31 de diciembre de 2016

LECTIO DIVINA DE LA SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS (1 de enero)


Es la primera Fiesta Mariana que apareció en la Iglesia Occidental, su celebración se comenzó a dar en Roma hacia el siglo VI, probablemente junto con la dedicación –el 1º de enero– del templo “Santa María Antigua” en el Foro Romano, una de las primeras iglesias marianas de Roma.
La antigüedad de la celebración mariana se constata en las pinturas con el nombre de “María, Madre de Dios” (Theotókos) que han sido encontradas en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma, donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa en tiempos de las persecuciones.
Más adelante, el rito romano celebraba el 1º de enero la octava de Navidad, conmemorando la circuncisión del Niño Jesús. Tras desaparecer la antigua fiesta mariana, en 1931, el Papa Pío XI, con ocasión del XV centenario del concilio de Éfeso (431), instituyó la Fiesta Mariana para el 11 de octubre, en recuerdo de este Concilio, en el que se proclamó solemnemente a Santa María como verdadera Madre de Cristo, que es verdadero Hijo de Dios; pero en la última reforma del calendario –luego del Concilio Vaticano II– se trasladó la fiesta al 1 de enero, con la máxima categoría litúrgica, de solemnidad, y con título de Santa María, Madre de Dios.
De esta manera, esta Fiesta Mariana encuentra un marco litúrgico más adecuado en el tiempo de la Navidad del Señor; y al mismo tiempo, todos los católicos empezamos el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María.[1]

CONTEXTO:
En los versículos precedentes al texto (13-15), recordamos que los ángeles cantan desde el cielo la gloria de Dios que se ha encarnado, y es un Ángel el que les comunica a los pastores la Buena Noticia del acontecimiento extraordinario  de este nacimiento divino.
La Iglesia hoy fija su mirada gozosa en Santa María, Madre de Dios, y la saluda así: "¡Salve, Madre Santa!, Virgen Madre del Rey, que gobierna el cielo y la tierra por los siglos de los siglos". Bella y tierna expresión que nos lleva a adorar al Niño, Rey eterno del universo, en brazos de la Madre.
La fiesta es proclamación de María Madre del Hijo de Dios y Madre de la Iglesia. Trascendental afirmación de fe sobre la realidad del Verbo hecho carne. Actitud espiritual de los creyentes que, de la mano de la Virgen, son conducidos al Salvador. La octava de Navidad considera, pues, el misterio de la maternidad de María, el de la circuncisión de Jesús y el inicio del año.[2] Pidamos al Espíritu Santo su Luz que ilumina y santifica.

EL TEXTO:
Evangelio según San Lucas 2,16-21.
16. En aquel tiempo los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre. 17. Al verlo, les contaron lo que les habían dicho de aquel niño. 18. Todos los que lo oían se admiraban de lo que decían los pastores. 19. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. 20. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. 21. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

¿QUÉ DICE EL TEXTO?

Me fijo en los pastores
Fueron corriendo: Sólo la prisa  (“apresurándose”) crea un poco de tensión en el relato, que en el decir de Bovon, indica la cercanía del Dios que conduce la historia.[3]
Encontraron: este verbo en griego (Eurisko) señala el instante del descubrimiento.
Los pastores son los pobres de la tierra, los que viven alejados de los pueblos y no podían cumplir reglamentos de la ley ceremonial de los judíos. Sin embargo, no podemos olvidar que nos hallamos en Belén, ciudad del rey David, que fue pastor, llamado por Dios de entre el rebaño; tampoco olvidemos a Abraham y los patriarcas, que, siendo pastores, escucharon la llamada de Dios y recibieron su visita. Por todo esto se piensa que los pastores del relato no son simplemente los pobres y alejados, sino también aquéllos que están prontos a escuchar la voz de Dios y a fundar su nuevo pueblo entre los hombres.[4] Ellos aceptan la palabra del ángel, se dirigen a observar el signo y encuentran al niño acostado en el pesebre. Hasta aquí todo parece más o menos lógico. Lo verdaderamente extraño es que el signo les convenza, que hagan suyo el evangelio -creyendo que ha nacido el Salvador- y alaban a Dios por todo ello.

