30 de abril de 2016

Lectio Divina VI Domingo de Pascua


LECTIO DIVINA VI DOMINGO DE PASCUA



Puedes acceder por medio de este link a la reflexión del Evangelio sonoro de este domingo: 

https://drive.google.com/file/d/0B2r4CBMsGircdVliNDhhNzhOMkE/view?usp=sharing

ORACIÓN  INICIAL :  

Padre  Celestial  que  iluminas  con  tu  Santo  Espíritu,  te  pedimos  que  abras nuestro  corazón,  nuestra  mente  a  tu  Palabra  para  que  podamos  comprender  tu  mensaje  y  discernir  tu  voluntad  para  el  bien  de  todos nosotros  que  hoy  nos  disponemos  a  escucharte  y  amarte por  Jesucristo  nuestro  SEÑOR.  



LECTURA  DEL  SANTO  EVANGELIO  SEGÚN  SAN  JUAN  14, 23-29
23. Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él.
24. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado.
25. Os he dicho estas cosas estando entre vosotros.

26. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.
27. Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde.
28. Habéis oído que os he dicho: "Me voy y volveré a vosotros." Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo.
29. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis.



COMENTARIO
V 23. Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él.  Amar a Jesús es imitar sus  actitudes, entregarse  al servicio de los  hermanos como él  lo hizo, con  amor.  “Dios  es  amor”  dice  San  Juan  que  con amor,  creó  el  cielo  la  tierra,  el  universo y éste  es  el  mensaje  de  Jesús:  que  nos  amemos todos  como  Dios  nos  amó  desde  el  principio  y  nos  sigue  amando  en  Jesús.
V 24- 25 El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado. Os he dicho estas cosas estando entre vosotros.  La  vida sin amor  no es  vida,  porque  el  amor  es  el  motor  inmóvil  de  la  vida,   es  la  necesidad primordial del  ser  humano:  sin amor,  la  vida  sería  catastrófica ( envidia, amargura  tristeza,  soledad  y  muerte); es  por  eso  Jesús  nos  dice  el  que  me ama escucha  mis  palabras. Jesús es  el  mensajero  de  Dios  que  nos  trae  la  buena  noticia  del  mandamiento del  amor;   no  solo  es  el  mensajero de  palabras  sino  que nos lo  enseñó  con  sus  obras.
V 25 26 Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.  Inicia  la  despedida de  Jesús,  su  Ascensión al  cielo pero  nos  deja  algo  muy  especial  que  es  el  Espíritu Santo.  Jesús  termina  su  misión  de  anunciar  y  mostrarnos  el amor  y  nos  consuela con  la  venida  del Espíritu que  nos  enviará  juntamente  con  el  Padre,  para recordarnos  lo  importante  que  es  el  amor  y cómo  debemos  vivir;   aquí  también  nos  hace  la  revelación  de  la  Santísima  Trinidad.      
V 27. Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. La  paz que Jesús  nos  deja  no  es la  ausencia de  problemas, de  enfermedades:  ni  de  males,  sino que  dejemos  de  preocuparnos  de  lo  material y  busquemos  los  bienes del  cielo  que  esos  son  los  que  dan  la  verdadera  paz y  aprender  a  confiar  en  la  bondad  y  providencia  de  Dios.
V 28. Habéis oído que os he dicho: "Me voy y volveré a vosotros." Si me amaráis, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Jesús  vuelve  a  mencionar el  amor  como  el  don entregado  sin  condición.  Jesús  va  al  Padre,  Jesús  conoce  la  condición  humana  que somos  egoístas;  es  por  eso que  dice:  “si  me  aman se  alegrarán  que  me  vaya”.  Es  una  forma  también  de  decirnos  que  debemos amar  con  alegría no  solo  por  nosotros  sino  por  el  bien  común.    
V 29. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. Termina  instruyéndonos que debemos  empezar  a  amar  antes que  suceda  el mal  o  el  pecado del egoísmo, la  envidia  y  creer  que  la  Santísima Trinidad  nos  acompaña si  nosotros  creemos  y  cumplimos  e  imitamos  sus  obras,   viviremos  en  paz.
MEDITACIÓN   
Algunas  preguntas  que  nos  ayudarán a  meditar:
 ¿Qué  significa  el  amor? ¿Y,  amar  a  Jesús? ¿Permanecer  en  su  amor?¿Escucho  el  mensaje de  Jesús  y  lo  observo  como  guía  de mi vida ? ¿Escucho  la  voz  del  Espíritu  Santo  en  mi  interior  que  me  ilumina  y  consuela?  ¿Creo  y  confío  en  Dios que  quiere  que  seamos  felices?

