30 de junio de 2014

FORTALEZAS DEL CARISMA AGUSTINO RECOLETO


Del 08-14 de junio varias hermanas de la provincia S. Agustín hemos vivido los ejercicios espirituales agustinianos en el Monasterio de Nuestra Señora de la Candelaria, en Ráquira, Boyacá, experiencia por la cual Dios nos sigue instruyendo con su ternura, esta vez por medio del P. Carlos María Domínguez, OAR, miembro de la comisión de Revitalización de la Orden.

El tema central de esta primera fase es la vida comunitaria fraterna, fortaleza de nuestro carisma Agustino Recoleto.  Para mí ha significado “guardar silencio para escuchar” la novedad de Dios frente al don de la comunidad, posible gracias a su presencia siempre fiel y a la respuesta positiva de conversión continúa en las relaciones entre las que hemos sido llamadas. Así mismo para reconocer sus invitaciones ante la construcción constante de la comunidad:
EL FUNDAMENTO DE LA COMUNIDAD: Hch. 2,42-47; 4,32-35
Toda comunidad debe tener como referencia a la Trinidad Santa, comunidad de Amor, pues Dios es comunidad.  Él es el fundamento central de  la comunidad ya que la fe en un mismo Dios nos une y nos ánima a ir en dirección hacia Él.
Significa una invitación fuerte a reconocer a Dios más profundamente en mis hermanas dando la justa y real medida a nuestras diferencias, reconociendo en todo que sólo Él nos une.
Acogí con novedad el descubrir a la comunidad como instrumento que posibilita la salvación y felicidad de sus miembros, así como el que la consagración a Dios y el testimonio es comunitario.
LA COMUNIDAD Y LA ORACIÓN: Lc. 11,1-13
El punto de partida de toda oración es la oración misma de Jesús.  Él es quien origina, impregna y fortalece nuestra oración enderezando los pasos del discípulo al proyecto del Padre.
Como comunidad, aprendemos a fortalecer la conciencia filial y la confianza de ser escuchadas a  través de la vivencia de la oración, así como el presentarnos necesitadas ante Dios.  En el Padre Nuestro, oración matriz de los cristianos, se concretiza la invitación discipular de pedir sin cesar levantando el corazón continuamente:
ØPadre: A partir de la  filiación paternal pedimos, buscamos, llamamos al que nunca cierra sus entrañas misericordiosas.

Ø  Santificado sea tu Nombre: “Haznos santos”

Ø  Venga tu Reino: “Aumenta el deseo de vivir y ser parte de este Reino”

Ø  Hágase tu voluntad: “Haznos dóciles a tú querer”

Ø  Danos hoy nuestro pan de cada día: “Danos aquello que nos hace falta para sostenernos como tus discípulas y peregrinas.”

Ø  Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a quien nos ofende: “Pedimos ser perdonadas para estar capacitadas en el perdón.”

Ø  No nos dejes caer en tentación: “Reconocer nuestra debilidad y dejarnos ayudar por Dios para salir vencedoras de éstas y no consentirlas.”

Ø  Líbranos del mal: “Líbranos de satanás (aquel que separa).  Pedimos sabiduría para acoger lo bueno e ir tras Jesús.”

Reconocía la confrontación de ¿Con qué actitud estoy acogiendo “el pan de cada día” que me es proporcionado como fuerza en el seguimiento?

LA COMUNIDAD Y LA CARIDAD: 1era Juan 4,7-21
En la comunidad no nos amamos con el amor propiamente humano, sino con el Amor de Dios y este tiene características propias que interpelan nuestro deseo de aprender a amar: amor que se entrega, se dona a sí mismo, se difunde, amor hasta la muerte.
Este amor se condensa en la entrega, única forma verificable, por lo que es necesario captar la oportunidad de entregarse que Dios proporciona a través de las hermanas y circunstancias.
San Agustín expone que lo esencial en la vida monástica es el Amor, que une, cohesiona, da sentido, motiva y da libertada a la acción/obras.  Esto me invita a estar sobre mí para discernir continuamente ¿Qué me motiva a servir en mi comunidad?
Acogí la novedad de Dios en esta luz: “La caridad es algo más profundo que amar a Dios presente en mi hermana, más bien es estar disponible a ser un canal que le muestre (obras, actitudes, sentimientos) el amor de Dios para con ella.”
LA COMUNIDAD Y EL PERDÓN: 
Mt. 18,21-35
El encuentro y amistad fresca con Dios misericordioso, en donde presentamos con humildad nuestras heridas para ser curadas, nos capacita para ofrecer el perdón que recibimos de Él.

