31 de mayo de 2016

DAMOS GRACIAS A DIOS Y A MARÍA POR TODO LO VIVIDO

Damos  gracias  a Dios por  la experiencia vivida durante  el  mes de mayo  y  a la virgen  María,  Madre  nuestra,  por  acompañarnos en esta misión, gracias  a  ella logramos entrar  en  los  hogares  de  nuestros  hermanos  del  barrio con  el  rezo  del Rosario y  así  transmitimos  el  mensaje  del evangelio  de cada día.
En el mes,  visitamos a las familias por  las  tardes, muchas de ellas con: enfermos, personas mayores, niños con necesidades especiales, adicción y hasta maltrato familiar. Esta  experiencia  fue  muy  enriquecedora  para nosotras porque  desde su realidad de vida, pudimos percibir, motivar y orar por sus necesidades;  necesidades que muchas veces no son físicas sino espirituales,  es por esto, que damos gracias a María porque a través de ella estas personas fueron muy receptivas y nos enseñaron que en medio de esas dificultades que pasan en la cotidianidad de la vida tienen una profunda fe y confianza en Dios.

Te pedimos María, Madre de la Consolación, que acompañes y bendigas a cada familia del barrio y las animes a confiar y a perseverar en el camino como lo hiciste tu.











30 de mayo de 2016

GRATA VISITA DE FRAY ENRIQUE EGUIARTE, OAR.



Agradecemos al Señor la presencia de nuestro querido hermano fray Enrique Eguiarte Bendímez, oar quien a su paso por Colombia, aceptó la invitación de compartir la cena del día de ayer con nosotras. Con la sencillez y humildad que le caracterizan compartimos el ágape fraterno y la sobremesa, con anécdotas y experiencias compartidas llenas de alegría y buen humor. 
¡Feliz viaje y muchas bendiciones fray Enrique!!!




29 de mayo de 2016

CONGRESO VIDA RELIGIOSA -BOGOTÁ 28-30 DE MAYO



Los días del 28 al 30 de mayo, estamos celebrando en Bogotá el Congreso de Vida Religiosa en el auditorio de el "Colegio Agustiniano Salitre". 
El tema del congreso se titula: "Salir proféticamente hacia el corazón de la vida que sufre". 
Durante estos tres días contaremos  con unos invitados especiales, los cuales son: el P. Gustavo Gutierrez, op y el P. José Cristo Rey Paredes, cmf. 
En el día de ayer, vivenciamos una sentida Eucaristía, y una jornada llena de contenido temático. En la mañana el p. José Cristo Rey abordó su ponencia sobre " El mundo actual y su interpelación a la vida relgiosa" y en la tarde el P. Gustavo Gutierrez, abordó el tema de "la vida religiosa y la realidad de los pobres".
Se culminó la jornada con la participación en  las diferentes mesas temáticas. 
Poco a poco les iremos ofreciendo algunos de los aportes, preciosamente recibimos. 
Todo ello nos compromete a vivir con pasión y profetismo nuestra vida consagrada. 


P. José Cristo Rey García Paredes con dos antiguas ex-alumnas
El tema  eje central de hoy domingo versa sobre "El riesgo de la profecía" donde José Cristo Rey ha ofrecido una maravillosa  ponencia





Los miembros de la comisión de reflexión teológica de la CRC y los invitados especiales


P. Gustavo Gutierrez.

Las participantes MAR



27 de mayo de 2016

Lectio Divina Domingo Solemnidad del Corpus Christi- Lucas 9,11b-17.

                                "Dadles vosotros de comer"




Puedes acceder por medio de este link a la reflexión del Evangelio sonoro de este domingo: 

https://drive.google.com/file/d/0B2Pb_ODVLt4ldFFJVmE1YWlVekU/view?usp=sharing

CONTEXTO:
Jesús recibe a los apóstoles que acaban de llegar de la misión y les escucha decir todo lo que han hecho (v. 10). Jesús hace un paréntesis en el camino y se retira con ellos a la ciudad de Betsaida, a un lugar solitario (v.11ª), pero la gente al enterarse lo siguió. Jesús, en su gran humanidad, nuevamente los acoge, les habla del Reino, sana a los enfermos y es entonces cuando el día se echa encima y atardece y acontece el milagro de la multiplicación del pan.  
En el marco de esta gran celebración de la  solemnidad  del Corpus Crhisti, en el decir del papa Francisco: en este evangelio   “es evidente que este milagro no va destinado sólo a saciar el hambre de un día, sino que es un signo de lo que Cristo está dispuesto a hacer para la salvación de toda la humanidad ofreciendo su carne y su sangre" (cf. Jn 6,48-58).
Pidamos luz al Espíritu Santo para que entremos desnudos al texto como dice san Juan de la Cruz, “sin más luz y guía que en la que en el corazón ardía”, y dejémonos afectar por su mensaje.


