corazón.
Vemos que a lo
largo de la vida se presentan diferentes invitaciones a vivir en la total unión
con nuestro Maestro y esto lo podemos encontrar en cualquier estado de vida; ya
sea en el matrimonio, en la soltería, en el sacerdocio o en la vida religiosa, está
en cada uno acoger o dejar a un lado esta invitación, tenemos la libertad para
ser nosotros mismos.
Siento que
cada uno está llamado a encontrar esa respuesta real y verdadera de la
felicidad allí donde se encuentre y de esta manera comience a vivir en total
entrega su vocación, dejándose transformar por la mirada acogedora del que da
sentido a la vida: Dios, que es amor y ternura.
Finalizo con
esta frase que he querido citar de la carta “alégrense” que el papa Francisco dirige a los consagrados en el
mundo entero: “Esta es la vida de los Santos:
personas que por amor a Dios no le pusieron condiciones a él en su vida”
Diana Gómez
NOVICIA MAR


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