31 de enero de 2015

Lectio Divina, IV Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B, Marcos 1, 21-28

“¡Una enseñanza nueva, con autoridad!”


Preparación:

Pídele al Señor  que abra  tus oídos y tu corazón a la Palabra  para interiorizarla y dejar que renueve y transforme tu vida.

Invocatio:

 Ven Espíritu Santo, dispón mi corazón y mente para vivir este momento con profundidad, regálame la escucha atenta para descubrir  la voluntad del Padre y que no sea este un momento más,  sino que me deje transformar por Jesús que viene a mi encuentro como mi limosnero y yo su mendiga. Amén.

Lectio:

Acerquémonos a la Palabra con la sencillez de un niño que desea aprender; ella es siempre nueva para nosotros:

«1,21: Llegaron a Cafarnaúm  y el sábado siguiente entró en la sinagoga a enseñar.
 1,22: La gente se asombraba de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad, no como los letrados.

 1,23: En aquella sinagoga había un hombre poseído por un espíritu inmundo, que gritó:
1,24: — ¿Qué tienes que ver con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: ¡el Consagrado de Dios!
1,25: Jesús le increpó: — ¡Calla y sal de él!
1,26: El espíritu inmundo lo sacudió, dio un fuerte grito y salió de él.

1,27: Todos se llenaron de estupor y se preguntaban: — “¿Qué significa esto? 
Es una enseñanza nueva, con autoridad. Hasta a los espíritus inmundos les da órdenes y le obedecen.”
1,28: Su fama se divulgó rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.»[i]

Contextualización

Regálate un momento de silencio… descubre las partes del texto… los verbos… ¿Qué hace Jesús?... ¿Qué dice la comunidad?

Hoy Marcos nos presenta la primera acción de Jesús en su ministerio público, que  se da en Cafarnaúm: la que parece se convirtió en la nueva residencia de Jesús, una ciudad situada a 4 Km del río Jordán, al norte del lago de Galilea; ciudad de paso obligado para los viajeros que se desplazaban en sus caravanas; su población era básicamente judía, aunque se ubicaba una mezcla de greco-romanos, tenía un puerto de pescadores y gran parte de la población se dedicaba a este oficio. A la vez señala que se encuentra  acompañado, (recordemos que en los versículos anteriores ubicamos la llamada de los primeros discípulos), y comienza para ellos el camino de discipulado, aprender qué es estar con el Maestro.

Jesús se encuentra un sábado (este es el primero de una serie de sábados que se presentará Jesús en situaciones conflictivas; (ver 2,23; 3,2; 6,2), en medio de una ambiente sagrado en la sinagoga como un judío piadoso que participa del culto y celebra la alianza con su Dios creador y liberador. Todo judío piadoso es conocedor de las Sagradas escrituras, por lo tanto podía tomar la palabra y comentar los textos en la asamblea, esto es lo que hace Jesús [y se vuelve costumbre para Él (1,39)]. No se refiere la lectura a las palabras que utiliza Jesús, solo resalta: La gente se asombraba de su enseñanza”, pues de la autoridad que emana Jesús y de lo nuevo de su palabra, surgen  efectos inmediatos, muestra,  de que él es el Ungido por el Espíritu Santo.

Pero la palabra de Jesús se convierte en actos concretos, y es lo que sucede de inmediato, En aquella sinagoga había un hombre poseído por un espíritu inmundo”,  ¿Qué significa un endemoniado en el lugar sagrado? Motivo para preguntarse ¿Era efectivo realmente el culto Judío?; Pero,  como Jesús es la luz, descubre inmediatamente las sombras,  y la sombra no es la persona en sí sino su pecado (“el espíritu inmundo”) que lo maneja, lo hace sufrir.

Se presenta el mal con todas sus características: siempre destruye, de forma invisible pero real (pues se da en el interior), quita libertad a la persona, y es todo lo contrario a Dios, por lo tanto, lo rechaza y reconoce su identidad. Es necesario que este mal sea combatido y sacado de la persona,  si no éste lo llevará  a la muerte.

Y al enviado de Dios se le presenta esta realidad oscura que vive la humanidad.  Y el demonio enfrenta a Jesús, “¿Qué tienes que ver con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: ¡el Consagrado de Dios!”, pretendiendo alejar a Jesús, pero en definitiva reconociendo quién es en verdad.

Jesús con su simple palabra, lo manda a salir: “¡Calla y sal de él!”, aplaca la violencia y lo saca.

Dios ha creado a los seres humanos para que sean libres y no para que estén sometidos a las fuerzas malignas que malogran su proyecto de vida.