EL TEXTO
Lectura del santo Evangelio según San Lucas 9,11b-17.
En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar a la gente del Reino de Dios, y curó a los que lo necesitaban. Caía la tarde y los Doce se le acercaron a decirle: -Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida; porque aquí estamos en descampado. El les contestó: -Dadles vosotros de comer.
Ellos replicaron: -No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío. (Porque eran unos cinco mil hombres.) Jesús dijo a sus discípulos: -Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta. Lo hicieron así, y todos se echaron. El, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos.
¿QUÉ DICE EL TEXTO?

El regreso de los apóstoles permite a Jesús retirarse con ellos. Su intención es, evidentemente, revigorizar las fuerzas en un “retiro” espiritual. Sin embargo, las muchedumbres no lo permiten. Jesús se ve obligado a acogerles, a partir con ellos el pan de la Palabra y a renovar sus gestos de salvación. En este marco tiene lugar un milagro de nuevo tipo que, sin embargo evoca algunos precedentes bíblicos: el maná en el desierto (Ex 16) o la multiplicación de los panes realizada por Eliseo (2Re 4).[1]

Los gestos descritos (tomó” los panes, “pronunció la bendición”, “los partió y se los "iba dando”), evocan los de la última cena que los lectores conocen por la tradición y por la praxis eucarística (1Cor 11,23-26). Los discípulos se implican en la distribución del pan a la muchedumbre: cinco mil hombres a los que debe añadir, naturalmentelas mujeres y los niños. “Comieron todos hasta quedar saciados”, dice el salmo (salmo 37,19). Los doce canastos ponen de relieve la abundancia del prodigio.

El sentido del relato lo da su marco, es decir, incluido el aborto de fe de Herodes y el nacimiento a la fe, aunque imperfecta de los discípulos. El partir el pan es una revelación objetiva de su amor hacia mi: lo re-cuerdo, lo llevo a mi corazón, al centro de mi persona y me dejo interpelar por él tratando de responder. La fe es este diálogo que se hace vida común, su amor que se hace mi pan y me alimenta.

La lectura que hace Lucas de este banquete, lectura estrictamente cristológica, marca el punto de llegada de la misión: la actividad apostólica lleva a conocer al Señor Jesús y tiene su “culmen” y coronamiento en la Eucaristía, que es también su “origen”. ¡Ella es el fundamento y a la vez el cumplimiento de la Iglesia, su principio y fin!.[2]

¿QUÉ ME DICE A MI EL TEXTO?

Me fijo en Jesús:
Jesús acoge a las gentes: actúa como anfitrión de aquellos a quienes invita al banquete. Su acogida previa al banquete, tiene dos aspectos: la “Palabra acerca del Reino de Dios” y la “atención a los necesitados”. Su acogida consiste en la Palabra que sana y habilita para comer junto a El. Ella tiene el poder de resucitar y de admitir al banquete de la vida. Esta expresión perfecta de su misericordia se hace alegría, banquete y danza en el capítulo 15. Es la acogida previa a la celebración eucarística. Jesús me/nos  acoge cada día “porque es eterna su misericordia”. Jesús nos regala su alimento, su vida, su presencia misteriosa en la Eucaristía y en su encarnación, hoy palpable, en el pobre, en el que sufre, en el necesitado de esa misericordia.

Me fijo en los apóstoles:
Denles ustedes de comer”: y ellos hacen sus cálculos sobre sus propias posibilidades y no tienen más que cinco panes y dos peces. ¿qué es eso para tanta gente? Todavía no saben confiar en el don de Dios. “los “cinco panes y los dos peces” son para Lucas la provisión de los discípulos: es lo que ellos ya tienen y de lo cual pueden vivir[3]. Jesús siempre nos pide algo más como renunciar  momentáneamente a nuestros propios proyectos, para acoger las carencias y las necesidades de los otros. Jesús nos enseña que la experiencia de lo que se ha vivido con él (comer su cuerpo y beber su sangre)  se convierta en motivo para continuar realizando lo que él pide sin tener nada entre las manos. Son el corazón, el amor, el bien y la compasión los que mueven la voluntad a realizar cosas imposibles, como por ejemplo, saciar el hambre de una gran muchedumbre con cinco panes y dos peces. Los discípulos, aún sin comprender, se adhirieron a la  petición de Jesús y se encontraron entre las manos todo lo necesario para saciar el hambre de tantas personas. Responder al amor que llama a través de las peticiones de quien se encuentra en la necesidad abre a un mundo donde la alegría y la felicidad no tienen límites. Para eso me consagró, para ser de Jesús (una con él) y darme en los pobres.

