LA ORACIÓN PARA SAN AGUSTÍN ( lll )


Nuevamente quiero compartir con ustedes, queridos lectores otra pauta sobre la oración según Nuestro Padre San Agustín.
El deseo santo:
La oración para san Agustín es también deseo. El creyente está llamado a orar sin interrupción, y se ora sin cesar a través del deseo de las cosas celestiales, particularmente a través del deseo de la vida eterna. San Agustín lo dice bellamente en su comentario a los Salmos:
Dejarás de orar cuando dejes de desear. Que el deseo sea tu oración.

Por eso, al hablar de la oración señala que es el deseo de las cosas invisibles, es decir de Dios, de su reino, de llegar a participar de la alegría en la eternidad, etc. El hombre agustiniano es un hombre de deseos, pero de deseos celestiales:
 Por eso dijo el apóstol: Oren sin interrupción (1 Tes 5, 17), ¿qué otra cosa quería decir, sino que deseemos incesantemente la vida bienaventurada o eterna que viene de aquél -el único- que la puede dar? Vamos, pues, siempre a desear que el Señor Dios nos dé esa vida; oremos siempre.

Todo su gozo y su esperanza es el poder llegar algún día a participar de lo que Dios ha prometido, y el deseo se aumenta día tras día con el amor. El que más ama a Dios es el que más desea llegar a participar de la vida bienaventurada con él. El amor es pues el que dilata el deseo, y el amor y el deseo se expresan en la oración:
El deseo es el seno del corazón; le poseeremos si dilatamos el deseo cuanto nos fuere posible (…) Pero amen conmigo
Fuente:  Talleres de oración agustiniana. Fr. Enrique Eguiarte. OAR.


Diana Gómez
Novicia MAR

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