Este perdón tiene unas dimensiones únicas: sin límites, recíproco, desde el corazón, disponible para todos, sin resentimiento, incondicional.
Dentro de la comunidad, conformada por seres humanos, ocurren roces inevitables que invitan al perdón, para que lo sencillo no se convierta en cizaña, y a la delicadeza entre los hermanos.  Esto me invita a reconocer en la práctica del perdón la caricia más excelsa del amor de Dios a mis hermanas.
LA COMUNIDAD Y LA EUCARISTÍA: 1era. Corintios 12,12-30
San Agustín fue un enamorado de la Eucaristía, considerando seriamente su condición de peregrino, reconoció en está “entrega” el Pan de cada día, así como el signo perfecto de la comunidad.        Todos los miembros en la comunidad formamos el Cuerpo de Cristo.
Esta vinculación representa también una llamada a trabajar por la unidad, una apertura a ser en lo ordinario lo que recibimos, es decir, ser Eucaristía, ser Entrega y prolongar la experiencia de comunión con Cristo en el día y las acciones que realizamos.
Llama mucho la atención esta ligación de las cinco dimensiones con la comunidad: Dios, oración, caridad, perdón, Eucaristía, ya que mientras vivamos el seguimiento de Jesús acompañadas unas de otras, estará latente la invitación de vivirlas con profundidad.
Me anima esta experiencia que reconforta mi confianza en Dios y su proyecto comunitario para nosotras, llamándome a vivir con libertad, alegría, perseverancia, responsabilidad y compromiso el don de la comunidad.

Brenda Ovalle Novicia MAR













29 de junio de 2014

PRIMERAS COMUNIONES

Celebramos  hoy la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, dos personas  ordinarias de su tiempo pero que forjaron los principios básicos por los que  vivimos hoy los católicos. Pedro, el apóstol de los judíos, y Pablo, el apóstol de los gentiles, son el cimiento y el principio de la Iglesia.
 
Como la sociedad  honra y celebra a los  héroes civiles: presidentes, militares, poetas, estrellas del cine y del deporte…nosotras celebramos también esos hombres y mujeres que fueron fieles a Jesucristo y trabajaron incansablemente por darlo a conocer  en  todo el mundo. Pedro y Pablo encabezan la larga lista de quienes vivieron en la amistad del Señor.
 
Junto con la  fiesta de estos Apóstoles  celebramos también la primera Comunión de los niños y niñas que hemos estado preparando en la Catequesis de la parroquia Santos Mártires Gervasio y Protasio; fue una celebración muy especial tanto para nosotras las  catequistas como para los niños, niñas y padres y madres de familia.
Nos acompañó, además, la Hna. Ruth, quien al finalizar se dirigió a los adultos para exhortarles a seguir acompañando  a estos niños en su caminar en la fe; a  los pequeños les invitó  a continuar en la catequesis para  aprender más, hacerse verdaderos discípulos de Jesús y cumplir con el mandato misionero:
 
“Entonces Jesús se apareció a los once y les dijo: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán».” Mc- 16, 15-18.
 
Estos niños de hoy son los que continuarán la tarea de hacer realidad el proyecto de Jesús y lo lograrán si también  nosotras asumimos con fidelidad la misión de acompañarles.
 
Carolina Mushi.







28 de junio de 2014

LECTIO DIVINA SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO. MATEO 16, 13-19

Pedro y Pablo: Dos caminos y un mismo destino.
Mateo 16,13-19
Jesús dice a Pedro: "Tú eres piedra"
Piedra de apoyo y piedra de escándalo.