Me fijo en las gentes:
Cuando Jesús se retira con los Doce, las gentes, lo saben, lo siguen.Buscan a Jesús, siguen a Jesús, confían en El y lo esperan todo de El. Reciben el alimento de su palabra y el alimento de su pan, reciben salud porque los cura, consideración, humanidad, misericordia, compasión. Son gentes necesitadas, pobres, sufridas, menesterosas y reciben la salvación. Yo también soy necesitada de su palabra, de su comunión íntima, de palpar cada día el milagro de ser acogida por El. El me acoge en cada eucaristía, yo lo acojo en cada hermana/o.  

(…) La Eucaristía, en consecuencia, es nuestro pan de cada día; pero recibámoslo de manera que no sólo alimentemos el vientre, sino también la mente. La fuerza que en él se simboliza es la unidad, para que agregados a su cuerpo, hechos miembros suyos, seamos lo que recibimos (…)(San Agustín. Sermón 57,7).

¿QUÉ ME HACE DECIR EL TEXTO A DIOS?

Jesús Eucaristía: gracias inmensas por quedarte con nosotros en un pedazo de pan y en un poco de vino, donde te haces manjar y te haces camino (como canta Zezinho).
Jesús Eucaristía: gracias por venir a mí cada día y en cada Eucaristía acogerme, compadecerte, rehacerme y sellar nuevamente tu alianza conmigo.
Jesús Eucaristía: gracias porque puedo reconocer los pedazos de tu pan (cuerpo) en mis hermanos los pobres de este barrio del Noviciado, donde este mes de mayo, hemos ido visitando: enfermos, lisiados, parapléjicos, ancianos, deprimidos, desconsolados, sufridos, hambrientos, heridos en el camino de la vida.
Jesús Eucaristía: gracias por recordarme que en el decir agustiniano, en el altar soy lo que veo, es decir, me cristificas para que pueda compartir el pan que he recibido y que eres tu mismo.
Jesús Eucaristía: perdona también mis inconsciencias, cuando he roto la comunión, cuando no te he reconocido en el hermano, cuando he desoído esa voz apremiante: ”dale tú de comer” a pesar de mi nada; por haberme faltado la confianza en tu gran providencia.
Jesús Eucaristía: escucha esta plegaria en favor de nuestros hermanos sumidos en la enfermedad, el desamparo, el hambre para que su clamor no nos haga sordos y podamos todos los que creemos en ti, y te comemos cada día, salir al desierto, en clave de éxodo, dejándolo todo, para apostar por su vida y dignidad. Enséñanos a ser mujeres y hombres eucarísticos, que se entregan por completo, como lo hizo María.
Nieves María Castro Pertíñez. Mar.





[1]  ZEVINI, G. Lectio divina para la vida diaria. Evangelio de Lucas. Verbo divino. 2009. 200
[2]  FAUSTI, S. Una comunidad lee el evangelio de Lucas. Bogotá, 2009- 289
[3] Ibid, 293











DESDE BRASIL


CONSAGRADA NO MUNDO
Dou graças a Deus que olhou a minha pequenez e me confiou a tarefa de ser construtora, melhor, de ser “coconstrutora de seus sonhos: a vida para todos”. Quão indigna sou, sem medos de reconhecer, mas com alegria, com prazerosa alegria, posso afirmar que é a Graça de Deus em mim. Por um lado, sei que não é fácil ser consagrada no mundo atual, talvez jamais tenha sido, mas ao mesmo tempo, quão necessário e importante, pode ser e é, a presença do\a consagrado\a no mundo, que leve, que resgate e fale do transcendente, fale de Deus e entre em diálogo com o ser humano de hoje (pós-moderno), com linguagem de hoje sem perder ou ferir a essência. Um\a consagrado\a que ajude os homens a fazer própria experiência de Deus, começando por desconstruir as imagens de um deus tão distorcido, tais como as de um deus castigador, dominador, que voltará para destruir tudo e dar punição ou o céu..., mas dar a conhecer o Deus Abba de Jesus, que é Pai, Mãe, sensível, amável, companheiro, presente.

