31 de marzo de 2016

Dios ha estado grande con nosotros y estamos alegres


Doy  gracias a Dios por  todas las experiencias vividas en este año canónico,  en la casa del  Noviciado y por estar cerca de mí en cada momento.
Dios a lo largo de los días fue haciendo su trabajo en mi como ese alfarero que va moldeando mi barro; ese médico que sana mis heridas y a través de ellas mismas me fortalece, teniendo en cuenta que el sufrimiento es parte de la vida y de los que siguen a Jesús. Fui percibiendo que yo no soy el centro de todo; que quienes  me rodean están  primero que yo. El amarme y conocerme me ayuda a hacer lo mismo con mi prójimo.

Estoy agradecida con Dios, ya que a través del acompañamiento y formación  con la hermana Nieves Mary Castro he ido creciendo en varios aspectos de mi vida, tanto personal como espiritual y comunitario; Dios me ha ido  hablando a través de ella;  a través de su animación, disponibilidad, de saber escuchar, comprensión;  he percibido que  en este camino de interioridad y contemplación profunda Dios tiene un misterio de amor conmigo, en el que voy  descubriendo que cada día me ama. Pero esta formación   va dando sus frutos, sabiendo que lo que recibo gratis debo darlo gratis, ya que nada me pertenece ni viene de mí, sino de Aquel que todo lo puede.

Me voy percatando de que Dios se vale de instrumentos para acercarnos a Él y hacer que nuestra vida adquiera un sentido más profundo.

A pesar de mis errores y debilidades he visto a un Padre misericordioso, amoroso que me sigue amando; pero eso conlleva el abandonarme en sus brazos  y hacer su voluntad no la mía. En el camino voy sabiendo esperar y ver que Dios  no me exige más de lo que yo puedo dar.

Desde cada encuentro con Jesús me voy sintiendo unida al Él y habitada por su gracia. Cada día siento un amor tan grande de Dios hacia mí que va transformando mi vida. Voy vaciándome de mí,  para llenarme de Él y  despojándome por completo para adherirme a él como su hija que soy.

Solo Dios va dando sentido a mi vida y fuera de Él no hay felicidad; en Él lo tengo todo. Fui descubriendo que al ejercitarme en el silencio voy escuchando la voz de Dios. A través de acallar  mis ruidos interiores sigo en camino hacia Dios. La oración ha sido ese medio que va fortaleciendo mi vocación, pero acompañado de la Fe, confiando en Dios.

He aprendido a no dejarme llevar por los sentimientos sino por los hechos; reconocer lo del otro y   valorar lo que hace; conocer más  a mis hermanas y amarlas con sus cualidades y defectos. Si Dios me quiere como soy también a ellas,  teniendo en cuenta que yo no estoy aquí para que me amen sino para amar y hacer la voluntad del Padre.
Voy creciendo en cercanía y entrega a mis hermanas, estando disponibles para cuando me necesiten; creando lazos de fraternidad, compartiendo unas a otras las alegrías y dinamismo. Voy aprendiendo de ellas y tengo presente que cada una desde lo que puede da y aporta una gran riqueza a mi vida.

Pude tener la dicha de impartir catequesis a Jóvenes de Confirmación a  través de  los cuales aprendí que no se necesita decir muchas cosas, ya que nuestras acciones hablan por sí solas; solo es  acompañar, escuchar e involucrase en su realidad para desde ahí evangelizar.

El convivir y visitar a las personas enfermas me da un testimonio de vida, de que cuando Dios está a nuestro lado nuestra vida es más llevadera y que no se necesitan muchas cosas para ser feliz.

Lo que recibo lo voy poniendo en práctica en el servicio, entrega y donación con aquellas personas que voy compartiendo. Dios las ha puesto en mi camino para tener claro que personas como ellas (sencillas, humildes) son las que llegan a contemplar el rostro de Dios misericordioso. Como llamada a este camino siguiendo las huellas de Jesús estoy invitada a ser otro Cristo en medio de los más pequeños.

Termino este año agradecida con Dios por su infinita bondad y solo puedo decir que solo me basta la gracia de Dios.  Me siento plena, alegre y con muchas ganas de seguir caminando al lado de ese Padre que amo; sigo apostando por él a pesar de las consecuencias que puedan surgir.

Y como dice nuestro gran Padre San Agustín: “Por amor de tu amor hago lo que hago”.
Santa Isabel Mojica Mejía
Novicia MAR

29 de marzo de 2016

Semana Santa en Cochabamba- Perú

  
Del miércoles 23 de marzo al 26 de marzo en la noche, vivimos gratos, hermosos y grandes momentos de celebración cristiana, con el pueblo Cochabambino.

