31 de julio de 2014

RETIROS FRAMAR EN LA CASA NOVICIADO


En nuestra casa Noviciado, los días 29 y 30 han realizado retiros 
espirituales cuatro miembros de FRAMAR sobre la espiritualidad agustiniana, dirigidos por las Hna. Ana Joaquina Mariño. 
Agradecemos al Señor esta oportunidad de encuentro y reflexión para la profundización y vivencia de nuestro carisma con  nuestra fraternidad. 

30 de julio de 2014

LA FE: UN TESORO QUE LLEVAMOS EN VASIJAS DE BARRO



“Pues el mismo Dios que dijo: “de las tinieblas brille la luz”, ha hecho brillar la luz en nuestros corazones, para irradiar el conocimiento de la gloria de Dios que está en la faz de Cristo. Pero llevamos este tesoro en recipientes de barro para que aparezca que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros” (2Co 4, 6-7).


Esta es la invitación que nos hace el Concilio Vaticano II. Toda la Iglesia es llamada a renovarse, pero esta renovación no se da solo de modo general sino que cada uno de nosotros hemos sido invitados a renovar nuestra vida de fe, pues todos somos Iglesia por nuestro Bautismo.

Compartimos con el grupo de ancianitos, el valor de nuestro ser cristiano en base a esta invitación del Concilio. Para iniciar a compartir nuestra fe tomamos una vasija de barro en nuestras manos, que simbolizaba la vida de cada uno: frágil, limitada, sencilla, con distintas formas y tamaños, pero que lleva dentro de sí un gran tesoro, al mismo tiempo que también descubrimos que nosotros somos ese tesoro de Dios, soñados, planeados y queridos.



El Papa Francisco en el Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones, alienta a que “¡No dejemos que nos roben la alegría del Evangelio, la alegría de la fe!”. Puesto que las dificultades, tristezas, dudas, problemas que tenemos y enfrentamos, nos pueden desanimar y oscurecer nuestra fe, a través de este compartir, buscamos alentarlos a que renueven y acrecienten su fe en Cristo resucitado, haciendo propia la experiencia del apóstol Santo Tomás, que pasada su duda y crisis, profundizó su fe y pudo exclamar: “Señor mío y Dios mío”.


Agradecemos al Señor por el don de la fe, por permitirnos compartir con el grupo de ancianitos, por la apertura de ellos para compartir su vida con nosotras y dejarse moldear por nuestro Alfarero y Creador. Y le pedimos que cada día acreciente nuestra fe, nuestra confianza en Él y que nos ayude a mantener e irradiar la alegría de ser cristianos y de anunciar a Cristo Resucitado.

                                      Juliana Lima y Miriam Horta, novicias MAR







29 de julio de 2014

«VAMOS A ESO»


«…desde ahora debemos todos empezar a buscar palomas de buenas alas y excelente calidad para poder llenar pronto el nuevo palomar. A este fin estoy escribiendo a todos los Sres. sacerdotes que conozco, y eso mismo deben hacer también SS. CC. Sí, hermanas, escriban cartas fervorosas a todos los sacerdotes que conozcan, y ruéguenles que por sí y por medio de otros sacerdotes amigos o conocidos suyos vayan preparándonos muchas y buenas niñas con vocación misionera. Miren, hermanas, que el Señor quiere que nos  movamos todos, que busquemos las vocaciones que necesitamos. No nos sentemos a esperar que esas vocaciones nos vengan a la mano. Busquémoslas hasta encontrarlas. Si cada hermana, profesa, novicia y postulante, hallara una sola vocación cada año, en sólo diez años la congregación tendría más de cien mil hermanas, cifra que hasta ahora no ha alcanzado  congregación alguna. Hermanas, sepan que piden a las agustinas recoletas misioneras de María para muchos lugares, y no podemos satisfacer las peticiones porque… nadie hace nada en el sentido en que ahora escribo. Hermanas, SS.CC. y yo y todos nuestros hermanos nos debemos al santo hábito agustino recoleto que vestimos, y si de veras somos hijos fieles y amantes de nuestro gran padre san Agustín, debemos multiplicar el hábito y la correa de agustinos recoletos y de agustinas recoletas por todo el mundo, y muy principalmente en nuestra patria. Vamos a eso, Hermanas, vamos a eso, pero vamos moviéndonos, no sentados, ni acostados. Contraigamos con nuestra madre de la Consolación y con nuestro gran padre san Agustín este para ellos dulce y amoroso compromiso, el de que cada recoleto y cada recoleta les consigamos o proporcionemos cada año un nuevo hijo o una nueva hija para la recolección agustiniana de ambos sexos, y vamos a empezar a cumplir nuestro compromiso en el próximo año, el año del XVI centenario del nacimiento d nuestro gran padre…»