Como mulher consagrada, sinto-me feliz e ao mesmo tempo desafiada. As experiências que tenho, com menos de um ano de consagração, são as mais diversas e gratificantes; elas me levam a crescer.

Uma experiência forte foi a poucos dias de consagrada, quando caminhando pelo centro de Bogotá com outras irmãs, fui chamada de satanás e sei que o mereci, pois diante de mim, um pobre de rua pedia comida, um café da manhã, mas por medo do que diriam as irmãs, passei adiante e não o atendi. Aquilo latiu tanto no meu coração e com razão, pois represento “o sagrado”, a igreja que é dos pobres, e o eu o que? A vergonha calou no meu interior, assim como uma chamada: “a eles te consagraste”.
Outras experiências muito significativas é a confiança das pessoas que me abordam na rua, no mercado, no ônibus e, em minutos, contam sua vida; pedem que reze por elas e que as visite. Também o fato de poder experimentar como Deus me usa como um instrumentinho seu para aliviar a pesada carga de seus filhos, meus irmãos, me fala forte.

Uma grande e significativa experiência também foi a participação de um curso de liderança, com jovens de outras faculdades, em um ambiente totalmente diferente do meu. Inicialmente pensei que seria eu seria um bicho raro, mas quão importante é o\a consagrado\a se misturar, sair de sua zona de conforto (ambiente ou relações a nível religioso) e dialogar com o mundo, com outra mentalidade, com outros conceitos, deixar-se questionar e questionar.... Eu cresci e ao estar com eles durante três dias, acredito que eles também cresceram. Desde o início me acolheram, questionaram, conheceram e conviveram, viram que nós consagrados\as não somos seres de outro mundo, mas deste. Isto para mim é importante, pois me consagrei a Deus, me fiz irmã para estar junto das pessoas.

Fico feliz, pois ainda que não tenha falado de Deus explicitamente, em nenhum momento me calei sobre ele. Muitos disseram que romperam paradigmas, mentalidade e preconceito sobre os\os consagrados\as. Para muitos deles somos seres raros, distantes, frios e moralistas, membros de uma igreja engessada.
Luz é o que eu quero ser nesta vida, sem negar que tenho sombras. Quero ajudar, ser canal, ser companheira para os que buscam a Deus e dialogar com o mundo, partilhar um pouco daquilo que recebo de um Deus amoroso, bom e misericordioso, que se revela na pessoa de Jesus e está presente no silêncio do Espírito Santo, na simplicidade e no mistério da Eucaristia e da vida.

Juliana Lima. mar













26 de mayo de 2016

La Eucaristía en el Evangelio de Juan


Para hablar del fundamento bíblico del sacramento de la Eucaristía lo “normal” es  remitirse a los relatos de la última cena (aunque cabe aclarar que dicho sacramento tiene cimientos previos a este momento –crucial– de la vida de Jesús y sus discípulos); sin embargo nos encontramos que en el Evangelio de Juan no aparece la perícopa en cuestión como en los sinópticos, ¿ha obviado el autor sagrado este hecho?

Lo cierto es que no. Son varios los autores (Bultmann, Shaw) que descubren en el cuarto evangelio varios testimonios  con marcado tinte eucarístico: el vino nuevo en las bodas de Caná, el agua y la sangre brotadas del costado de Jesús en la cruz, la comida con sus discípulos a orillas del lago después de la Resurrección… sin embargo los que resultan más evidentes los encontramos en el capítulo 6: la multiplicación de los panes y el discurso del pan de vida,  relatos a los que nos aproximaremos en la búsqueda de la teología eucarística joánica.

Iniciamos nuestro recorrido partiendo de la perícopa de la multiplicación de los panes, donde Jesús aparece como el gran anfitrión que alimenta al pueblo, como el pastor que prepara y ofrece a sus ovejas los mejores pastos (Cf. Salmo 22). Destaca en primer lugar el contraste entre la carencia de medios que anuncia Felipe y la sobreabundancia que se describirá al final tanto en la saciedad de los que comen el pan como en las sobras que se recogen.