El miércoles 23 de marzo participamos de una sencilla y hermosa Eucaristía ofrecida por todas las personas enfermas, entre las cuales asistieron mayoritariamente ancianitos, sobre todo de la ciudad. Fue hermoso ver el esfuerzo que muchos hicieron para asistir a esta Eucaristía a pesar de sus limitaciones.

El 24 de marzo, jueves santo, tuvimos la celebración de la Eucaristía conmemorando la Última Cena del Señor, en la cual  el párroco, Aurelio Cubas, le realizó el lavatorio de los pies a los jóvenes seleccionados en representación de los santos apóstoles. Terminada la Eucaristía, tuvimos la velación con el Santísimo, el cual fue expuesto en un hermoso y sencillo monumento, este se realizó hasta las 12:00pm.  En el trascurso de las horas, cada media hora estaba encargada a una zona de la ciudad, las cuales animaron con cantos, oración, peticiones etc.
El viernes santo, 25 de marzo, tuvimos varios momentos muy significativos con el pueblo, entre ellos fue el santo viacrucis, que se llevó a cabo en el camino que lleva al  cerro de “la cruz”. Este viacrucis fue representado por los jóvenes de Cochabamba.
En la noche se realizó la adoración a la santa Cruz, el descendimiento del señor de la cruz al santo sepulcro, el cual para las extranjeras fue bastante significativo, por ello les compartimos un video para que también puedan contemplar este momento que se hizo interioridad y oración. Seguidamente se llevó a cabo una procesión  alrededor de la plaza de armas, con la particularidad de que los hombres junto con el sacerdote se fueron en procesión con el Santo Sepulcro y las mujeres con  María Dolorosa, pero por caminos contrarios, cada parte cantando sus propios cantos… hasta llegar al punto del encuentro entre  el Santo Sepulcro y María Dolorosa, momento que fue bastante hermoso y fuerte. Después de  este encuentro, las dos procesiones se unieron para ir ya rumbo a la Iglesia, ahí se dejó un tiempo el santo sepulcro para que la gente lo venerara.
El sábado 26 de marzo a las ocho de la noche, se llevó a cabo la celebración de la Vigilia pascual, la cual fue también hermosa y sencilla, y en la cual se experimentó, en los cantos y la participación de la gente, que Cristo ha Resucitado…Al finalizar, como signo, se realizó un compartir con todos los asistentes a la celebración…
Es realmente hermoso y gratificante ver y ser testigos del amor de Dios que se derrama en su Pueblo… en este pueblo, tan desconocido para muchos… pero tan amado por Dios y por nosotras las MAR.
FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN.
Hermanas MAR Cochabamba.


Jessica Lopez Mejia. MAR










27 de marzo de 2016

SEMANA SANTA EN NUESTRO BARRIO DEL NOVICIADO Y COMPARTIR FRATERNO PASCUAL




 Agradecemos al Señor esta nueva oportunidad de vivir la Semana Santa en nuestro Barrio del Noviciado. A pesar de haberse menguado la comunidad en estos días, el corazón de igual manera ha estado sumergido en la misión. Atendiendo a las comunidades de Hunza y Altos de la Esperanza, hemos podido compartir las celebraciones litúrgicas de estos días santos, acompañando a nuestras comunidades cristianas, aportando nuestro granito de arena, para celebrar con fe el Triduo Pascual.

El viernes santo, muy temprano, tuvimos el viacrucis para todo el barrio. Recibimos la grata visita de nuestra hermana Olga Lucía, Superiora Provincial, quien logró alcanzarnos en el camino y no perdió el viaje para saludarnos, junto con Irma…¡¡¡Gracias hermanas por vuestro cariño ¡!!!

El sábado santo, después de la vigilia, el grupo que atendimos Altos de las Esperanza, fuimos invitados por una feligresa a cenar un rico pollo asado…¡Cuántos detalles tiene el Señor para con  nosotras! ¡Gracias señora Elisa!

Gracias Juan Manuel y Ana María por vuestra colaboración y alegría compartidas. 

El domingo de Resurrección compartimos con la comunidad de la casa provincial el almuerzo y la alegría de vivir y ser para el Señor.

Deseamos a todos/as, con gran cariño, una cincuentena pascual llena de esperanza. La Vida en Cristo Jesús Resucitado está preñada de Esperanza. Nada es difícil para el que cree, nada es insignificante para el que ama, nada está perdido para el que siempre encuentra en Jesús Resucitado el sentido de la vida, el sentido de la muerte, el sentido de una entrega al servicio de su Reino.

FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN PARA TODOS NUESTROS QUERIDOS/AS LECTORES/AS.