       1. Oración inicial para meditar la palabra que hoy el Señor nos regala.

 Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Que tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los demás que  estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

 Contexto: Estamos celebrando la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo. La lectura está tomada del Evangelio de Mateo: 16,13-19. La confesión de fe de Pedro en Cesarea de Filipo invita a cuestionar nuestra adhesión a la persona de Jesús como Mesías y que  intentemos definir cuál es la misión de nuestra Iglesia. Que podamos Celebrar esta Solemnidad es festejar la alegría de ser cristianos católicos, reconociendo que en nuestra historia hubo cristianos valientes, como Pedro y Pablo, que entregaron su vida por completo para llevar por todo el mundo el Evangelio, la Buena Nueva de Cristo  que murió y resucitó.  Dejémonos iluminar en esta lectura orante de la Palabra, prestando especial atención al modo de conducirse de Pedro y a las palabras que Jesús le dirige.

2. ¿Qué dice el texto?
Jesús conversa con sus discípulos en la región de Cesárea de Filipo, no lejos de las fuentes del Jordán. Este episodio ocupa un lugar importante en el evangelio de Mateo. Es probable que el autor sagrado no quiera que sus lectores confundan las iglesias que van naciendo desde la experiencia vivida junto a Jesús con las sinagogas o comunidades judías donde hay toda clase de opiniones sobre él.
Es importante aclarar  quién está en el centro de la Iglesia. Jesús se lo pregunta directamente a sus discípulos: “Vosotros, ¿quién decís que soy yo?”, Pedro responde en nombre de todos: “Tú eres el  Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Pedro intuye que Jesús no es solo el Mesías esperado. Es el “Hijo de Dios vivo”. El Dios de la vida. Pedro, que siempre estuvo cerca de Jesús, llega a captar su  misterio en las palabras y gestos que esparcen por doquier salud, perdón y vida nueva. 
Jesús le responde felicitándolo: “Dichoso tú porque eso sólo te lo ha podido revelar mi Padre del cielo”. Ninguno de nosotros, seres humanos “de carne y hueso”, puede despertar por sí mismo la fe en Jesús, porque esas cosas sólo las revela el Padre a los sencillos, no a los sabios y entendidos; como sabemos, Pedro pertenece a esa categoría de seguidores sencillos de Jesús que viven con el corazón abierto al Padre.
A continuación Jesús hace una promesa solemne: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra yo edificaré mi Iglesia». Es Jesús quien la edifica. Es Jesús quien nos convoca a que seamos sus seguidores y nos reúne en torno de su persona. La Iglesia es de Jesús y nace de él. Pero Jesús no construye sobre arena, por eso Pedro será la roca en esta Iglesia, no porque tenga solidez ni firmeza en su temperamento, pues aunque es honesto y apasionado, también es inconstante y contradictorio. Su única fuerza es la que proviene de su fe sencilla en Jesús.    
La Iglesia es solo de Jesús y solo él ocupa el centro. Solo Jesús la edifica con su Espíritu. Pedro nos hace la invitación de que vivamos abiertos a la revelación del Padre, a que no olvidemos a Jesús y a que centremos su Iglesia en la verdadera fe.

3. ¿Qué me dice el Señor en el texto?
Jesús confió en Pedro y en Pablo para que fueran los pilares de la Iglesia que iba a construir y les confió el don de la fe, a pesar de sus conocidas debilidades: Pedro negó a Cristo y Pablo perseguía a sus discípulos, pero con su fe fortalecida dedicaron toda su vida a difundir el evangelio a todo el mundo.  
·         Hoy le pido a Jesús que como a Pedro y a Pablo,  siga transformando mi fragilidad, para consagrarme para Él y para la Iglesia y para los más pequeñitos y sencillos de su Reino. Entregando mi vida en sus manos para que Él vaya haciendo su obra en mí y yo pueda dar testimonio de mi fe. 
·         Jesús siempre elige a las personas sencillas, como eligió a Pedro, y lo capacitó para la misión. Así también Jesús confía en mi pobre barro y me anima y me sostiene cada día para que como creyente, bautizado y/o consagrado lleve su mensaje de salvación hasta el confín de la tierra.   