(Carta de Monseñor Francisco Javier Ochoa, 07/11/1953, P. 509-510)
Al toparme con esta carta en una presentación que nos compartió una de las novicias  quedé muy confrontada; se denota la visión errónea que tantas veces tenemos de que la pastoral vocacional es cosa sólo de las hermanas encargadas en esta área y que a mí me toca sólo en los momentos en que se me pida colaboración;  pero al profundizar esta carta es claro el compromiso de todas para con la congregación, con la Iglesia y con el mismo Jesucristo, (pues hacer pastoral vocacional en lo más profundo, como nos compartía Nieves Mary,  es propiciar un encuentro personal con Jesucristo y de ahí que la persona descubra la voluntad de Dios en su vida).

El ser MAR implica  un compromiso que exige acción, desde el día a día, como dice nuestro querido fundador «vamos a eso, pero vamos moviéndonos». Cabe preguntarnos: ¿Cómo vivo el carisma? ¿Cómo lo comparto? ¿Que tan comprometida me siento con la difusión del mismo?
Tenemos una historia como congregación que nos habla de riesgos, de luchas, de constancia, de confianza en la Providencia, que nos anima a no desfallecer ante la falta de respuesta vocacional sino más bien a vivir en plenitud el regalo de la propia vocación y desde ahí llevar a Jesús a todos con los que compartimos, a preocuparnos por la vocación de mi propia hermana de comunidad y buscar que cada quien encuentre su tesoro, desde los más ancianos hasta las jóvenes con inquietud, conscientes de que somos instrumentos del Espíritu y confiadas en que Él hará su obra.

Por último agradezco a Dios la creatividad que suscitó en la congregación de hacer pastoral vocacional en países donde aún  no hay presencia MAR,  pues mi proceso es fruto de este proyecto y de seguro que habrá muchos frutos más, pero descubro que el reto para nosotras también se encuentra en las chicas que comparten cerca de nuestras comunidades, contagiarlas de ese deseo de vivir unánimes con una sola alma y un solo corazón para darle todo el honor y la gloria a Dios.
Pidámosle al Dueño de la mies que nos disponga a ser testimonio, a presentarle a Jesús a todas las personas con las que nos encontramos y que nos regale buenas y santas vocaciones.


Karen B. Polanco Peguero, Novicia MAR

28 de julio de 2014

EL CÁNTARO DE BARRO


Realizando un trabajo sobre el estudio de la Biblia, me topé con un texto de Mamerto Menapace, titulado “El cántaro de barro”, inspirado en  Jeremías 18, 1-12. Esta lección hacía una invitación a confrontarlo con la vida propia y es lo que hice.
Al comenzar la reflexión descubrí varios aspectos importantes, los cuales quiero compartir con ustedes:

ü Dios continúa llamando. Dios me llama  a reconocerme una vez más creatura suya, a confiarme en sus manos de Alfarero; sin miedo a equivocarme, aceptándome tal como soy, pues soy obra de Dios y por lo tanto lo que actúa en mí es su gracia y solo eso, a mí nada me pertenece.