Luego,  presenta a  toda la asamblea: “Todos se llenaron de estupor y se preguntaban: — “¿Qué significa esto?   Es una enseñanza nueva, con autoridad.”,  ante una realidad que sobrepasa al entendimiento, y reconociendo que es algo nuevo, el reino de Dios está irrumpiendo, y no se queda en palabras, se manifiesta en acciones.

“Hasta a los espíritus inmundos les da órdenes y le obedecen.”  Si eso son los demonios ¿Cómo han de obedecerlo quienes le siguen?

“Su fama se divulgó rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.» Las repercusiones de la Buena Nueva, no dejan a la persona igual, se comunica, transforma y se expande por toda Galilea, lugar de la misión de Jesús.[ii]

Meditatio:

Dios se encuentra en lo íntimo del corazón nos dice San Agustín, por lo tanto quédate ahí en silencio… y descubre ¿qué te dice esta palabra en el hoy de tu vida?

Algunas preguntas que pueden ayudar en la meditación:

v ¿Tengo mis momentos importantes de encuentro, con Jesús Maestro?; ¿Busco escucharlo con atención y dejarme instruir por Él?

v ¿Experimento que Jesús ilumina mis sombras?; ¿Le permito conocer mis miserias y fragilidades?

v ¿El encuentro con Jesús me transforma y me lleva a comunicarlo con mis hermanos?

Oratio:

“Ahora comprendo la necesidad de volver a ti; ábreme la puerta, porque estoy llamando; enséñame el camino para llegar hasta ti. Sólo tengo voluntad; sé que lo caduco y transitorio debe despreciarse para ir en pos de lo seguro y eterno. Esto hago, Padre, porque esto sólo sé y todavía no conozco el camino que lleva hasta ti. Enséñamelo tú, muéstramelo tú, dame tú la fuerza para el viaje. Si con la fe llegan a ti los que te buscan, no me niegues la fe; si con la virtud, dame la virtud; si con la ciencia, dame la ciencia. Aumenta en mí la fe, aumenta la esperanza, aumenta la caridad. ¡Oh cuán admirable y singular es tu bondad!”[iii]

Contemplatio y Actio:

Y desde el corazón donde nos ha  hablado el Señor, contemplamos sus invitaciones y admoniciones… sacamos un compromiso que nos lleve a rumiar y vivir su palabra durante la semana.

Karen Polanco, Novicia MAR




[i] La Biblia de Nuestro Pueblo
[ii] Basada en Estudio Bíblico Dominical. Un apoyo para hacer la Lectio Divina del Evangelio del Domingo 4to del Tiempo Ordinario – 29 de Enero de 2006, del P. Fidel Oñoro,  cjm
[iii] Sol. 1,1,5; San Agustín

30 de enero de 2015

¡Gracias, Señor! ¡Gracias, Colombia!

Gracias a Dios y a todas las mediaciones que él ha puesto en nuestro camino; hemos vivido la etapa del noviciado en Colombia y nos disponemos a salir hacia un nuevo destino.

Pensar en Colombia y en todas nuestras hermanas de la Provincia de San Agustín, es pensar en la porción de Dios que le busca y le ama; éste es el testimonio silencioso y atrevido de tantas hermanas nuestras alrededor del mundo y de manera especial alrededor de Colombia-Perú, que hablan y confrontan nuestro recién nacido “sí” en la profesión de los consejos evangélicos; cada una de ellas motivan nuestra búsqueda continua de la voluntad de Dios, aún en medio de desaciertos.

Junto a ellas, nosotras las formandas que llegamos a esta tierra, caminamos hacia una misma meta ¡y qué consuelo su acogida! Todas están siempre a la expectativa sobre todo espiritual para que vivamos con profundidad la llamada-respuesta a la voluntad de Dios.

En nuestra partida, extendemos nuestro agradecimiento por su fraternidad, acogida, apoyo humano y espiritual, testimonio de desear vivir conforme a lo que Dios va pidiendo, perseverancia fiel y confianza absoluta en la misericordia divina.

¡Gracias! …en la distancia geográfica vivirá la convicción de que caminamos hacia una misma meta y que el Maestro alienta cada uno de nuestros pasos junto al impulso amante que despierta María, nuestra Madre, discípula fiel del Maestro.

Así mismo damos gracias a Dios por todos sus hijos e hijas que en medio de las actividades apostólicas han enriquecido nuestro seguimiento con el testimonio firme de fe y esperanza en Dios aún en medio de la enfermedad, desempleo, problemas familiares, vicios, discriminación, etc.  ¡Dios bendiga y sostenga ésta fe!.... Gracias a todos nuestros hermanos amigos, familiares de hermanas, integrantes de FRAMAR

¡Gracias, Señor! ¡Gracias, Colombia!
En Jesús y María, siempre unidas en la caridad.


