VIERNES SANTO

Hoy es un día de recogimiento, de acompañar a Jesús en su dolor, en su sufrimiento, en su muerte. Hoy le acompañamos en su juicio ante Pilato, en la flagelación y coronación de espinas, en su camino al Calvario y en la cruz. Nuestra oración de hoy ha de ser de contemplación, de agradecimiento, de intimidad.

"Porque, amó tanto Dios al mundo que le dio su unigénito Hijo" (Jn 3, 16).
Y el Hijo. Cristo Jesús, "a pesar de tener la forma de Dios, no reputó como botín (codiciable) ser igual a Dios; antes... tomando la forma de siervo... se humilló, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz..." (Flp 2, 6-8).
Por esto precisamente se ha convertido en el Señor de nuestras almas: Redentor del mundo. Y precisamente por esto nos ha revelado hasta lo último el amor de Dios al hombre: el amor del Padre. Lo ha revelado en Sí mismo: en Sí, obediente hasta la muerte. Lo ha revelado, asumiendo la condición de siervo: de aquel Siervo del Señor ya anunciado por Isaías:
«El soportó nuestros sufrimientos  y cargó nuestros dolores,  mientras que nosotros le tuvimos por castigado,  herido por Dios y abatido.  Fue traspasado por nuestras iniquidades y molido por nuestros pecados.  El castigo de nuestra paz fue sobre Él, y en sus llagas hemos sido curados.  
ALOCUCIÓN DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II AL FINAL DEL VÍA CRUCIS EN EL COLISEO, Viernes Santo, 17 de abril de 1981. 
Diana Gómez
Novicia MAR

Comentarios

Entradas más populares de este blog

LECTIO DIVINA DEL XXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (MATEO 16,21-27)

LECTIO DIVINA: XXI DEL TIEMPO ORDINARIO. Mateo 16, 13-20

No llores si me amas. Carta de San Agustín a su madre (Santa Mónica).