CINCO CLAVES PARA NAVEGAR EN MEDIO DE LAS TORMENTAS SEGÚN MONSEÑOR MUNILLA
Queridos
hermanos por estos días les quiero compartirles este bello artículo de
CatholicLink en donde encontramos cinco concejos de Monseñor Munilla (quien es
muy conocido por sus artículos), él con sus palabras nos ayuda a enfrentar las
dificultades, pues en medio de estas pruebas debemos ser conscientes de la
multiplicidad de dones con los que contamos en nuestra vida.
1. AGRADECER LOS DONES
Ser
conscientes de estos dones, de la presencia de la gracia en nuestra vida. Este
consejo me traía a la mente aquellos pasajes de los evangelios en los que Jesús
va de camino, así como distraídamente (Jesús nunca se distrajo en realidad) y
de repente un enfermo, un ciego, un necesitado o un grupo de gente le empieza a
llamar a gritos.
Muy
como Bartimeo: «Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí», le dicen calla y él
vuelve: «Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí» … hasta que como en otros
pasajes, Jesús se vuelve y le mira con misericordia.
Qué
bello es esto, y quisiera que no se nos quede como un verso más de la
Escritura. Sino que recordando que la Palabra es viva y eficaz, la apliquemos a
lo cotidiano de la vida ¿qué te tiene ciego, enfermo, desesperado…? en medio de
ello grita como Bartimeo: «Jesús,
Hijo de David, ten compasión de mí».
No hay
mayor don que ese, la presencia de Jesús en nuestras vidas, y no solo está
esto, sino que tenemos la gracia de vivir, el don de la familia, de los amigos,
de los alimentos, del día, de la noche y miles y miles de dones en lo que el
Señor, muy sutilmente, nos sonríe.
No lo olvides, todos los días Dios te saluda. Nunca olvidaré que todas las mañanas de camino a la
escuela, mi madre me decía «mira el amanecer», y yo alzaba la mirada al cielo,
y me sorprendía con esos colores y esa luz hermosa del nuevo día. Y allí me
repetía diariamente: «El Señor te está dando los buenos días», es así como aún
hoy miro a cada oportunidad el cielo, sea de día o de noche, porque sé que allí
el Señor me saluda.
Qué tal
si en medio de un día tormentoso, Dios nos está saludando, y por tener la
mirada concentrada en la tormenta nos perdemos de la gracia de su
sonrisa. No lo
olvides, el don de la sonrisa de Dios está siempre disponible.
Diana Gómez
Novicia MAR

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