¿SANTIDAD? #2
¿TENEMOS
PUESTA LA ESPERANZA EN NOSOTROS O EN DIOS?
Cuando
entramos en esta trampa (tretas según san Ignacio) del maligno, empezamos a
«mirarnos demasiado a nosotros mismos». Así llamaban los santos a lo que hoy
diríamos «darnos demasiadas vueltas»: «Si tan solo rezara mejor y pudiera
aconsejar mejor a mi hermana…». «Si tan solo me costara menos el Rosario». «Si tuviera más facilidad para
amar y no prefiriera estar encerrada en mi cuarto…».
La
soberbia se nos disfraza de humildad y nos empieza a recriminar todo lo que
pudiéramos ser. Construimos mil estrategias para
lograrlo: rezar más, ayunar, visitar más el templo, conocer más sacerdotes en redes sociales, comulgar dos veces si es posible.
¿Tenemos puesta nuestra esperanza en Dios o sigue puesta
en nosotros? Si lográramos al final de todas esas estrategias esos dones y
virtudes, nos adjudicaríamos a nosotros el poder de Dios. ¿No será por eso que
no nos las da?
Diana Gómez
Novicia MAR

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