Aparece también el tema de la donación de los cinco panes y dos peces, evidentemente poco, resaltará Andrés, sin caer en cuenta de que el mesianismo de Jesús apunta efectivamente a lo pequeño, que el Reino de Dios y su presencia, se manifiestan en la insignificancia de un “trozo de pan”.  Aún así, esta donación sin la intervención de Jesús resultaría ineficaz.

Sin quitar importancia al resto del relato, podríamos centrar la atención en el versículo 11, donde aparecen, a mi juicio, tres elementos de marcado cariz eucarístico y que de alguna manera evocan las comidas del Resucitado y su reconocimiento por parte de los discípulos: la acción de gracias, la fracción del pan y la repartición.

Siguiendo más adelante, encontramos en el discurso de los versículos 22-66 dos afirmaciones centrales:

§      Cristo es el  Pan de Vida, enviado por el Padre a toda la Humanidad
§      Cristo mismo entrega su carne para que el mundo tenga vida.
De la primera afirmación tenemos que rescatar la alusión a la figura de Moisés, que pide a Dios el alimento para saciar el hambre del pueblo en su travesía por el desierto, y al maná recibido como respuesta a esta petición, “el pan del cielo”.
Desde luego el alimento que ofrece Jesús es el verdadero Pan que el padre ha enviado; es el Pan que sacia “para la vida eterna”, es decir, en términos absolutos, escatológicos; no tiene punto de comparación con el maná, alimento caduco, perecedero, al cual el pueblo, a pesar de haberse cansado de él (Cf. Nm 11, 4-6), sigue anclado como experiencia fundante que le impide abrirse a la novedad de Jesús: la acogida a su misma vida entregada es la fuente de la vida verdadera y plena.



La autoafirmación de Jesús como alimento eterno escandaliza a aquellos que no han sido capaces de trascender el signo de la multiplicación de los panes y hacer una lectura mesiánica del mismo; es por esto que se resisten a dar el salto de la fe y a adherirse a su persona para poder acceder a la vida que Él ofrece. Jesús, Pan de Vida, es a la vez donante y don.

La introducción de los vocablos “carne” y “sangre” a partir del versículo 51 ofrece una imagen más cruda de lo que Jesús quiere expresar: no se trata de mero simbolismo sino de comida real. Quien no lo coma, engulla, mastique, devore… y quien no lo beba, perderá la posibilidad de participar en la vida eterna. Desde esta imagen manducatoria nos acercamos a la segunda afirmación, donde necesariamente hay que aludir a la entrega de la carne de Jesús desde la cruz, una entrega que es total, hasta la muerte, pero que contradictoriamente es germen de vida para el mundo. Ahora bien, el momento puntual de la crucifixión no agota el sentido de la entrega de Jesús: carne y sangre hacen referencia a toda su vida, a la totalidad de su persona.

Comer su carne y beber su sangre, entonces, es comulgar con todo su proyecto, desde la encarnación hasta su permanencia definitiva en medio del pueblo de Dios. 

Estas afirmaciones presentan como consecuencia la necesidad de creer en Jesús y de comer su carne y beber su sangre como requisito para la permanencia en Él, para la unión íntima –a su modo– con el Padre, es decir, la vida en plenitud desde la sintonía con el “ya…pero todavía no” escatológico. Esta comunión con la carne y la sangre del Señor supone la proexistencia de los comensales: el que come también ha de convertirse en comida. 

A pesar de que en el cuarto evangelio no existe el relato de la última cena de Jesús con sus discípulos, hay contenido que refrenda la experiencia eucarística de la comunidad: partiendo desde una comparación con el maná se superpone a éste la persona de Jesús, entregado día a día durante el tiempo de su ministerio, entregado en su muerte y resurrección y entregado en los dones eucarísticos como verdadera comida y verdadera bebida que da vida plena al mundo.

Yolenny Ramírez. MAR

Textos consultados:
o    Aldazábal J.: La Eucaristía. Centro de Pastoral Litúrgica, Barcelona 2006.
o    Biblioteca Mercaba (Online): Fichas bíblicas, Evangelio de Juan.

Disponible en http://www.mercaba.org/FICHAS/BIBLIA/Jn-Ev/JUAN_06.htm

25 de mayo de 2016

Taller de Oración y Espiritualidad II (2 al 6 de mayo en el CENTRO DE ESTUDIOS RELIGIOSOS DE BOGOTÁ)


Síntesis 2/2 

“He aquí la esclava del Señor: hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38).