Me fijo en María
Conservaba: (“guardar con cuidado”, e “interpretar, evaluar”) describe una actitud y un comportamiento altamente positivos. Guardar significa registrar y conservar en la memoria, tanto la acción vista como las palabras oídas. No se trata solo de un recuerdo melancólico de un pasado perdido, sino de la memoria del contenido vivo de la fe. Sin embargo, no basta con guardar en el espíritu los recuerdos (“remata”) sino que debe comprenderlos e interpretarlos a la luz de la intervención divina. De ahí que María comprende lo que ha visto y oído. María no interpreta con su entendimiento (nous), sino con su voluntad y afectividad: en su corazón.[5]
María (y los pastores) encarna la actitud conforme con la obra de Dios: no ya el servilismo o la obediencia ciega, sino la fe activa. María no es ni la co-mediadora de la salvación, ni un dechado de humildad, sino, como Abrahán, modelo de creyente. Su fe es una fe doblemente activa: comprende y experimenta en su carne lo que cree.[6]

¿QUÉ ME DICE A MI EL TEXTO?

Los pastores creyeron al Ángel, fueron, encontraron, vieron y creyeron, alabando a Dios. En esta síntesis que nos presenta Lucas, me imagino a aquellos hombres llenos de esperanza. Sólo el que espera, reconoce, acepta y corre. Esto me lo recuerda Isaías 40,31 en ese hermoso texto que en días pasados de Adviento meditábamos: “Los que esperan en el Señor, son como las Águilas, correrán y no se tropezarán”. Ser como esos pastores es una invitación clara del Señor; nuestra fe no puede ser pasiva, ni de pacotilla, sino muy por el contrario, activa y sin muchas palabras. Obras son amores y no buenas razones. Estos hombres salieron a buscar y encontraron lo que se les había anunciado: la señal de un Niño en pañales. Y creyeron en el signo, porque la Palabra que recibieron era creíble y llenó sus corazones de expectativas que no fueron defraudadas. Todos somos portadores de Dios, solo basta creer, aceptarlo y correr para ver (comprender y acoger). La pregunta para mí sería: ¿Cuento como los pastores lo que he visto y oído? ¿De qué manera lo cuento?

Y para contar, primero hay que guardar, para comprender e interpretar, de forma que ya no salga mi verdad, mi manera de ver, sino la autenticidad de los hechos, de un Dios que se me revela solo cuando solo capaz de correr el velo de mi incredulidad, de mi ignorancia, acreditando solo los signos que vienen de Dios.

Y qué bien lo hizo María, que hasta de los pastores aprendió. Sí, algo interesante, pues que le creyera al ángel, no es tan extraño, pero es meritorio que le creyera a los pastores para poder cuidar en lo más hondo de su corazón la presencia de Dios en el enigma de su Hijo envuelto entre pañales, recostado en un pesebre.
Cualquier prójimo es portador de un mensaje de Dios y es instrumento imprescindible para la historia humana y para cada uno de los demás hombres.

¿QUÉ ME HACE DECIR EL TEXTO A DIOS?
Hoy tenemos una buena oportunidad para interiorizar el misterio del nacimiento del Señor, al lado de María, su Madre. Como interiorización creo, Señor, que no hacen falta muchas palabras; es mejor seguir el ejemplo de la Madre: guardar, conservar, comprender, interpretar.
¡Qué gozo tan grande sería para los pastores verte Jesús Niño en los brazos tiernos de tu Madre! Como “pastorcilla” a ti me acerco Señor; y quisiera hacerlo despojada de “mis cosas”, pero eso solo es una Gracia tuya.
Contágiame el vigor de tu Madre que es nuestra Madre, para que como dice el refrán: “De tal palo, tal astilla”. Nunca mejor dicho, de tal Madre creyente humana, tales hijos creyentes humanos en Cristo, el Hijo.
Dame prontitud y lucidez como la de María,  para responderte a cada Buena que me das. Moldea mi espíritu a tu querer, como hicíste con María, que aunque fue colmada de dones, continuó siendo libre y cooperó con generosidad abundante para que se cumpliera en todo tu voluntad.
Santa María, Madre de Dios: ruega por nosotros pecadores y llévanos a Jesús con esa ternura materna que proviene solo del contacto con el Dios Enmanuel.
Ofrezcamos  a Dios el nuevo año orando por el bien, la paz y la fe;  por todos los hombres del mundo, puesto que por todos murió el Señor.
San Agustín hermosamente nos dirá:
La Palabra del Padre por la que fueron hechos los tiempos, al hacerse carne, nos regaló el día de su nacimiento en el tiempo; en su origen humano quiso tener también un día aquel sin cuya anuencia divina no transcurre ni un día. Estando junto al Padre, precede a todos los siglos; naciendo de la madre se introdujo en este día en el curso de los años. El Hacedor del hombre se hizo hombre, de forma que toma el pecho quien gobierna los astros; siente hambre el Pan, sed la Fuente; duerme la Luz, el Camino se fatiga en la marcha, la Verdad es acusada por falsos testigos, el Juez de vivos y muertos es juzgado por un juez mortal; la Justicia condenada por gente injusta, la Disciplina castigada con flagelos, el Racimo coronado de espinas, la Base colgada de un madero, la Fortaleza debilitada, la Salud herida, la Vida muere (…)Para concluir me dirijo a todos, os hablo a todos; con mi palabra apremio a la virgen casta, toda entera, que el Apóstol desposó con Cristo. Lo que admiráis en la carne de María realizadlo en el interior de vuestra alma. Quien cree en su corazón con vistas a la justicia, concibe a Cristo; quien lo confiesa con la boca con la mirada puesta en la salvación, da a luz a Cristo. De esta manera sea exuberante la fecundidad de vuestros corazones conservando siempre la virginidad (Sermón 191).