ü Un Dios desconcertante y fiel. Dos aspectos a resaltar en este punto. El primero, el Señor puede cambiar de planes, por lo tanto puede comenzar a moldear de nuevo su obra, eso sí, siempre y cuando dejemos el barro en sus manos y no intentemos nosotros mismos rehacernos de nuevo, como mencioné antes la gracia de Dios es la que nos rehace. Y segundo, el tiempo de Dios no es el tiempo del hombre, esto lo he ido experimentando a lo largo de mi proceso vocacional; en ocasiones quisiera correr y solucionar todo de un día a otro confiando en mis propias fuerzas y lo único que consigo es cansarme y estrellarme. Pero no, Dios es quien sabe lo que realmente le conviene a cada quien y a su debido tiempo.

ü El Proyecto de Dios. Aquí quisiera citar las Bienaventuranzas (Mateo 5,3-12), que para mí son el resumen de este Proyecto divino. Es una invitación a revisar mi historia de vida y ver mi realidad actual, ¿Cómo estoy viviendo en mi persona este Proyecto? Descubro que aún hay cosas que afianzar, que tengo que confiar más en mí misma, esto quiere decir romper esquemas, miedos, ataduras que me impiden entregarme en una totalidad a mi Señor, a su seguimiento.

ü El amor de mi Dios. Hay una canción que dice: “Un amor que habla en el silencio un amor tan frágil como el viento. Ese es el amor de mi Dios. Un amor que va de puerta en puerta y bajo sonrisas Él te espera. Un amor que siempre está esperando, sin importar quién es ni hasta cuándo”. Así es como experimento el amor de mi Dios en mi vida, en mi historia, es un amor que siempre está presente, no importa cuántas veces me aleje, Él está ahí en el silencio, no se presenta como un terremoto, sino en la delicadeza en la brisa suave, envolviéndome y llevándome a su Corazón.


Finalmente comparto el texto de Mamerto Menapace:

Amasar con cariño mi tierra,
aceptando el fracaso parcial,
entregar a la historia mi barro
hecho cántaro pleno y total.

Lo que siento tapera en mi vida,
para Dios es etapa, tal vez,
provisorio proyecto de barro
que cacharro algún día ha de ser.

En sus manos mi greda se afina,
se hace pasta capaz de moldear,
va creciendo despacio por dentro,
va dejando proyectos atrás.

¡Cha que es duro creer en la historia
y aceptar los proyectos de Dios!
Esperar en silencio su fuego,
el que El para mí destinó.

Desde el fuego final de la muerte
hecho cántaro regresaré,
en vasija, silencio y servicio
para el pueblo que habrá de nacer.




Miriam Viviana Horta Novicia MAR

27 de julio de 2014

CÓMO Y PARA QUÉ ORAR

Seguramente muchas veces nos hemos preguntado o nos han preguntado “Cómo y para qué orar”. Hoy dos grandes padres de la Iglesia, Orígenes y San Agustín, nos ayudan a responder.


“Quien se prepara para orar debe antes recogerse, predisponerse,  estar atento al conjunto de la oración. Debe igualmente alejar de su pensamiento todas las ansiedades y todas las turbaciones, y concientizar la grandeza de  Quien se le acerca, pensar cuán impío es si se presenta ante Dios sin  prestar atención, sin esfuerzo, con una especie de desenfado nocivo; en fin, es preciso rechazar todos los pensamientos extraños.

Cuando se va a orar es necesario presentarse, por decirlo de alguna manera, con el alma entre las manos, el espíritu levantado, la mirada puesta en Dios; para ello hay que apartar el espíritu de la tierra y ofrecerlo al Señor del universo, y por fin, si deseamos que Dios se olvide del mal que hemos cometido contra Él, contra los prójimos o contra la recta razón, hemos de dejar todo resentimiento causado por alguna ofensa que creamos haber recibido.