La  buena noticia  que  nos  trae  Jesús de  parte  de  Dios  es  el  mandamiento  del  amor. Permanecer  en  mi  amor  es  confiar,  escuchar,  abrirnos a  la  realidad, tener compasión,   no ser  indiferentes. Ser  como  Jesús  que  vino  a trasmitir la  paz y el  amor,  no  importando  la  raza,  la  condición  social  ni  económica y  recordarnos  que  todos  somos  hermanos, hijos de  un  mismo  Padre  Creador.    
 
La  Santísima  Trinidad  ya   habita en  nosotros que somos   su morada;  lo  notaremos  si somos  conscientes de  su amor. El  Padre siempre  nos  bendice  con  sus  dones  y  su  gracia. El  hijo  nos  enseña a  vivir  confiando en  la  bondad  del  Padre, El  Espíritu  nos ilumina, guía  nuestro  camino  y nos  conduce  a  la  vida  eterna;  vida  que  empieza  desde aquí, estando en gracia ante  Dios, sirviendo,  amando, siendo  fraternos, pacíficos  y  confiando  en la  providencia  de  Dios.  

CONTEMPLACIÓN
Gracias te  doy  Padre  por  tu  palabra que  ilumina mi  mente  y  mi  corazón, gracias por  los dones  que  me  regalas  y  por  la  invitación  a  donarlos  sin  condición, gracias  por  tu  Espíritu  consolador,  gracias  por  el  mandamiento  del  amor que  es  esencial en mi  vida;   porque el  amor  es  comprensivo,  servicial,   no  tiene  envidia,  no  busca  el  mal (San  Pablo).   Gracias  por  la  paz  que  me  das,  por  la   invitación  a  desear  las  cosas  del  cielo,  no  las  de  la  tierra.  Bendito  y  alabado  seas  por  quedarte  conmigo Señor.
ORACIÓN  FINAL.
Gracias  Padre,  por  tu  presencia,  por  estar  entre  nosotros.  Agradecemos  tus  enseñanzas  por  medio  de  tu  Hijo  Jesús,   que  nos  llena  de  alegría al  recordarnos  que con  tanto  amor  nos  has  creado  y  sigues  preocupándote  e  interesándote  por  nosotros. Te  pedimos  que  te  quedes  a  nuestro  lado  y  nunca  nos  dejes  caer  en  la  tentación.  Amén.
Gregoria Chuc Pre-Novicia MAR

29 de abril de 2016

REDEMPTORIS MISSIO (PARTE 1)



Datos generales:

v Publicada el 07 de Diciembre de 1990.
v Es la octava encíclica de San Juan Pablo II.
v Comienza con esta frase:
La misión de Cristo Redentor, confiada a la Iglesia, está aún lejos de cumplirse.”
v Es una encíclica cuyo objetivo es invitar a todos  los cristianos a buscar el encuentro de las personas no creyentes con Jesús.

Contexto:

¡     A los veinticinco años de la clausura del Concilio Vaticano II y de la publicación del Decreto sobre la actividad misionera Ad gentes.
¡     A los quince años de la Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, del Papa Pablo VI.

Estructura:

Dividida en ocho capítulos, iniciada con la bendición y la introducción, terminada con la conclusión.

Introducción:

 La misión que nos ha dejado Jesús está aún en sus comienzo,  y esta es obra del Espíritu Santo. Esta misión nos urge ante tantos que no conocen la Buena Nueva.