NIEVES MARÍA CASTRO PERTÍÑEZ. MAR





[1] https://www.aciprensa.com/recursos/solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios-1904/
[2] http://www.mercaba.org/DIESDOMINI/NAV/1enero/marcoprimeroenero.htm
[3] Bovon, El evangelio de san Lucas  I. p.190
[4] http://www.mercaba.org/DIESDOMINI/NAV/1enero/marcoprimeroenero.htm
[5] Bovon,, 191
[6] Ibíd,, 192

30 de diciembre de 2016

LAS BENDICIONES DE DIOS LLEGAN CUANDO VIVES CONFORME A SU VOLUNTAD

Quiero dar gracias a Dios por tantas bendiciones  con que me ha colmado en este tiempo de  la experiencia desde el día 15 hasta el 24 de Diciembre en Trinidad-Casanare donde nos tocó  el caserío de Mandarinos junto con la maestra Nieves Mary y mi persona. Estábamos llenas de alegría y de mucha satisfacción de compartir con las familias la Palabra de Dios para que ellos reciban con amor y cariño la llegada de Jesús en sus corazones. También nos acogieron con humildad y sencillez desde el día en que llegamos y nos recibieron Adhier y Mari Luz  una familia tan querida que dieron todo lo que tenían para atendernos lo mejor posible; sobre todo dieron  mucha confianza a los misioneros; ellos se alegraron bastante de poder estar con ellos a través de la escucha y darles a conocer la llegada de Jesús en sus vidas.

Al día siguiente  nos pusimos a andar con alegría para ir a visitar a las familias casa por  casa anunciándoles que estábamos allí para acompañarles,  para hacerles la novena, para recibir a Jesús en sus hogares y así iniciaron nuestras visitas con las familias.  Nos íbamos con gran fervor y valentía.  También ellos se sintieron muy agradecidos en todo porque les acompañamos durante la novena que con gran humildad recibieron la palabra de Dios y a la vez cantando con ánimo todos los cantos y no solo cantando sino que vivieron el momento. Los niños nos acercaban a nosotros desde el primer día incluso ellos querían  aprender  a seguir a Jesús en sus vidas para ser buenos discípulas suyos. 

Fue una experiencia inolvidable de estar con la gente y lo que me llamó mucho la atención es que nos daban todo lo que tenían; en todo esto me quedé  pensando qué es lo que yo tengo para darlo todo sin guardar nada. 

Gracias señor por tantas bendiciones recibidas  como misioneras en el mundo que salen  a las periferias recordando a nuestras cofundadoras que llegaron a la misión en estas tierras colombianas, renunciando a todo para estar con las gente más pobres que necesitan de tu presencia y el pan de cada día que nunca les falte.  

Termino con esta frase del evangelio (Mateo 11, 25) «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños.


Juana Maricela Hernández/novicia MAR




29 de diciembre de 2016

Experiencia en "El Palmar"

"Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios e inteligentes, y las revelaste a los pequeños"

Desde el día 15 hasta el 23 de diciembre, el Señor nos bendijo grandemente con la experiencia de Misiones en algunas comunidades de Trinidad.

Mi compañera de misión  fue mi hermana Santa Isabel, las dos quedamos en “el Palmar”, con mucha ilusión llegamos a aquella vereda; nos hospedamos en casa de Doña Nieves, una familia generosa que nos brindó lo necesario para estos días de misión.