Puesto que son innumerables las actitudes corporales, hemos de preferir sobre todas las demás, aquellas que consisten en extender las manos y aquellas en que elevamos los ojos al cielo, para expresar con el cuerpo actitudes que son imagen de las disposiciones del alma durante la oración, pero las circunstancias pueden llevarnos a veces a orar sentados o incluso acostados. La oración de rodillas es necesaria cuando alguien se acusa ante Dios de sus propios pecados, suplicándole que le cure y que le absuelva. Estar de rodillas es símbolo de este prosternare y someterse del cual Pablo escribe: “Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda la familia en el cielo y en la tierra” (Ef 3,14-15). Esto es arrodillarse espiritualmente, llamado así porque toda criatura adora a Dios en nombre de Jesús y humildemente se somete a él. El apóstol Pablo parece hacer alusión a ello cuando dice: “Que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en el abismo” (Fl 2,10).” (Orígenes. Tratado sobre la Oración, 31)

La oración es un ejercicio cotidiano para nada sencillo de realizar. Nos puede parecer fácil y hasta sentirnos llamados a ella, pero no siempre llegamos a concretizar esa ansia que nos provoca realizarla. Puede ser que nos falte preparación, costumbre o simplemente por nuestras vidas tan agitadas terminamos dejando en segundo plano nuestro deseo de orar.

Orígenes nos da algunos pasos para poder acercarnos a la oración:
·        Recogimiento.
·        Alejar el pensamiento de nuestras ansiedades.
·        Presentarse con el “alma en las manos”: humildad y contrición
·        Elegir una postura adecuada y coherente.

Esto no impide que podamos orar en cualquier momento de nuestro día, siempre es momento para que podamos alabar al Señor, darle gracias por todo lo que nos regala durante el día o pedirle perdón.

Pero es bueno que nos preguntemos ¿Por qué oramos? ¿Qué nos mueve a hacerlo?

Nuestro padre San Agustín nos dice: ¿Qué necesidad hay de la oración, si Dios sabe ya antes lo que necesitamos, a no ser que la misma intención de la oración serena y purifica nuestro corazón y lo hace más apto para recibir los dones divinos que nos son dados espiritualmente? En efecto, Dios no nos oye porque ambicione nuestras plegarias, pues siempre está pronto para darnos su luz no visible, sino inteligible y espiritual; pero nosotros no siempre estamos dispuestos a recibirla, porque estamos inclinados a otras cosas y entenebrecidos por la codicia de los bienes temporales. En la oración acontece la conversión de nuestro corazón a Dios, que está siempre dispuesto a darse a sí mismo, si recibimos lo que nos va dando; y en la misma conversión se purifica el ojo interior, al excluir las cosas temporales que se apetecían para que el ojo del corazón sencillo pueda acoger la luz pura que irradia con el poder divino sin ocaso ni mutación alguna y no sólo recibirla, sino también permanecer en ella, no sólo sin molestia alguna, sino también con gozo inefable, en el cual se realiza verdadera y sinceramente la vida bienaventurada (San Agustín, tratado sobre el Sermón de la Montaña. Libro 2, Cap 2, 14).

Al ir profundizando en las palabras de San Agustín, descubro que Dios no necesita de mis oraciones, porque Él lo sabe todo y conoce todo lo que pasa en mi interior antes que yo misma me dé cuenta. Hoy le pido a Dios que mi oración sea para sintonizarme con la voluntad de Dios y así poder acoger lo que Dios me ofrece cada día. Que mi oración sea un ejercicio de conversión y transformación para mi vida.

Si oramos no es para informarle o para pedirle algo que Él desconozca. Oramos, como dice San Agustín, por necesidad propia. Oramos para sintonizarnos con la Voluntad de Dios y hacer posible que recibamos lo que Dios nos ofrece. Oramos como ejercicio de conversión, de transformación de nosotros mismos. Por eso es tan importante preparar la oración mediante los consejos que nos da Orígenes. Si somos capaces de separarnos del mundo, dejar nuestros afanes a un lado, encontrar dentro la humildad y contrición y hacerlo con una postura corporal coherente, estamos empezando a transformarnos. Si esta preparación abre el paso a la Gracia de Dios, entonces empezará a actuar en nosotros.


Que Tú, Señor, me ayudes a andar mejor por el camino de la oración.

