Conociendo nuestra historia congregacional

Shangqiu (Henan, República Popular China)
Antecedentes históricos de los Agustinos Recoletos en China:
Según la historia de la Orden se conoce que desde el año 1650 estuvo el anhelo de la  entrada en China de misioneros. Pero en donde fue un fracaso por motivos económicos y la subyugación de las corporaciones religiosas a los imperios español y portugués. Solo dos frailes consiguieron llegar a la corte imperial china.

Adeodato de San Agustín: En documentación aparece en 1784 en la corte del emperador chino como “maquinista” (posiblemente de relojero).  En 1805 envió un mapa de Shantung a Roma para que se señalasen las fronteras de trabajo para los religiosos portugueses, italianos y españoles. El mapa fue interceptado, se le acusó de espionaje, fue juzgado y desterrado a Tartaria. En 1814 llegó a Manila y pidió ingreso en la Recolección. Allí muere el 29 de enero de 1821 a la edad de 61 años.

Anselmo de Santa Margarita, agustino descalzo de Italia: Tiene una historia parecida. Después de sufrir en China persecución y destierro llegó en 1812 a Manila, donde murió el 6 de diciembre de 1816 como recoleto.

Primera etapa (1924-1930): Francisco Javier Ochoa fue el primero superior de Kweiteh y también fue el viceprocurador de Shanghai.  Su llegada fue 16 de febrero de 1924 para preparar la residencia,  en donde alquila una propiedad  para comenzar con la misión. Les comunica a los misioneros para que se vayan preparando. 
Y así con un corazón inquieto y un espíritu totalmente misionero comienza a sembrar en tierras chinas. En marzo abre una escuela de inglés  para así darse a conocer en la población y educar a los jóvenes.
El día 11 de marzo salen los misioneros de Manila hacia Kweiteh en donde llegan el 4 de abril.  Los valientes  misioneros solo tienen dos años y hasta algunos menos de ordenación. Allí comienzan el aprendizaje del chino, las costumbres  y conocen los alrededores.
En el año 1924 los frutos ya se comenzaban a ver, ya eran diez agustinos recoletos que estaban presentes en cinco ciudades del territorio de la misión.  Se establecieron dentro de la muralla interior de Kweiteh. La casa fue inaugurada  el 7 de junio de 1925. Y así  paso a paso los sueños comenzaron hacerse realidad e inauguraron la Santa Infancia para recoger niñas abandonadas en un hogar. 
Pero cuando todo parecía ponerse en marcha y estar felices por el trabajo misionero que se estaba llevando adelante. Fueron sorprendidos por las vueltas internas de la nación y en donde todo llega a estar en peligro.
En 1927 estalla la guerra civil. Los frailes tuvieron que regresar a Shanghai.  La Orden vio la urgencia de  promover la misión. En julio sale la primera revista “Todos Misioneros”, donde la redacción residió en Manila (Filipinas), en Shanghai y por último en Marcilla (España). Las publicaciones más difundidas en la historia de la orden.
En medio de la guerra el Papa  Pío XI erige la prefectura apostólica de Kweiteh. Y el día 8 de enero de 1929 se nombra a Monseñor Ochoa prefecto apostólico y a Mariano Alegría proprefecto.  
(Henan, República Popular China)
Segunda etapa: entre guerras (1931-1937)
La situación del país se normalizó y eso les permitió a los misioneros volver a trabajar con tranquilidad y continuidad. El seminario fue fundado en 1929. En 1931 se construye un edificio para este fin. José Shan, ordenado en 1938, es su primer fruto, de un total de 17 chinos que profesaron en la Orden. También hubo gran número de vocaciones femeninas en las Catequistas de Cristo Rey y las Misioneras Agustinas Recoletas.
Los religiosos al llegar a las aldeas lo primero que querían  comprobar era el  nivel de catequización, celebrar los sacramentos y orar con los cristianos. La visita del sacerdote duraba mucho tiempo  y la comunidad quedaba al mando del catequista.  También eran una muy buena ayuda para los religiosos; lo ayudan  a entender a la gente, le explicaban las costumbres  y la situación de las personas, educaban, animaban en la fe de los fieles. Apoyaban a la mujer.

El 30 de enero de 1933 se inaugura la escuela de catequistas. Su director, Sabino Elizondo, es ayudado por un maestro antiguo seminarista. Estudiaban tres años de doctrina católica y de literatura china, y obtenían un diploma. Funcionó hasta 1941, en que las dificultades financieras obligaron a cerrarla.

Otro de los sueños de Monseñor Francisco Javier Ochoa era fundar una congregación de religiosas que ayudaran a los misioneros. Pero para eso ve que era necesario formarlas e instruirlas;  ve la necesidad de contar con monjas con varios años de profesión. Comienza averiguando en los conventos de clausura de agustinas recoletas en España. Tres de ellas, más una filipina, llegaron a Kweiteh el 19 de mayo de 1931. Serán las fundadoras de la Congregación de  Misioneras Agustinas Recoletas.

El espíritu misionero sopló muy fuerte porque de la  escuela de catequistas nace otra congregación de derecho diocesano: las Catequistas de Cristo Rey;  una congregación autóctona que llegó a tener una veintena de integrantes. En 1952, al ser expulsados de la misión el obispo y los últimos recoletos extranjeros, se dispensó de sus votos a estas religiosas, obligadas por el gobierno a volver a sus casas.

Por todo este trabajo, la Santa Sede llegó a proponer Kweiteh como modelo de misión. Pero todo  fracasa  en 1937 con la invasión japonesa. La guerra hundió en la penuria y ruina a todas las ciudades del vicariato. Desde este momento se cierne sobre la misión una tormenta que acabará con todo. (Tomado de la página web de los agustinos recoletos de san Nicolás)

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