Ya finalizando nuestro taller de Oración y Espiritualidad, se nos ofreció un tema muy importante: el discernimiento y “las dificultades” en la oración. Fue una mañana de reflexión y de reconocer qué nos aparta de Dios y cómo podemos regresar a nuestro primer amor. Por otro lado, reconocimos la importancia de los detalles ante el “encuentro con Dios”

Discernimiento en la Oración

La oración debe ser desde el corazón, cuando se convierte una oración de cabeza se convierte en árida.
La oración nos debe llevar a dar respuestas nuevas, teniendo la conciencia de que ella nos da vida y por ende nos hace FECUNDOS.

Vivir una experiencia de oración se convierte en oportunidad de alimentar nuestra propia experiencia orante.

Discernir la oración es verificarla. El discernimiento de la oración es algo intrínseco a la misma oración. Pues la oración busca la verdad y ella misma es alumbradora de la propia verdad. “Penetraste mi corazón con tu palabra y me encendí en tu amor” S. Agustín

La oración es un don, aunque no es fácil debemos buscar el encuentro.

Motivaciones para orar

_ “El que tiene un porqué profundo soporta cualquier cómo”. Discernimos nuestra oración cuando tenemos  conciencia de las motivaciones para orar.
_ “Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente” (Mt 6, 5).
 “La oración es un don de la gracia y una respuesta decidida por nuestra parte” (CEC 2725).
Nos preguntamos:

Cuando oras:
¿Oras creyendo que Dios va a ir delante de ti barriendo todas tus dificultades o percibes la mirada de Dios sobre tu pobreza?
¿Oras para que se realicen tus planes o para ponerte a disposición de Dios?
¿Oras para que la oración te sirva para algo o por el contrario estás ante Dios gratuitamente, simplemente estás?

EL ORANTE

_ Dios llama incansablemente a cada persona al encuentro misterioso con Él. El orante responde con todo su ser buscando ese rostro divino.
_ “Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío” (Sal 42,2). “¡Oh Dios! Tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma tiene sed de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua” (Sal 63, 2).

Nos preguntamos:

ü  ¿Oras buscando a Dios en tu vida, sabiendo que todo lo has recibido de Él, u oras creyendo que tienes derechos y le pides cuenta de lo que te sucede?
ü  ¿Oras para exhibir descaradamente tus obras ante Dios y para menospreciar desde ellas a los demás o das más vueltas, en tu corazón, a las obras del Señor que a las tuyas?
ü  ¿Oras intentando manipular a Dios por medio de tus técnicas o te acercas a Dios desde tu necesidad, acogiendo con un amén todo lo que Él te manifiesta?


EL ACTO DE ORAR

_ La oración depende de Dios y de ti. Se realiza en un encuentro de fe, esperanza y amor.
_ “El Pan desciende para tener hambre; el Camino desciende para fatigarse andando; la Fuente desciende para sentir la sed” (San Agustín).

 
Nos preguntamos:

¿Dejas que Dios sea el protagonista de tu oración y de tu vida y aprendes cada día a decir Tú y a entrar en comunión con Él?

_ ¿Oras para que Dios preste atención a tus intereses personales o te brota la alabanza, la bendición, la adoración la glorificación, la acción de gracias?

_ ¿Oras con Dios al margen de la historia de la salvación o lees en el credo de la Iglesia los acontecimientos de cada día?

LA IMPLICACIÓN EN LA VIDA

_ “Oración y vida cristiana son inseparables porque se trata del mismo amor”. La oración exige coherencia entre obras y palabras.
_ “Porque si mi hermano pasa necesidad y le cierro mis entrañas, ¿cómo va a estar en mí el amor de Dios?” (1Jn 3,17).
_ “Toma una sonrisa, y regálasela a quien nunca la ha tenido. Descubre una fuente, y haz bañar a quien vive en el fango. Descubre la vida, y cuéntasela a quien no sabe entenderla. Toma la esperanza y vive en su
luz. Toma la bondad, y dásela al que no sabe dar. Descubre el amor, y hazlo conocer al mundo” (Gandhi).
_ ¿Oras sin comprometerte en la misión que Dios te encomienda o terminas diciendo “aquí estoy”, “hágase tu voluntad”?
_ ¿Oras buscando tranquilidad y esperando que Dios canonice tu forma de vivir o la oración te compromete con gestos y palabras de amor hacia los otros?
_ ¿Se termina en ti la oración o sale a la luz con un mensaje de esperanza?