 María Agustina Rodríguez, Novicia MAR 

26 de julio de 2014

LECTIO DIVINA, XVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Continuamos el recorrido espiritual que la Iglesia nos propone en este tiempo ordinario. Lo hacemos con la actitud de peregrinos hacia la Patria celestial, en tónica de conversión continua, como nos invita San Agustín: atentos al paso de Dios en lo pequeño, entrando dentro de nosotros mismos para escucharle a Él, Maestro Interior, dejando que su Palabra caiga como lluvia para empapar, fecundar y germinar la tierra de nuestro corazón. (Isaías 55, 10-11)

El Reino de los Cielos es como un tesoro escondido... 

INVOCATIO:
Ven, Dulce Huésped, entra hasta el fondo del alma, Divina Luz y enriquécenos.
Sé nuestro guía por los senderos de las Sagradas Escrituras.
Ayúdanos a reconocer que el Reino de Dios es un don del Padre presente ya entre nosotros.
Ven y enséñanos a dejarte actuar en nuestro interior.
Renueva nuestra disposición ante este Reino nuevo entregado a todos sin exclusión, para que junto a la petición “venga a nosotros tu Reino”, nuestro deseo de acogerlo, vivirlo y comprometernos con él sea más sincero.
Ven, Espíritu Santo y enciende el deseo de acoger el Reino de Dios sin reservas y límites, danos un corazón de fuego capaz de anteponer lo superficial ante lo valioso de tu reino.
Amén.

LECTIO: Mateo 13,44-52

Dijo Jesús a la gente:
Sucede con el Reino de los Cielos lo que con un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo deja oculto y, lleno de alegría, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo.
También sucede con el Reino de los Cielos lo que con un mercader que busca finas perlas y que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.
También sucede con el Reino de los Cielos lo que con una red que echan al mar y recoge toda clase de peces; una vez llena, los pescadores la sacan a la playa, se sientan, seleccionan los buenos en cestos y tiran los malos. Así será el fin del mundo. Saldrán los ángeles a separar a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego; allí llorarán y les rechinarán los dientes.
Jesús preguntó a sus discípulos: ¿Habéis entendido todo esto?
Ellos contestaron: Sí. Y Jesús les dijo: todo maestro de la Ley que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es como un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas.
 
el que lo encuentra lo deja oculto y, lleno de alegría...

a)     División del texto:
Mateo 13,44: Parábola del tesoro escondido.
Mateo 13,45-46: Parábola del mercader que busca perlas preciosas.
Mateo 13,47-50: Parábola de la red echada al mar.
Mateo 13,51-52: Una parábola para concluir el discurso de las parábolas.

b)    Contextualización:
A través de las parábolas que aparecen en el nuevo testamento podemos acercarnos a lo que Jesús sentía y pensaba sobre el reinado de Dios que venía a anunciar y a la experiencia propia de Jesús sobre el modo de actuar de Dios, su Padre. El tema de las parábolas es el reinado de Dios, no como teoría, sino como proclamación que exige una respuesta.

En el capítulo 13 el evangelista invita a los judeo-cristianos, que ya han descubierto el Reino, a que sean radicales en su opción y a que la vivan con alegría.
A través de las imágenes del tesoro escondido, la perla fina, la red llena de peces, lo nuevo y lo viejo del arca; resalta la actitud del verdadero discípulo ante el descubrimiento del Reino de Dios: la conversión y el cambio de orientación de la propia vida. El fin de este capítulo, a través de las parábolas, es presentar el modelo ideal del discípulo[1].

va y vende todo cuanto tiene y lo compra.

c)     Lo que dice el texto:
Las dos primeras parábolas encarecen el valor del reinado de Dios, al cual hay que sacrificar todos los demás valores.  El hombre que descubrió el tesoro descubrió lo que no buscaba, mientras que el buscador de perlas encontró lo que no se atrevía a imaginar. 
No se entra en el reinado de Dios por los propios méritos, sino que es un don que se ofrece y que pide una respuesta.  A los afortunados con el hallazgo les queda por delante la labor de toda una vida, la de ir subordinando todo (vender todas las posesiones, dice Jesús) a la causa del Reino, que se convierte en el único valor absoluto para quien lo descubre; es la mayor riqueza para el seguidor de Jesús.

