SÁBADO SANTO (NOCHE DE ESPERANZA)
El Sábado Santo nos recuerda, por una parte, el
hecho de que Jesús se encuentra en el sepulcro y, por otro lado, nos hace
reflexionar sobre el papel de la Virgen María ante la ausencia de Jesús, de
aquel que había prometido la salvación.
Es interesante como, cuando los discípulos estaban
temerosos, la Virgen María se mantiene firme y, aunque su dolor es inmenso, no
se acobarda ante la situación pues ella siempre fue una mujer de fe, una mujer
que no dio ni un paso atrás en su misión que incluiría, como le dijo el profeta
Simeón, un hecho que le atravesaría el corazón (se refería al hecho de ver
morir a su Hijo).
María debe ser considerada como la
mujer de la esperanza pues, aun cuando Jesús estaba muerto, ella supo
mantenerse confiada logrando ser fiel hasta el final. Es un hecho que a ninguna
madre le gustaría pasar por la situación que atravesó María, sin embargo, lo
relevante es que ella no se dejó llevar por el miedo que incluso hizo dudar al
mismísimo Pedro quien más tarde reconocería su falta y terminaría muriendo por
predicar al Señor.
El Sábado Santo nos debe servir como un tiempo de
preparación para vivir intensamente la fiesta de la Resurrección de Jesús
porque si Él no hubiera resucitado ciertamente el cristianismo pasaría como una
mentira. María, aunque en el silencio, apoya con su fe a cuantos le rodean
porque podemos suponer que al ver la firmeza de aquella mujer muchos se habrían
consolado.
Yessica Victoria, Novicia MAR

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