Propuesta para el MOMENTO DE ORACIÓN
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

- Busca una buena motivación para orar

¿Cuál es la razón por la que tú oras?
¿Cuál es tu interés por la oración?

Recuerda que tus motivaciones se purifican en la oración

- Preséntate ante el Señor

¿Abres tu corazón al amor que Dios te tiene?
¿Qué esperas de Dios?

Recuerda la actitud del niño, confía y abandónate.

- Dialoga con él amistosamente

¿Sientes deseos de amar al Señor en tu corazón?
¿Te atreves a dejarte mirar por él?

- Para irradiar al Dios de la vida

¿Se traduce tu oración en gestos y palabras de amor?
¿Tu oración es una manera de ponerte al servicio de los más pequeños?

Recuerda que tu vida en la oración se transforma en Pan para ser compartido.

Texto Bíblico:

“Habla mi Amado y me dice:
¡Levántate, amada mía, hermosa mía, ven a Mí!
Porque ha pasado el invierno, las lluvias han cesado y se han
ido, brotan las flores en la vega” (Cantar de los Cantares 2,10-11).

Canto

Padrenuestro
Dificultades en la Oración
Cuando oramos, caemos en la tentación de pensar si lo hacemos bien o no y es este pensamiento el que muchas veces se convierte en la principal dificultad cuando oramos, bien sabemos que cuando no se tiene el hábito se torna más difícil de hacer silencio y de entrar en nuestro interior.

Cabe destacar que cada orante tiene sus propias dificultades.

_ Frases que se oyen y pensamientos presentes: “¿Para qué orar si no es rentable?”, “no tengo tiempo”, “no sé cómo se ora”, “no me hace falta para nada”... Quizá tenemos ganas de orar y de hacerlo bien, pero ¿cómo hacerlo?, ¿a quién acudir?

_ Aprender un lenguaje nuevo. Cuesta tiempo y esfuerzo. Nos hemos alejado demasiado de la actitud del niño y nos hemos olvidados de la sencillez y confianza en Dios en nuestra oración.Si no os hacéis como niños... no aprenderéis el lenguaje de la oración”.

_ Reales o ficticias. Lo básico para orar es querer orar, querer hacer un camino de encuentro con Dios. Teniendo esta motivación bien clara, se pueden afrontar las dificultades que aparecen en el proceso.

_ Un sano realismo. ¿Cómo conjugar con realismo la consigna del Evangelio “Orad sin cesar”  San Benito Abbad nos deja una frase hermosa para poder conjugarlo “Ora y Labora”, todo lo que hagas ofrécelo al Señor, vive un constante discernimiento aún en medio de las tareas y quehaceres diarios.

_ El mundo no es una clausura. La solución a este problema no puede ser la de convertir el mundo en un monasterio. No se puede pedir prestado un programa de monjes de clausura. Para orar no hay que huir del mundo.

_ Decirse la verdad. “El hombre, en general, no ora de buena gana y fácilmente experimenta en la oración tedio, embarazo, repugnancia e incluso animosidad. Cualquier ocupación se le antoja más interesante e importante y se dice a sí mismo ‘no tengo ahora tiempo para orar’, o ‘aquella ocupación es más urgente ahora’... Es mucho mejor no emplear tales ardides y decir sencillamente: ‘no quiero orar’ (Romano Guardini).

_ Hay tiempo. A pesar del trajín, hay tiempo. “Si tratamos de perder un poco menos, tendremos más” (A. Bloom). La falta de tiempo suele ser falta de interioridad, interioridad que Agustín sólo encontraba dentro de sí, en su interior, vaciándose de sí mismo para poder dejar que Dios entrara en su vida.

_ Importancia del cuerpo en la oración. Pensamos que oramos con la mente, con el corazón, pero no con el cuerpo. En realidad es la persona entera la que ora.

_ Descubrir la riqueza de nuestro cuerpo. Todo nuestro ser ha sido creado por Dios. El espíritu se manifiesta en el cuerpo. Nuestro cuerpo y sentidos son las ventanas para recibir todo lo que nos rodea. Es necesario ser perceptivos en la oración, no quedarse sólo en las globalidades que nos rodean, sino también en los pequeños detalles, así como Elías percibió el paso de Dios en una brisa ligera y no en un viento huracanado. Muchas de las dificultades de la oración provienen de nuestro cuerpo: nerviosismo, tensión corporal, cansancio físico, sueño, falta de sosiego y serenidad.