Propiamente las actividades iniciaron el 16 en la mañana  con las visitas a las casas, ellos estaban muy felices porque  las “seminaristas” las iban a visitar.  Desde un primer momento me llamó la atención su profundidad con las cosas de Dios; ellos no necesitan de mucho, lo más importante es la experiencia que van teniendo de Él en su día a día.  Fue maravilloso sentir cómo van descubriendo el paso de Dios en sus vidas aún en medio de tantas dificultades propias del llanero.
Las casas están distantes unas de otras y es bonito ver cómo ellos mismos van buscando las estrategias para sobrevivir, todos  tienen pollitos, chenchos, gallinas, patos, ganados, etc… y en algunas no puede faltar la pequeña laguna para pescar la “Cachama” un rico pez que comúnmente es llamado “Caribito” en otros lugares; también está la temporada de las mandarinas y naranjas (bien dulces), para muchos niños esto se convierte en merienda y en algunos en la comida.

En estas visitas tuvimos también la oportunidad de ir haciendo la novena de Navidad, bendición del hogar, el rosario y algunas reflexiones propias al tiempo culmen del adviento. No puedo olvidar las miradas de dolor de algunas personas como: la de los enfermos, abuelos solos, mujeres abandonadas por sus maridos o por el contrario mujeres que han corrido a sus maridos por golpearlas y sobre todo la de muchos niños sin el afecto de sus padres  pues para el llanero desde muy pequeños la exigencia del trabajo en casa y en el campo empieza desde temprana edad, sus  respuestas cuando se les preguntaba que hicieron en la mañana era “hacer los oficios de la casa” o “limpiar donde están las cosechas”.

Me llamó enormemente la atención cómo el darles un beso o un abrazo los dejaba confundidos y pensativos, al final pude comprender que este tipo de gestos son escasos en las familias de aquellas hermosas tierras, para muchos podría ser algo muy mal, pero no, esa es su cultura, su forma de ser y de crianza, es así como el llanero empieza a tomar pequeñas responsabilidades para que más adelante pueda asumir unas más grandes.

En la tarde seguían las visitas y a las 3 con los más pequeños que día a día llegaban relativamente puntual aún en medio de las distancias de sus casas a la escuela que era el punto de encuentro, cuando llegaban preguntaban: ¿qué vamos hacer? Al escuchar esto me llenaba de mucha ternura, pero también de mucho compromiso con ellos pues tenían muchos deseos de aprender. Desde el primer día se portaron muy juiciosos y con mucho ánimo al momento de hacer lo que se les pedía. Cuando terminábamos con ellos algunos padres se quedaban para hacer la novena, la participación fue poca, pero muy nutritiva; un día sólo fueron 3 personas y fue hermoso porque cada uno habló de cómo Dios ha tocado su vida y cómo lo van reconociendo en los pequeños cambios que él les invita a dar para ser mejores personas.

El último día tuvimos un rico compartir con los niños, obviamente las mandarinas no podían faltar, el maíz pila (cotufas) también se hizo presente, dulces, café con leche, un rico pan con jamón y una torta que al final se multiplicó para todos los que estábamos.

Ese día mi corazón se regocijaba por todo lo vivido y por todo lo que experimenté en esos días con personas tan sencillas y humildes, daba y doy gracias a Dios por sus vidas, por sus testimonios, por abrirse tanto a nosotras y sobre todo porque sé que Jesús nace día a día en sus corazones.

Gracias mi Jesús por esta hermosa experiencia que fortaleció de vida y mi ser misionero, gracias porque aún en medio de las diferentes culturas tu nos unes y nos invitas a darlo todo por y para ti.

Gracias por tantos niños que escucharon tu Palabra y que con alegría la llevaban a sus casas para compartirlas con sus padres pues en Navidad debe reinar el amor, el respeto, el cuidado y  el perdón como en la casa de Belén.

Gracias por tantos abuelos que desde lo poco que tenían nos ofrecían lo mejor de ellos para hacernos sentir en casa.

Gracias por tantas familias que nos recibieron en sus hogares para darnos la comida de día.

Gracias Señor, por estos días llenos de tu bendición.

GRACIAS POR NACER NUEVAMENTE EN ESTA NAVIDAD EN TODOS LOS HABITANTES DEL “PALMAR”.
WENDERLYNG REYES/ NOVICIA MAR

Comiendo una rica gallina con Doña Higa y sus hijos.

Encuentro con los niños






Ellos no dejaban de posar para las fotos
María y José se ponen en camino
El niño nació grande y comiendo Pumarosa.

27 de diciembre de 2016

ENCUENTRO NAVIDEÑO CON LOS HERMANOS

El día 25 en la tarde recibimos la grata visita de la familia Romero-Urdaneta (venezolanos) con la Sra. Olga Fernández, madre de nuestra hermana Delis Romero (venezolana). Compartimos un ratico en nuestra comunidad y después bajamos hasta la casa Provincial, saludamos a nuestras queridas hermanas, cantamos villancicos ante el Pesebre y participamos de la Eucaristía en San Alfonso. Disfrutamos también del entorno, que nos ofrecía el  parque, hermosamente iluminado. 
Agradecemos el Señor estos encuentros que fortalecen  nuestra fraternidad. 