4. ¿Qué respondo al Señor que me habla en el texto?
Jesús le dijo a Pedro: “Te daré las llaves del reino de los cielos”.
Hoy Jesús también me dice a mí:” A ti te entrego las llaves”. En mis manos pone su mensaje, sus ilusiones, su confianza, y las Palabras del Padre. Me hace portador/a de sus esperanzas y proyectos.
Llaves: Para que nadie encuentre las puertas de su camino cerradas.
Llaves para liberar, quitar miedos, esclavitudes, culpabilidades, etc.
Llaves para que lo ame sin medidas, para que no ponga obstáculos a su gracia en mi vida.
Llaves para que me entregue como Él se entregó.
Llaves para que yo pueda llevar esperanza, confianza y paz.
Jesús hoy sigue llamando y pide una respuesta: “Y tú, ¿tú, quien dices que soy yo? Esta respuesta cuestiona toda nuestra vida: pensamientos, sentimientos, valores, planes, actuaciones, conducta, familia, comunidad cristiana.
Que Dios siga renovando el don de la fe en todos los que estamos en camino, dando a conocer su mensaje, para que seamos la Iglesia de Pedro, firme en la fe, unida al Cuerpo de Cristo y también para que seamos la Iglesia de Pablo, dinámica, sin fronteras, inquieta… para que Cristo sea conocido y acogido por todos. Amén.


María Agustina Rodríguez, novicia

27 de junio de 2014

¡El tiempo vuela!

Increíble pero ya hace un año desde que llegué a Colombia; me acuerdo con lujo de detalles la acogida y recepción en el aeropuerto por parte de la comunidad noviciado: banderas, cartelera, flores y mucha alegría…
Luego vino la adaptación e inculturación a mi nueva casa, a mi nueva patria, fueron muchas las experiencias vividas,  siempre de la mano de mi Padre Dios y de mi amado Jesús, no me ha dejado un solo día sin disfrutar de su compañía, sin que demostrara su gran amor para conmigo.
 Hoy más que nunca comulgo con esta frase; “Dios capacita a los que escoge”; de verdad que sí, Dios siempre dispone los medios para realizar su proyecto en aquellos que elige para estar y permanecer con Él.
Me impresiono al ver las cosas tan grandes que Dios está haciendo en mí, un ser tan pequeño y miserable, ¡Que todo sea para tu honra y gloria, Dios mío!

Y ahora se aproxima la experiencia apostólica… Me abandono en tus manos Señor, envíame a donde quieras con tal que se haga tu voluntad.

Francisca Malveira, novicia.
Recibimiento en el aeropuerto

Ingreso al Noviciado

 Con los niños de la parroquia

 Apoyando a Brasil en la Copa de Fútbol 2014




24 de junio de 2014

VISITA FRATERNA OAR

Agradecemos al Señor, en la fiesta del Corpus Christi, la visita a nuestra casa noviciado del P. Carlos María Dominguez, oar, después de terminar una tanda de retiros espirituales agustinianos en el Desierto de la Candelaria, y partiendo para Chile para dirigirlos en aquella comunidad. Disfrutamos de un fraterno almuerzo, con las anécdotas propias de la diversidad cultural en la que nos encontramos y compartiendo como hermanos la comensalía.

P. Carlos le  deseamos continúe con ánimo y pasión en este apostolado encomendado por la Orden. Buen Viaje.

Aprovechamos para pedir disculpas a nuestros seguidores por el retraso, estamos con algunas fallas técnicas. 

21 de junio de 2014

LECTIO DIVINA DE LA FIESTA DEL CORPUS CHRISTI. Jn 6,51-59.

CONTEXTO
Estamos celebrando la fiesta del Corpus Christi (la presencia real de Jesucristo en su cuerpo y sangre eucarísticos)El texto pertenece al discurso sobre el pan de vida, enmarcado todo él en el capítulo 6 de san Juan.  Se evidencian tres partes, cada una explicando la frase “pan del cielo”- les dio a comer”, según el orden del texto griego (6,31). El pan del cielo se lo dio Dios, no Moisés, y ahora es Jesús quien da el verdadero pan del cielo (6,25-34). El pan del cielo que Jesús da no es el mamá, sino su Palabra, Palabra del Padre, para que el ser humano viva de ella (6,35-50). La comida del pan de Vida tiene lugar en la celebración de la Eucaristía que es nuestro texto de hoy (6,51-59). De este modo Jesús sustituye fiestas religiosas judías y dones del Antiguo Testamento (Jn 6,35-50) por su propia vida hecha alimento de salvación.

