LECTIO DIVINA PARA 9 DE FEBRERO DE 2020 DOMINGO V. TIEMPO ORDINARIO CICLO A.

INICIAMOS CON LA INVOCACION AL ESPÍRITU SANTO PARA DESCUBRIR LO QUE HOY DIOS NOS QUIERE DECIR, POR MEDIO DE SU PALABRA
CONTEXTO 
El sermón del monte es el primero de cinco sermones que Jesús da y se registra en el evangelio de san Mateo. Jesús les enseña a sus discípulos las bienaventuranzas, estas son requisitos que tiene que tener una persona para poder pertenecer al Reino de los Cielos. Después, desde el versículo (vs.) 13 al 20 son más que nada unas amonestaciones éticas que les da a sus discípulos y a todos los que están escuchando. Pero nosotros nos vamos a centrar en los versículos 13-16 ese será nuestro punto de partida para ver qué es realmente lo que Jesús les quiso decir a sus discípulos. Los que viven según las bienaventuranzas se dejan iluminar por la Verdad, saborean y entienden la vida y se convierten en sal y luz para los demás. Dos sencillas metáforas o comparaciones que san Mateo pone en boca de Jesús: sal y luz.
Conecta también este texto con los versículos 11 y 12, en los que Jesús anima a los discípulos a alegrarse en tiempos de persecución, ya que el discípulo debe ser luz y sal, para las personas que los persiguen por causa de Jesús y del Evangelio (v. 11). Ser discípulo de Jesús es ser misionero para los demás y ser testigo ante los otros. 
TEXTO 
Lectura del santo evangelio según san Mateo (5, 13-16)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

¿QUE DICE EL TEXTO?
 Jesús nos advierte que no debemos ser complacientes. Si la sal pierde su sabor, se vuelve inútil. La sal no puede cambiar su composición química, pero pierde sabor y valor si es adulterada. En los días de Jesús, se recuperó mucha sal del Mar Muerto y se adulteró con varias sustancias. En algún momento, la adulteración podría llegar a ser tan pronunciada que la gente descartaría la sal como inútil.
Cristo pretende que cada uno de nosotros sea una luz, unos más pequeños o más grandes que otros, pero todos brillando, ¡mil puntos de luz, un millón de puntos! Si cada cristiano encendiera su luz, el mundo sería muy diferente. La luz existe para los demás: se consume, da calor e ilumina a los que están cerca. La luz es para alumbrar la vida y el camino para los que están en la casa. La luz se coloca sobre un candelero. No se le esconde debajo de una olla. Su finalidad es, sobre todo, alumbrar. El cristiano tiene la misión de ser luz para los demás.
¿QUE ME DICE EL SEÑOR A TRAVÉS DEL TEXTO?
Hoy el Señor me invita a ser sal y luz para los demás, y me hace preguntando como lo estoy haciendo, realmente doy sabor y preservo sus enseñanzas, para transmitirlas a los demás, o no lo hago.
Doy a conocer sus enseñanzas, su misericordia y su amor, o el encuentro con él, la alegría que él me da, la oculto y la dejo solo para mi sin compartirla con los demás. 
¿QUE LE DIGO YO A DIOS?
Señor dame la gracia, para que mi vida sea sal que sale y luz que brille, para los hombres, dando a conocer tu amor a los demás, que en mi testimonio se refleje que preservo tu Palabra como la sal preserva los alimentos, y brilla tu Palabra en cada cosa que haga. 

Yessica Victoria, Novicia MAR

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