26 de diciembre de 2016

EXPERIENCIA NAVIDEÑA EN EL VICARIATO DE TRINIDAD (CASANARE)


En Trinidad

Damos gracias a Dios por estos días vividos en las veredas de Trinidad: El Convento, El Palmar, y Mandarino. Distan de Trinidad 90 kilómetros, con carretera de trilla de difícil acceso. Salimos el día 14 de Bogotá hasta Yopal, donde nos reunimos con la comunidad de hermanas MAR. El día 15 salimos para Trinidad (dos horas y media). Saludamos a los padres agustinos y a Monseñor Francisco Javier Pizarro; almorzamos con ellos y ya a las 2.00 p.m. viajamos  rumbo a las veredas, llegando a las 6 de la tarde al destino final. Fue un viaje concurrido y variopinto. El autobús es el único medio de transporte. Los pasajeros llevaban de todo: sacos de cebollas y verduras, gallinas, pollitos, cemento, paquetes y más paquetes, incluidas nuestras maletas. Nunca vi gente parada, encima de los bultos y en medio del malabarismo del conductor esquivando huecos (huecooooootes!!).

Jessica y Gregoria quedaron en El Convento, Santa Isabel y Wenderlyng quedaron en El Palmar y Juana y Nieves Mary, un poquito más allá, en Mandarino. El día 17, el p. Gabriel, oar, fue hasta la escuela de Mandarino y celebró la Eucaristía (una dicha).

En el corazón de la Sabana del llano colombiano compartimos esos días, visitando hogares distanciados entre sí por grandes campos de extensión; rodeadas de ganado, gallinas, gallos, pollitos, cochinos, patos, chigüiros, zancudotes, coloraditos (que pican!!!) y otros susodichos animalitos. Rodeadas también de la inmensidad de la naturaleza, de la sencillez de las gentes y sus ocultos sufrimientos, también abandonados  de una iglesia que todavía no puede llegar a todos.

Compartimos la fe, la acogida, la comida, la estrechez y las incomodidades; también   el camino pedregoso y caluroso, típico del lugar, para llegar  a ellos, y sobre todo el acontecer de Dios en su historia y en sus vidas.
Gracias Señor por esta hermosa oportunidad.

Nieves María Castro Pertíñez. MAR
Con Fray Gabriel Palacio, Monseñor y Fray Willian Muñoz, 




La primera familia que nos acogió, nos hospedó y alimentó. 

Celebrando la Eucaristía en la Escuelita. 

Ayudando para poder rezar la Novena

Con mucha educación, nosotras pasábamos y el ganado se levantaba.

La sombrilla no resistió más la fuerza de la brisa
También los hermanos evangélicos nos recibieron 
De casa en casa, haciendo Novenas
Y catequesis con los niños



En algún momento nos asistieron con la moto





Y celebramos el Nacimiento


Y no faltó la "culebrita"

25 de diciembre de 2016

ES NAVIDAD…FELICIDADES


Queridos lectores:

Ya es Navidad. El pesebre nos convoca. El pesebre nos recuerda el don de la Humildad, el don de la Esperanza, el don del silencio de María, el don del que sabe ponerse de Último, el don de la Sagrada Familia, el don de la ternura más honda que se muestra en la fragilidad de un Niño. El pesebre nos convoca a Adorar. Contemplar y Adorar son dos actitudes que necesitamos con urgencia. Sin ellas se nos va la vida, se nos va el sentido pleno de nuestra existencia, se nos va el tren que nos lleva a la eternidad, se nos va la esperanza y la alegría verdaderas, se nos va lo genuino de la fraternidad, que no tiene fronteras, ni lazos de sangre, ni edad, ni mentalidades, ni condición social.

Contemplar requiere atención, interés y detenimiento ante el Misterio que se nos revela; es caer en un profundo e íntimo encuentro que acoge con fe la divinidad-humanada de Dios.

Adorar es caer rendido ante el Misterio porque se ama mucho.
Cuando contemplamos y adoramos  el Misterio del Pesebre, aprehendemos que  nada ni nadie se pierde; todo está comprendido en Él. Dios se ha hecho hombre y todo hombre/mujer, estamos en  Él. Ya nada se pierde y todo se comprende. Dios-con-nosotros,  Dios Enmanuel.

Nieves María Castro Pertíñez. MAR