La parábola de la red insiste en el desenlace del reinado, Jesús no intenta amenazar ni infundir terror, sino resaltar lo extraordinariamente importante que es el don que se ofrece y lo decisivo de la respuesta de la persona[2].

Asimismo el Reino de los Cielos es como un comerciante que busca perlas finas.
MEDITATIO: ¿Qué me dice a mí el texto?

¿He acogido con libertad de corazón la salvación de Dios, su reinado en mi vida? ¿Qué me dicen hoy los verbos va, vende, compra? ¿Qué me impide adquirir el tesoro, la perla valiosa, sacar lo nuevo y lo viejo de mí? ¿Dios y su voluntad me plenifican? ¿La experiencia de Dios en mi vida es lo más importante hoy? ¿Me doy cuenta que en la parábola de la red Jesús explica muy bien que sólo hay dos caminos? ¿En cuál me ubico? ¿El seleccionado para el reino, o el descartado? ¿Qué actitudes sobresalen en la respuesta al Reino de Dios en mi vida?

El Reino de Dios, la experiencia de Dios, llega a mí como un regalo que no puedo calcular con números… es tan desproporcionada a mi pobreza que me sorprende, me desborda y me hace reconocer que todo es don: el encontrar el tesoro, la perla valiosa; la valentía de aprender a vender y colocar a Dios y su voluntad en mí sobre todo lo demás, el elegirle a Él viviendo en conversión continua, la respuesta cada vez más confiada a tu reinado en mí… todo es don.

ORATIO: ¿Qué le digo a Dios?

Padre Bueno, tu Palabra llega hoy a mi vida como la luz que ilumina la ruta de mi caminar como misionera que nunca desea dejar de ser tu discípula.
Luz que me invita a caminar con firmeza, descubriendo en mi respuesta a tu voluntad las actitudes que hablan de apertura alegre a tu reinado total en mi vida o aquellas que hablan de resistencias a vender todo aquello que no necesito con profundidad.
Tú llegas a mi vida muchas veces sin pedirlo y cuánto agradezco que en tu misericordia mi corazón se pierda en el interrogante: ¿te busco o me buscas?
Tú eres el tesoro que siempre está allí, Tú eres el fuego ardiente en mi interior que me mueve a buscarte… Tú, Padre Bueno, eres la perla valiosa que me alegro encontrar en cada gesto de amor, en cada salida de Ti mismo, en la Eucaristía, en tu Palabra, en la comunidad, en el servicio, en tu Espíritu y sus dones.
Nadie más que Tú, Padre Bueno, me hace reposar en la plenitud de quien sabe que la búsqueda termina en tu abrazo misericordioso e inicia en el deseo de amarte con mayor sinceridad.
Perdona mis desvíos, mis temores, la mirada a los “tesoritos”, “perlitas” de menos valor, de menos significado y profundidad.
Enséñame a amarte por sobre todas las cosas y a vivir en fidelidad tu Reino, ya presente entre nosotros.

El Reino de los Cielos es como un hombre,  que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas.
  CONTEMPLATIO: Contemplo a Dios como Padre que me educa en el amor y en el aprender a optar por lo mejor entre lo mejor.  Me dejo guiar porque reconozco que soy  discípul@ en formación.

ACTIO: Pido la luz de su Espíritu para reconocer en qué situación de mi vida esta Palabra me invita a renovar mi actitud discipular.