Para ello es importante:
- una postura corporal correcta.
- pacificación y silencio muscular corporal.
- procurar centrar la atención.
- ofrecerse al Señor.

_ Importancia de la afectividad en la oración. No basta orar con los labios. Es necesario orar con un corazón en silencio, en paz y abierto a la presencia amorosa de Dios. Él nos ha creado para ser felices. Necesitamos vivir en paz, con amor y aceptación de nosotros mismos, de los demás y de la vida, con una actitud positiva y optimista, con serenidad y armonía. Esta es la riqueza de nuestro mundo afectivo.

_ Tomar conciencia de la distorsión de nuestra afectividad. Muchas veces vamos a la oración cargados de estados de ánimo negativos: enfados, agresividad, rechazo, ansiedad... que no nos dejan profundizar en la oración, es por esto que es importante fomentar la serenidad y la paz. Antes de la oración debemos preparar nuestro corazón para el encuentro con Dios, debemos liberarnos de enfados, agresividades, resentimientos; aprender a relativizar las cosas quitándoles importancia; procurar mirar esos sentimientos, esos estados de ánimo, esas emociones... con el corazón, con bondad, con comprensión, con ternura... “No os preocupéis por el mañana...” “Mi paz os doy, mi Paz os dejo...” “Permaneced en Mí y yo en vosotros...” vive el presente, el aquí y el ahora con Dios.

_ La dispersión de la mente en la oración y en la vida. Estamos habitualmente divididos, nos resulta difícil centrarnos en algo, somos víctimas de un continuo parloteo, surgen en nosotros pensamientos negativos y angustiosos. Cuando nos sintamos divididos pidamos a Dios la gracia de que calme nuestros pensamientos, deseos, inquietudes y preocupaciones.

_ Silenciar los ruidos y distorsiones de la mente. Se trata de convertir la mente distraída en mente despierta y atenta; la mente inquieta, en mente vigilante; la mente dispersa, en mente centrada; la mente ruidosa en mente silenciosa. “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y me abre la puerta entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo” (Ap 3,20).

Este camino de superación de las dificultades nos lleva al encuentro de amor con Dios. Orar consiste en la unión de amor con Dios en el centro de nuestro corazón. Dios en mí, yo en Dios,  En profunda unidad con nuestro Padre comunidad de vida y amor.

Pistas para Orar

- Invocamos al Espíritu Santo, que nos guía a la verdad completa de nosotros mismos y de Dios, y nos capacita para el encuentro amoroso con Él.

“Nadie puede decir ‘Jesús es el Señor’, sino guiado por el Espíritu
Santo” (1 Co 12, 13)
“Es Espíritu nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre!” (Rm 8,15).

- Canto o mantras:
Ven, Señor, Jesús.
Aquí estoy.
Hágase en mí.

- Texto Bíblico

Miramos nuestro cuerpo..., sentimientos..., estados de ánimo… emociones... con el corazón, con bondad, con comprensión, con ternura.

- Reflexión Orante:

Ahora te amo a ti solo, a ti solo sigo y busco, a ti solo estoy dispuesto a servir, porque tú solo justamente señoreas; quiero pertenecer a tu jurisdicción. Manda y ordena, te ruego, lo que quieras, pero sana mis oídos para oír tu voz; sana y abre mis ojos para ver tus signos; destierra de mí toda ignorancia para que te reconozca a ti. Dime adónde debo dirigir la mirada para verte a ti, y espero hacer todo lo que mandares. (…) Ahora comprendo la necesidad de volver a ti; ábreme la puerta, porque estoy llamando; enséñame el camino para llegar hasta ti. Sólo tengo voluntad; sé que lo caduco y transitorio debe despreciarse para ir en pos de lo seguro y eterno. Esto hago, Padre, porque esto sólo sé y todavía no conozco el camino que lleva hasta ti. Enséñamelo tú, muéstramelo tú, dame tú la fuerza para el viaje. Si con la fe llegan a ti los que te buscan, no me niegues la fe; si con la virtud, dame la virtud; si con la ciencia, dame la ciencia. Aumenta en mí la fe, aumenta la esperanza, aumenta la caridad. ¡Oh cuán admirable y singular es tu bondad!

- Canto de ofrecimiento al Señor:

https://www.youtube.com/watch?v=dXWlzTivVVo

Wenderlyng Reyes Novicia MAR