El CVII nos describe a la Iglesia como esencialmente misionera, basándose en la dinámica de la misión de la Trinidad.


A pesar de todos estos beneficios que nos ha dado el CVII, la misión específicamente Ad Gentes se va parando.

Dificultades internas y externas han debilitado el impulso misionero de la Iglesia hacia los no cristianos, esto debe preocuparnos a todos los creyentes.

“En la historia de la Iglesia, este impulso misionero ha sido siempre signo de vitalidad, así como su disminución es signo de una crisis de fe.”

El Papa nos invita a un renovado compromiso misionero, siguiendo el Magisterio de sus predecesores. Este documento presenta una finalidad interna: la renovación de la fe y de la vida cristiana.


  #3. Aumenta el número de personas necesitadas de evangelización.

Para un Dios que está en constante búsqueda de sus hijos urge la misión. Y para colaborar con esta misión, debemos ser conscientes de cuáles son nuestras oportunidades.



Ningún creyente en Cristo, ninguna institución de la Iglesia puede huir de  este deber:

“Anunciar a Cristo a todos los pueblos.”


#4. La función fundamental de la Iglesia siempre será:

«Dirigir la mirada del hombre, orientar la conciencia y la experiencia de toda la humanidad hacia el misterio de Cristo».

La misión universal de la iglesia nace de la fe en Jesús, fe en que la  Redención nos salva a Todos.

Ante los cambios y el contagio de nuevas ideas teológicas, podemos preguntarnos… ¿No puede uno salvarse en cualquier religión?; ¿Para qué entonces la Misión?

#5. La respuesta la encontramos en el evangelio:

 « Nadie va al Padre  sino por mí » (Jn 14, 6)


Esta autorrevelación definitiva de Dios es el motivo fundamental por el que la Iglesia es misionera por naturaleza.

Las  mediaciones  tienen significado y valor únicamente por la mediación de Cristo.

#6. Nuestra fe confiesa y cree que:

Jesús es el Hijo del Dios vivo, centro y fin de la historia.

 No cabe en nuestra Iglesia distinción entre el Jesús histórico y el Verbo, no podemos perder la unidad del misterio de Cristo que se hace presente en la riqueza de cada cultura.

#7. La urgencia de la misión brota de la radical novedad de vida, traída por Cristo y vivida por sus discípulos. Esta vida nueva es don de Dios (es su obra), pero la respuesta que puede dar el ser humano ha de ser libre.

Somos libres de rechazarle  y libres de acoger y desarrollar su proyecto de amor.


#8. El CVII nos invita a  no violar la libertad religiosa de cada quien.

Quién le cree a Cristo ha de hacerlo desde la libertad.


#9. El misterio de salvación tiene dos partes importantes:

 1) Dios misericordioso que quiere que todos los hombres se salven.
 2) El hombre que acepta y desarrolla el proyecto de Dios y se hace responsable. En este segundo 
punto podemos afirmar que la Iglesia es Sacramento de Salvación.

“La primera beneficiaria de la salvación es la Iglesia. Cristo la ha adquirido con su sangre (cf. Hch. 20, 28) y la ha hecho su colaboradora en la obra de la salvación universal.”

#10. La salvación no es solo para los creyentes bautizados, que han creído en Cristo y entrado en la Iglesia.

Por situaciones culturales, de educación hay personas que no conocen o no reciben a Cristo como Señor, para ellos…

la salvación de Cristo es accesible en virtud de la gracia (de Cristo, comunicada por el Espíritu Santo)… que los ilumina de manera adecuada en su situación interior y ambiental…”

#11. Algunas respuestas:

¿Es válido hacer misión?

Con todo respeto ante todas las creencias, debemos testificar con sencillez nuestra fe en Cristo, como único Salvador de la humanidad.

“La Iglesia ofrece a los hombres el Evangelio, documento profético, que responde a las exigencias y aspiraciones del corazón humano y que es siempre Buena Nueva”.