Brenda Ovalle Hernández Novicia MAR










[1]S. Guijarro: El Mensaje del Nuevo Testamento. Casa de la Biblia. Página 73
[2]Luis Alonso Schôkel:  La Biblia de nuestro pueblo. Comentario a San Mateo 13, 44-50

25 de julio de 2014

UNA TARDE ESPECIAL…


Esta tarde ha sido especial, recibimos en la casa noviciado a las hermanas  Zoraida Córdoba y María Nohelia Calle, compartimos risas, experiencias,  hemos estado un rato en la huerta, rezamos vísperas y  luego comimos rico, más tarde llegaron las hermanas Olga Lucía y María de la Paz, y seguimos compartiendo la interculturalidad y enriqueciéndonos con lo que  cada una aportaba.

Damos gracias a Dios por su gracia en nuestra congregación, por el don de la alegría, cantamos con el salmista: «Ved qué dulzura, qué delicia, convivir los hermanos unidos…»


24 de julio de 2014

ENCUENTRO CON LA COMUNIDAD DE ORACIÓN “GÉNESIS”

El pasado sábado fuimos invitadas por el señor Jesús Ramos, coordinador del ministerio de acogida de la comunidad Génesis, del Minuto de Dios,  a compartir con todos los integrantes un taller para profundizar en el tema de la acogida: “Acogiendo al prójimo acojo a Jesús”.

Todas las novicias preparamos este taller con mucho cariño y sentimiento de Dios; como el número de participantes rondaba los 120, los dividimos para formar ocho grupos de trabajo y así trabajar con cada uno distintas dinámicas: unos se quedaron en el salón del encuentro reflexionando acerca de algunas preguntas que cuestionaban nuestra acogida a los demás; otros debían salir  a las calles a pedir a los transeúntes abrazos, sonrisas o a entregar mensajitos, de esa forma experimentaron la no acogida de los demás.

Luego todos nos reunimos a recoger las distintas experiencias en el ejercicio de la Lectio Divina, con el texto de Lucas 6, 31-33.35ª.  Y terminamos con un “abrazo extendido” por parejas, en el que hacíamos presentes a todas las personas que habíamos herido con nuestro rechazo y a aquellas que nosotros habíamos herido.

Fue una jornada que nos permitió compartir nuestra fe y nuestro carisma agustiniano, y enriquecernos con la experiencia de tantas personas laicas que también apuestan por la vivencia radical del Evangelio. Damos gracias a Dios por esta oportunidad, y por supuesto a la comunidad Génesis que con tanto cariño nos recibió.
 
Carolina Mushi y Yolenny Ramírez, novicias MAR.
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

23 de julio de 2014

CLAUSURA DE LA ASAMBLEA PROVINCIAL

Hoy finalizamos el trabajo de estudio y discernimiento sobre la construcción de  fines y pautas de implementación para la elaboración del documento final de cara al capítulo provincial. 
Agradecemos a Dios este tiempo de kairós, sobre todo la asesoría de Héctor, el compartir fraterno y el enriquecimiento aportado por nuestras queridas: Hilda Inés Cortés y Amalia Ortíz.



22 de julio de 2014

SEGUNDO DÍA DE ASAMBLEA


 Continuamos en el segundo día de Asamblea. En la mañana se continuó presentando los marcos referenciales (doctrinales y operativos) de cada una de las áreas.
En la tarde, se organizaron los grupos de trabajo para la construcción de los lineamientos. 
En el almuerzo, compartimos la celebración del cumpleaños de nuestra hermana Zoraida Córdoba. 
Agradecemos a Dios la riqueza de este día. 




21 de julio de 2014

ASAMBLEA PROVINCIAL


 Los días 21, 22 y 23 de julio estaremos reunidas en la casa provincial en asamblea provincial para la preparación del próximo capítulo de la provincia de san Agustín. El Lic. Héctor Izarra, venezolano, gerente de proyectos, quien lleva asesorándonos desde el año pasado en la reestruccturación de la Provincia, nos acompaña en estos días. En la jornada de hoy se ha puesto en común el resultado de los diagnósticos arrojados por las comunidades y el marco referencial de cada instrumento a elaborarse para el capítulo Provincial, con espacios para la reflexión y el compartir aportes. Agradecemos a todos vuestras oraciones para que podamos aprovechar, e intuir el paso del Espíritu Santo por esta asamblea.