LA DULCE EXPERIENCIA DE LA ORACIÓN




El día de hoy quiero compartirles sobre como podemos orar mejor, disfrutando el momento en el que estamos con él que nos ama.
Creo que todos hemos hecho en alguna ocasión oración como si tuviéramos que terminar lo antes posible para ponernos con algo más importante. Seguro que lo hemos visto también multitud de veces en rezos del rosario, en los que la gente hasta se adelanta en las respuestas, farfulla rápidamente su parte y espera hasta la siguiente repetición.
En el segundo modo de orar que san Ignacio de Loyola nos dejó en sus Ejercicios Espirituales, nos encontramos con algo totalmente diferente. Él indica que este segundo modo de orar es contemplando la significación de cada palabra de la oración. Yo lo llamaría saborear la oración.
Básicamente, se trata de irse deteniendo en cada palabra o expresión de la oración y mantenerse en ella mientras encontremos “significaciones, comparaciones, gustos y consolación en consideraciones pertinentes a la tal palabra”. Es desgranar la oración asumiendo realmente lo que se está diciendo en cada palabra. En el Padrenuestro, por ejemplo, primero nos detendríamos en la palabra “Padre”. Y nos mantendríamos en ella todo el tiempo que haga falta, mientras su contemplación nos traiga “buena materia que pensar, y gusto y consolación”.
Orando de esta manera no dudéis que un Padre Nuestro puede durar horas. Y con mucho gusto se pasan esas horas, entendiendo con el corazón (es decir, con todo nuestro ser) todo lo que encierra una oración. Que no es sólo lo que parece a simple vista.
Yessica Victoria, Novicia MAR

Comentarios

Entradas más populares de este blog

LECTIO DIVINA DEL XXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (MATEO 16,21-27)

LECTIO DIVINA: XXI DEL TIEMPO ORDINARIO. Mateo 16, 13-20

LECTIO DIVINA DEL XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO San Mateo 18, 21-35