¿Para qué la misión?

Para compartir la verdadera liberación que nos da el amor de Dios.


Debemos  tener cuidado, no podemos confundir el cristianismo con una ciencia del buen vivir.

En estos tiempos de fuerte secularización, se ha dado una « gradual secularización de la salvación», se lucha ciertamente en favor del hombre, pero de un hombre a medias, reducido a la mera dimensión horizontal.

En Cristo, tenemos una salvación integral que nos hace hijos de Dios.

Hacemos misión porque para nosotros es el regalo de anunciar la buena noticia que es la nueva vida en Cristo, Que todos los hombres buscan, aunque a veces de forma confusa, y tienen el derecho y la posibilidad de alcanzarlo.

La Iglesia (todos los bautizados), tienen el compromiso con Dios,  de compartir esta maravilla.

¿Qué tienes que no hayas recibido? (1Cor, 4-7)

La fe es don de Dios. Si gratis la hemos recibido, gratis debemos compartirla.

Karen Beatriz Polanco Peguero, MAR

LA JOVEN SITIADA, UNA LECTURA DE JUDIT A PARTIR DE DINA, DE ANNA MARÍA RIZZANTE GALLAZZI



Resumen:

En la oración y cántico de victoria de Judit, en ellos podemos ver las luchas que violentan a las mujeres y pobres.

El libro de Judit:

v Libro deuterocanónico
v Escrito probablemente durante la guerra de los Macabeos hacia el año 170 a.C.
v Escrito en forma de novela.
v Se narra la tragedia del pueblo que se encuentra amenazado por Holofernes (fue un general asirio a las órdenes de Nabucodonosor II. Aparece en los libros Deuterocanónicos, concretamente en el Libro de Judith como rey de Asiria entre el 158 y 157 a. C.).
v Todos se encuentran en desesperación (población).
v Judit se pone al servicio de Dios para enfrentar al enemigo.
v La acción de Judit provoca la acción del pueblo para obtener la libertad.

Situando nuestras reflexiones:

Post – exilio: tiempo de reconstrucción del templo, codificación de las leyes e institucionalización jerárquica de la religión. Se implanta el sacrificio por el pecado, puros e impuros. Es un nuevo modelo religioso, que genera un gueto, al creerse el verdadero Israel.

El pueblo que regresa a Judá sufre por:

v Elegir entre sus familias y propiedades.
v Pagar impuestos excesivos.
v Algunos cayeron en semiesclavitud
v Pérdida de tierras.
v Reducidos por no respetar y conocer la multitud de leyes.
v Hay pobreza.
v Sentimiento de impureza (pecadores).
v Incapacidad para conocer y practicar las leyes.

Por lo tanto el pobre es el único culpable de esta situación, ya que al no poder orar es incapaz de atraer a su vida las bendiciones de Dios, su única salida es pagar  al templo a través del sacrificio por el pecado.

Las más oprimidas fueron las mujeres pues fueron definidas como impuras por su cuerpo y fisiología. Las segregaciones, menstruación, acto sexual son declarados impuros y por eso tienen que someterse al pago por su purificación. Ellas son las que pagan más al templo. Son excluidas de la actividad social y política. El mal del mundo para ellos está en la mujer, son pecadoras y causantes del pecado.

Era la hora en que se ofrecía el sacrificio de la tarde (9,1b):

En el capítulo 8, Judit discute con los jefes de la ciudad. Ella les dice que son incapaces de conocer el corazón humano y menos a Dios y sus mandatos. A Judit la llaman sabia, prudente y bondadosa, mujer de gran fe por eso la invitan a orar para que llueva y Betulia sobreviva. Encontramos aquí una situación contraria causada por la fe de Judit. Sin embargo su fe va más allá; ella no se conforma solo con orar para llenar de agua las cisternas, notamos también que no ve como castigo el cerco de Holofernes, sabe reconocer a Yahvé entre su pueblo, la fe que profesa la coloca en riesgo de perder su propia vida, “Yo voy a hacer algo... Yavé visitará Israel por mi mano” (8,32-33). Judit no minimiza a Dios en un Dios de cisternas como lo hacen los sacerdotes.