¿QUÉ DICE EL TEXTO?
Jesús dice  a los judíos que él es el Pan de Vida bajado del cielo y quien lo come vivirá para siempre; y que este pan es su carne para la vida del mundo (vv.51-52). Ante la murmuración de los judíos prosigue Jesús diciendo; que esa carne y esa sangre es verdadera comida y bebida y que quien la come tiene vida eterna y Resurrección (vv53-54). El comer y beber de él es permanencia recíproca; semejante a la vida que Jesús tiene por el Padre, también el que le come tendrá vida por Jesús. Y que este pan ya no es como el maná; sino que este pan trae vida eterna. (vv. 55-59).





¿QUÉ ME DICE A MI EL TEXTO?
Me fijo en Jesús:
 “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo”
Jesucristo se ha querido convertir en el sostenimiento de nuestra necesidad más existencial, haciéndose comida y bebida, para que ninguno perezca de hambre ni de sed. Él se ha ofrecido como Pan de vida y como agua viva, y quien participa en su mesa y bebe de su copa se fortalece, y anticipa el banquete del reino de los cielos. Cuando me quedo pensando en ese pan vivo, no dejo de admirarme de que no soy yo la que asimilo el pan, sino que ese Pan me va asimilando a mi en Él, de forma que me hace una con Él y una con la comunidad.
“Quien come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día”.
Si Dios fue solidario con su pueblo, si Jesús se quiso quedar con nosotros en forma de pan y de vino, si la Iglesia nos perpetúa el don santo del memorial de la Cena del Señor, ¿cómo podremos ser signos de esta prodigalidad de la que nos beneficiamos tan gratuitamente? Me llena de esperanza vivir la certeza que da su Palabra viviendo en la dimensión de un Jesús resucitado.
Los judíos murmuraron
¡Qué llamada tan fuerte a la fe!. Cómo interroga esta actitud de los judíos a mi vida y me pregunta continuamente, ¿qué haces con cada Eucaristía? ¿Qué hago con esa presencia real de Cristo en mi vida?  ¿Es mi fe capaz de transcender el signo y vivir el significante? ¿Asumo con consciencia lo que el Señor me da, que es su Cuerpo y es su Sangre, y que yo me hago su cuerpo, de forma que pueda vivir lo que san Agustín nos dice: “Sed lo que veis (sobre el altar); recibid lo que sois”[2]. Si de verdad yo creyera, apostaría mi vida en cada Eucaristía; apostaría mi amor en donación plena al que primero me dona su Vida, para que no perezca. Si de verdad creyera, me clavaría delante del Santísimo con la humildad del mendigo, pero también me clavaría ante la vida en una ofrenda continua, para vaciarme de mí y permitir que Él sea.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida
Esta frase me evoca la unidad y caridad que provoca el que convoca y que solo Él puede lograr. La comida constituye uno de los actos humanos por excelencia. La comida representa una de las necesidades y deseos más vivos del ser humano. Para el ser humano es fundamental comer, pero también es fundamental el comer con otros en la misma mesa y el mismo pan, es decir, la comensalía.[3] Estas dos dimensiones: comer y comer con otros garantizan tanto nuestra vida como nuestra felicidad. Comida y comensalía alimentan tanto el cuerpo como el espíritu, o sea, la necesidad de alimentarnos y de acompañarnos, de estar llenos y contentos. La comida humaniza, dignifica y es experiencia de plenitud. El hecho de comer abarca la vida entera, es alimento y fuerza, no sólo para el estómago y la sangre, sino también para el espíritu, para la necesidad que todos tenemos de compañía, de ser escuchados. Y la necesidad de algo más profundo que resulta difícil de expresar: la necesidad de una experiencia que da sentido de totalidad a nuestras vidas y a nuestras relaciones[4]. En los evangelios, la comida es un símbolo de humanidad que refleja afecto, pertenencia, necesidad, deseo, felicidad, unidad, amor y cariño y la participación en la mesa común es un rasgo característico del ministerio de Jesús y una marca de identidad de los primeros cristianos. Por eso, también este día eucarístico me recuerda que tenemos una carencia y es que hemos perdido en comensalía, y hemos perdido la simbología de estar unidos en un solo Cuerpo que se va haciendo en la muerte del yo para que prevalezca el nosotros. Nos vamos moliendo como el trigo para hacernos pan. Pasar de la Eucaristía a la vida eucarística supone vivir con consciencia la realidad del hermano que necesita ser escuchado, acompañado, amado. No está bien comer cada uno por su lado (también comulgando a Cristo) y distraídos por los aparatos que usamos y que han invadido los espacios, incluso más sagrados. 
¿QUÉ ME HACE DECIRLE EL TEXTO A DIOS?
Gracias Señor, por el milagro de tu amor. Por hacerte cargo de mi debilidad, y como el hambriento y el sediento sales al camino para que me llene de ti.
Meterme en tu Misterio me estremece el alma a la vez que me hace sentir una profunda felicidad. A veces te hallo tan lejos, pero cuando me aferro a la fe y me acerco a tu Sacramento, siento la honda sensación de que tuya soy, mío eres, y nada tiene más valor que ese encuentro.
Comer tu Cuerpo y beber tu Sangre, Señor, es Vida verdadera; no quiero más vida que la que tú me ofreces, y aunque con frecuencia peco por no ser consciente, sin embargo, mirarte tan humilde en esa Hostia me lanza nuevamente, al despojo y a la entrega.  
Que yo pueda adorarte hoy, en la hermana que pones a mi lado, y pueda retomar cada día, la tarea y el empeño de amarte con más fuerza para poder amar lo que la vida trae.
Quiero, Señor, junto con todas las criaturas,  cantar, bendecir, adorarte, a la vez que quiero extender mis manos y mi corazón,  hacia quienes pueden sentir soledad, enfermedad, o hambre, y nuevamente, decirte, aquí me tienes.
Pero, ¿cómo ha de ser comido Cristo? Como él mismo lo indica: quien come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él (Jn 6,57). Así, pues, si él permanece en mí y yo en él, es entonces cuando me come y me bebe; quien, en cambio, no permanece en mí ni yo en él, aunque reciba el sacramento, lo que consigue es un gran tormento. (…)Por tanto, no podéis vivir bien si él no os ayuda, si él no os lo otorga, si él no os lo concede. Orad y comed de él. Orad y os libraréis de esas estrecheces. Al obrar el bien y al vivir bien, él os llenará. Examinad vuestra conciencia. Vuestra boca se llenará de alabanza y gozo de Dios, y, una vez liberados de tan grandes estrecheces le diréis: Libraste mis pasos bajo mí y no se han borrado mis huellas (Sal 17,37). (s. Agustín Sermón 132 A)
Nieves María Castro Pertíñez. mar


