PEREGRINO…
El hombre suele siempre buscar a
Dios en aquellos lugares donde se ha manifestado, de forma particular, donde ha
dado a las personas, la posibilidad de sentir más fácilmente su Presencia. Un
peregrino busca lo sobrenatural en un lugar preciso diferente al de su realidad
cotidiana, ya que deja todo para ir al encuentro con un Dios Vivo.
Este viaje, no es solo interior,
sino que implica también el trasladarnos físicamente. El desplazamiento, a
veces caminando de los hombres y mujeres hacia los lugares en los que entran en
contacto con lo sagrado es una práctica común de todas las religiones y
culturas.
Comenzar a peregrinar es
ponerse en camino para luego detenernos en “el encuentro con Cristo.” Como Dios
ve el esfuerzo que hacemos para ir a su encuentro, en toda peregrinación se
reciben gracias especiales. Las bendiciones son innumerables y esto es por
designio de Dios.
Al peregrinar, abramos
nuestras manos y nuestro corazón para recibir las piedras preciosas de gracias
que Jesús, quiere darnos, poniendo nuestra total confianza en el amor de Dios
Padre, y en el poder intercesor de María, nuestra Madre en el corazón de su
Hijo Jesús.
Diana Gómez
Novicia MAR

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