En el capítulo 9, es presentada con una actitud humilde ante Dios, con el rostro en tierra, cubierta de cenizas, despojada de sus vestimentas (9, 1), se reconoce necesitada por Dios, al igual que Ester, Susana, los pobres de la historia, tiene plena conciencia de que todo viene de Dios así pues se coloca como su instrumento. Esto sucede justo a la hora del sacrificio del templo, haciendo el paralelo con el ofrecimiento que hace Judit a Dios para liberarlo.

La memoria de Judit:

En la oración de Judit no hace memoria de los grandes personajes, hace memoria de la acción de Dios en el pueblo Y de Dina (hija de Jacob, violada por Siquén hijo de Jamor; Simeón y Leví sus hermanos se vengaron cuando los culpables tenían los dolores de la circuncisión Gen 34). Jacob ante el crimen se quedó callado, es por eso que Judit no menciona a Jacob como padre, en su lugar llama a Simeón padre por organizar la venganza de Dina. También hace memoria de la violencia y marginación que sufre la mujer, Judit al igual que Dina es marginada por la situación del templo de manera distinta pero ambas han sido violentadas. Tal vez no sean violadas físicamente las mujeres pero lo son al ser declaradas impuras, podemos aumentar a la marginación que tenían que dar a sus hijos para los ejército de los conquistadores. El grito de tantas mujeres resuena en la oración de Judit, nos presenta a las verdaderas víctimas y esa es la motivación de su fe y el objetivo de la liberación. Judit hace una comparación, en Dina representa a todas las mujeres oprimidas y a cada una de ellas las presenta como un santuario profanado.
 
La autora nos presenta a otra mujer también abusada, ella no tiene nombre, no tiene voz, solo es llamada la concubina del levita, su marido la entrego a unos hombres para que no lo mataran, abusaron tanto de ella que perdió la vida, el levita entonces la descuartizó sin razón (Jue 19). Las guerras de las conquistas fueron escenario de múltiples abusos contra las mujeres.

La fe de Judit:

La voz de Judit le dice a Dios que sabe que Él está con todas las “Dinas” de la historia, tras la aparente victoria de los criminales, Dios no pierde el mando sobre la historia, pues su rostro está presente a lo largo de ella. Es un Dios que tiene fuerza, es capaz de destruir los ejércitos, los caballos, los imperios… En Dios vemos el rostro del amor, el rostro del amigo de todo tipo de viuda: “Óyeme también, que soy viuda” (9,4). Dios sabe escuchar el clamor de los que sufren, y Judit exclama bellamente:

“Eres el Dios de los humillados,
El socorro de los oprimidos,
amparo de los débiles,
el protector de los abandonados,
el salvador de los desesperados.
Dios de mi padre, Dios de la herencia de Israel,
soberano de los cielos y de la tierra, creador de las aguas, rey de todo lo que creaste” (9,11-12).

Judit además se declara su sierva:

“Deposita en mi mano de viuda la fuerza que planeé” (9,9b).
“Por la astucia de mis labios hiere al esclavo y al señor... abate su arrogancia por las manos de una mujer” (9,10)
“Oye tú mi súplica.
Dame palabras seductoras para herir y matar... (9,12-13).

El ejército de Judit:

Para ella no es suficiente el derrotar a Holofernes, se necesita más, es necesaria una nueva organización donde se respete a las mujeres.  Judit representa a todas las mujeres de Israel.

Judit está al frente de la celebración, celebran el poder alabar nuevamente a Dios, la presencia liberadora de Dios. Haciendo uso de su belleza seduce y confunde al enemigo y con su espada le corta el cuello:

“Fue Judit, hija de Merari,
Que los confundió con la belleza de su rostro” (16,6b).
“Sus sandalias robaron su mirar,
Su belleza sedujo su corazón
Y su espada le cortó el pescuezo” (16,9).