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[1]  Centro Bíblico Pastoral para América Latina. Evangelios de la Biblia de la Iglesia en América. Sociedad Bíblica colombiana. 2011. P. 258-259
[2] S.227
[3] Cf. CASTILLO, José M. La humanización de Dios. Ensayo de Cristología. Trotta, Madrid, 2009. Ver 319-235
[4] Ibib. P. 219

CELEBRANDO LA VIDA

Hoy hemos tenido la oportunidad de celebrar  el cumpleaños de nuestra hermana Juliana Lima, novicia. Desde tempranas horas hemos dado gracias a Dios por su vida y su vocación, y por la alegría de tenerla entre nosotras. 

En la celebración contamos con la presencia de nuestras hermanas Olga Lucía Pérez, Claudia Maldonado e Irma Bulux, de la comunidad de la casa provincial; y además, como un gran regalo, nos acompaña desde ayer la hermana Inés Zhan, de China. 
Pedimos a Dios que colme el corazón de Juliana con todo aquello que le ayude a responderle con alegría y fidelidad todos los días de su vida.





 Las novicias prepararon una pequeña dramatización relacionada con una de las grandes pasiones de Juliana: el canto







20 de junio de 2014

EL ACOMPAÑAMIENTO GRUPAL DE JESÚS EN LOS EVANGELIOS



En los textos en que Jesús aparece acompañando a sus discípulos en los evangelios se pueden subrayar varios elementos que muestran un estilo peculiar en esta relación grupal:

1. SITUACIONES EN QUE SE ENCUENTRAN JESÚS Y SUS DISCÍPULOS
La situación general es la del pueblo. Los discípulos no viven ajenos a realidades como la riqueza, la discordia, la injusticia, la dominación; es en medio de ellas donde Jesús acompaña al grupo de sus seguidores. Se puede decir que las situaciones históricas son el marco sin el cual no se comprende la enseñanza de Jesús a su grupo. Pero la situación predominante es la de la misión de Jesús. El grupo de los discípulos se relaciona con todo el pueblo que escucha a Jesús y entre el cual Jesús realiza la obra que el Padre le ha encomendado. La referencia al Padre, a su proyecto de salvación, la coherencia de Jesús en torno a su misión, es una referencia necesaria del acompañamiento a sus discípulos. También aparece con frecuencia la radicalidad de la misión expresada en el camino hacia Jerusalén, en los anuncios de la Pasión. Jesús acompaña y enseña a sus discípulos en medio de la actividad misionera que vive con radicalidad y en constante referencia a esa actividad.