Encontramos aquí el motivo de la lucha de Judit, que no es otra que la de Yahvé: defender la tierra y con ella, los jóvenes, los recién nacidos, los niños y las niñas. ¡Judit lucha por ellas! No para salvar la ciudad ni el templo, o los intereses de los ancianos o de los sacerdotes. Son los marginados, los humildes, los sencillos, los oprimidos a los que ella llama “los míos”. Ella no tiene hijos pero es madre de los pobres, ella da vida a los oprimidos que se levantan a luchar:

“Mis humillados entonces, dieron gritos de guerra
y mis débiles gritaron,
ellos, quedaron aterrados;
y los míos levantaron sus voces
y ellos comenzaron a huir,
hijos de madres jóvenes los traspasaron los hirieron como a hijos de desertores” (16,11-12).
Este es el ejército de Judit.
Estas son “las filas de Yavé” (16,12).

Este es ahora el cántico, la alabanza, el culto-servicio agradable a Yavé. ¡Sacrificios, grasas, holocaustos, no son nada (16,13-16)!

¡Durante tres meses el pueblo festejó!:

Judit celebra, en su corazón habita el templo pero no la aristocracia en él implantada. Lo que hace es cantar, dar ofrendas, hacer súplicas, pero sin los sacrificios que humillan a los pobres y en especial a las mujeres. La libertad que Judit les da es el poder celebrar las maravillas de Dios, su acción salvadora.

El cortarle la cabeza a Holofernes nos dice la autora no fue lo más grandioso, lo que ocurre después es buenísimo.

El sumo sacerdote sale del templo va a la casa de Judit y la felicita, es exaltada en su propia casa pues el sumo sacerdote le dice:

“¡Gloria de Jerusalén,
orgullo de Israel,
honra de nuestra gente!” (15,9)
“¡Bendita seas tú eternamente,
junto al Señor todopoderoso!” (15,10b).

Judit con su hazaña logra regresar a la mujer el puesto que le habían quitado y pone al sacerdote en su lugar.

Segundo: Después comienza la celebración y la fiesta:

Judit ofrece delante del santuario el botín, los bienes de Holofernes, ella también es comandante y no busca quedarse con nada, el pueblo celebra por tres meses ya que la riqueza del botín les da para eso. Cuando no se guardan los bienes para sí, cuando no hay marginación, hay tiempo y comida en abundancia para celebrar, en esa fiesta hay lugar para todos.

¡Era eso lo que quería Judit!:

La ciudad ha quedado libre, no solo por la muerte de Holofernes, sino porque el pueblo, las mujeres pueden celebrar durante tres meses. La liberación está en devolver al pueblo su dignidad, quitando de sus hombros la carga de la humillación. Desde este momento el templo es casa de los hijos de Dios, Judit renueva la alianza.

La paz para Israel:



Cuando no hay alguien que oprima es cuando se puede experimentar la paz, una paz construida con justicia e igualdad. En este caso es la valiente Judit quien da ejemplo:


“Cada uno volvió para su herencia
y Judit recibió en su propiedad...
Dio la libertad a su sierva...
A pesar de querida por muchos no aceptó marido...
Distribuyó sus bienes entre sus parientes y de su marido...
No hubo nadie para amedrentar los israelitas durante el tiempo de ella y por muchos años después” (16.21-25).

Judit y el pueblo son ahora plenos, ella no necesita casarse o tener hijos para eso, para ella era suficiente el reparto de los bienes, la libertad del esclavo, la paz y seguridad.

¡Y los jefes solo querían llenar las cisternas y fueron a pedir que ella los ayudará a orar!...
¡Judit rescató a Dina, rescató a la concubina, rescató a todas las víctimas de templos y altares que en nombre de leyes por ellos creadas marginan, oprimen, explotan y violan!

¡Bendita sea ella, para siempre, junto al Señor todopoderoso!

Síntesis realizada por Miriam Viviana Horta Colín, MAR