2. PREGUNTAS E INQUIETUDES DE LOS DISCÍPULOS
En los textos se dejan ver inquietudes de los discípulos sobre diversos temas que surgen del contraste entre las situaciones del pueblo y la predicación de Jesús. Estas inquietudes muchas veces se transforman en preguntas concretas. Por ejemplo, les inquieta la precedencia en el grupo de los discípulos, hasta cuándo es necesario perdonar a los hermanos, el criterio sobre la posesión de los bienes, la enseñanza de Jesús y su sentido preciso, el premio que merecen por haberle seguido, la manera de orar que tiene Jesús. Es relevante el ambiente de libertad que marca a este grupo de discípulos. Ellos manifiestan con espontaneidad sus inquietudes. Jesús no recrimina a sus seguidores los errores o incomprensiones que manifiestan, no se exaspera con su ritmo de crecimiento; más bien educa a los discípulos, los forma, les va exigiendo paulatinamente un crecimiento en la fe y en la experiencia del Reino de Dios. Su enseñanza tiene que ver con estas inquietudes que surgen en los discípulos a raíz de aquello que observan y aprenden en medio de la actividad evangelizadora del Maestro.

3. LA ENSEÑANZA PRIVADA DE JESÚS A SUS DISCÍPULOS
Es una enseñanza muy situada en el contexto histórico-social del pueblo y en las inquietudes y preguntas que se plantean los discípulos. Jesús no enseña sistemáticamente un conjunto de verdades, tampoco es propagador de una ideología. La enseñanza parte de su propia experiencia e intenta convertirse en vida práctica en los discípulos. Habla con la autoridad de quien vive los valores y el estilo de existencia que proclama. Esta es su manera de ser maestro. Su presencia entre ellos es cercana, amigable y familiar. Para Jesús el primer lugar donde se experimentan los valores evangélicos de servicio, alegría, caridad, perdón, es la comunidad de sus discípulos. Enseña la buena noticia del reino de Dios siendo ejemplo entre ellos, no sobre ellos. Es una enseñanza amplia y abierta que incorpora los aspectos de la vida ordinaria. Es también aplicable a las situaciones que viven los discípulos. Se puede decir que es una enseñanza para los discípulos, de modo que en ella se adivina una clara intención formativa, intenta hacer discípulos que realicen coherentemente los valores del Reino de Dios a semejanza de su maestro.

4. JESÚS CONFRONTA A SUS SEGUIDORES
No es neutra la enseñanza de Jesús. Con frecuencia toca el modo de vida de las personas a quienes se dirige. Se enfrenta con ellas exigiéndoles conductas individuales y grupales para el futuro. La enseñanza se complementa con un momento en que se dirige a ellos en segunda persona. De esta manera, una enseñanza válida para muchos otros, se personaliza hasta convertirse en una exhortación que compromete a las personas. En su confrontación hay una fuerte referencia al "nosotros" del grupo de los discípulos y a la pertenencia a ese "nosotros". Exige unas conductas que deben ser seguidas en ese grupo concreto. Jesús no pide a sus discípulos que tengan muchas cualidades, o un comportamiento determinado en su pasado; su exigencia se ordena al futuro y a un futuro entendido en el contexto comunitario. No pide a los discípulos adecuarse a un ideal de tipo moral, sino dejarse penetrar por el misterio del Reino de Dios, adquirir los valores y conductas que correspondan a tal misterio, del cual el mismo Jesús es testigo. Su vida personal está marcada por el anuncio del Reino; vive sujeto a la voluntad del Padre e invita a los discípulos a seguirle en esta radical disponibilidad. Se puede decir que Jesús educa para el Reino de Dios, confronta para llevar a sus amigos a una sujeción absoluta a la voluntad del Padre.

5. EL ACOMPAÑAMIENTO DE JESÚS PROMUEVE UNOS VALORES


El proceso que Jesús sigue con sus discípulos promueve una serie de valores que solamente se comprenden desde la conciencia de la proximidad del Reino de Dios. Sin embargo dichos valores no constituyen una moral de tipo individualista; son valores para ser vividos en el ambiente comunitario del grupo de los discípulos: el servicio mutuo, el perdón de las ofensas, la confianza en el Padre y en su providencia, la pobreza, la escucha de la palabra, la tolerancia, la perseverancia. Su enseñanza tiene como finalidad regir la conducta de los discípulos desde los valores que han recibido como buena noticia. Se puede decir que es un grupo en creciente identificación con los valores que el maestro vive y anuncia. El núcleo de esa convocación lo constituyen Jesús y los valores del Reino.

19 de junio de 2014

Taller de vínculos, afectividad y sexualidad

TERCERA PARTE
Todos tenemos etapas de nuestro desarrollo psicosocial, pues nacimos para encontrarnos con el otro. Para presentar estas etapas se nos propuso dos modelos según el modelo Freudiano lo que mueve al ser humano a relacionarse es la gratificación de las pulsiones; la primera etapa es la oral, donde  el niño aprende a manejar la frustración;  luego se presenta la anal donde se aprende a trabajar el control; la fálico edípica, donde se presenta el complejo de Edipo y el niño se define sexualmente,  latencia, donde  la sexualidad se vuelca hacia la búsqueda del conocimiento y los amigos; y por último la genitalidad adulta, donde  se recapitula la sexualidad infantil subordinada a la genitalidad. En este modelo para ser posible la sublimación es necesario definir bien el fin que lleva a hacer, si mi fin es la pasión por el servicio, por ahí enfoco todas mis energías.
El modelo Objetal  presenta que lo que nos mueve al vínculo es la necesidad irrenunciable de amar y de soporte emocional; para la sublimación en este modelo se propone el cambio en cuanto al objeto de deseo, buscar que mi deseo sea constructivo para mí y para los otros.
El apego es una necesidad humana, acercarme a alguien para ser yo, si en las relaciones nos enfermamos, en las  relaciones nos sanamos, la mejor cura para el stress es tener a alguien que me escuche; el ser humano puede renunciar a la intimidad sexual pero no a la intimidad emocional.
Este modelo nos presenta dos tipos de culpa: la culpa depresiva,  que me lleva a reparar el daño, me arrepiento y hago consiente. Y la culpa patológica que me lleva a lacerarme sin cambio, es autodestructiva.
En la vida de todo ser humano es necesario mantener relaciones simétricas: de dar y recibir; a pesar de que se tengan relaciones asimétricas: donde yo estoy a propósito del otro.
En este modelo se presentan las etapas: oral: donde se manejan las frustraciones y la realización, en esta etapa se forman los adictos, psicóticos y psicópatas en los peores casos y los trastornos de narcisismo y déficit; anal: donde se trabaja la alteridad, el control, la necesidad del otro y aquí se desarrolla el sadismo; Fálico Edípica: donde se desarrolla la genitalidad, pero se resalta que antes de una intimidad sexual se presenta una intimidad emocional. Estas serían las etapas más importantes en el desarrollo psicológico de la persona desde este modelo.

Para finalizar el taller compartimos algunos casos se religiosos con diversos problemas de lo que se puede concluir que los vínculos simbióticos, vistos como relaciones saludables de amor, equidad y justicia, donde todos crecen se hacen necesarios en la vida religiosa, relaciones profundas son el sostén de crisis, pues es Dios, el Dios de Jesús que se muestra en mi hermano.

                                                                                                                 Karen Polanco Novicia MAR

18 de junio de 2014

¡REENCUENTRO!

Damos gracias a Dios por el regreso de la Hna. Nieves a la comunidad del Noviciado. Por la mañana nos dirigimos al aeropuerto, a recibirla con entusiasmo, alegría y cantos. Tuvimos la presencia de las hermanas de la casa Provincial  y la Hna. Martha de la comunidad del colegio Nuestra Señora de la Consolación de Bogotá.

Gracias Señor por el don de la fraternidad, nos ponemos en tus manos para que obres según tu voluntad.