Brenda Ovalle Hernández, MAR

29 de enero de 2015

HAY MAS FELICIDAD EN DAR QUE EN RECIBIR


Hola: Soy  Juana Maricela Hernández Tzunún. Procedo del departamento de Totonicapán (Guatemala)  y  les quiero compartir un poco cómo fue mi despedida en México y mi llegada a Colombia a la casa Noviciado.

Salí el 16 de enero de 2015 a las seis de la mañana, despidiéndome con cada una de las hermanas antes de mi salida en casa, nos desearon un feliz viaje y muchas bendiciones. Salimos  del aeropuerto  pidiendo a Dios que nos regalase su gracia y su misericordia  en este paso que estamos dando por el don de la vocación; llegar con bien a nuestro destino.

Al llegar en Bogotá Colombia me sentí muy emocionada pues me parecía increíble; gracias a Dios todo fue bien durante  el viaje, al pisar la tierra me salieron las lágrimas y pensé: “este va ser mi país”. Estaban allí  la maestra Nieves Mary Castro, la hermana Sandra Maldonado y su familia, y las novicias que son de diferentes países con sus respectivas banderas que nos esperaban con los brazos abiertos, con mucha alegría, nos dieron la bienvenida a Colombia, sentí esa gratitud en mi corazón, y  estoy agradecida con cada una de las hermanas.

Nos subimos para la casa llenas de alegría y entusiasmo, pues al ver las montañas, en la subida  me emocioné mucho  recordando mi tierra;  eso fue antes de entrar en la casa noviciado. Estando ya dentro pensé: “esta va ser mi nueva casa  en donde voy a compartir mis experiencias, la convivencia”; me doy cuenta de que Jesús abre sus brazos para que caminemos cada vez más allá a la luz de su Palabra, reconociendo en esencia que Dios pide todo mi corazón.

Juana Hernández, Postulante MAR

28 de enero de 2015

SÍNTESIS DE LA CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA “DEI VERBUM”


“…Este concilio se propone exponer la doctrina genuina sobre la divina revelación y sobre su transmisión para que todo el mundo, oyendo, crea el anuncio de la salvación; creyendo, espere, y esperando, ame.”[1]

Este documento procura compartir la fe recibida como regalo de la gracia Divina a la Iglesia, procura establecer u organizar lo referente a la revelación.

 Dios en su amor infinito se ha abajado manifestándose  a la humanidad desde el principio, en  Jesús en quién se da el  culmen “quién es a tiempo mediador y plenitud de toda la revelación

Para recibir esta revelación es necesaria la gracia y los dones del Espíritu Santo, que nos capacitan para la confianza  y obediencia de la fe.

“Dispuso Dios benignamente que todo lo que había revelado para la salvación de los hombres permaneciera íntegro para siempre y se fuera transmitiendo a todas las generaciones…”[2]

Jesús encargó a los apóstoles la continuación de su misión y estos por medio de la inspiración del Espíritu Santo nos la han  transmitido, dejando a los obispos como sus sucesores "entregándoles su propio cargo del magisterio";  esa transmisión se ha dado por medio de las Sagradas Escrituras y la Sagrada Tradición…

“…esta Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura  de ambos Testamentos son como un espejo en que la Iglesia peregrina en la tierra contempla a Dios, de quien todo lo recibe, hasta que le sea concedido el verbo cara a cara, tal como es (cf. Jn.3,2)”[3]

“…lo que enseñaron los Apóstoles encierra todo lo necesario para que el Pueblo de Dios viva santamente y aumente su fe, y de esta forma la Iglesia, en su doctrina, en su vida y en su culto perpetúa y transmite a todas las generaciones todo lo que ella es, todo lo que cree.”[4]

la Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura están íntimamente unidas y compenetradas. Porque surgiendo ambas de la misma divina fuente, se funden en cierto modo y tienden a un mismo fin”[5]

Todo el pueblo santo está encargado de la conservación y el ejercicio de este regalo de la fe, pero es el Magisterio el que tiene el compromiso de interpretar auténticamente este depósito.

Las Sagradas Escrituras

“Dios eligió a hombres, que utilizó usando de sus propias facultades y medios, de forma que obrando Él en ellos y por ellos, escribieron, como verdaderos autores, todo y sólo lo que Él quería.”[6]

Para interpretar las Sagradas escrituras es conveniente conocer los diferentes géneros literarios utilizados en ella, el sentido profundo de lo que quiso expresar  el hagiógrafo,  atender al contenido y a la unidad de toda ésta, teniendo en cuenta la Tradición viva de toda la Iglesia y la analogía de la fe.

“…todo lo que se refiere a la interpretación de la Sagrada Escritura, está sometido en última instancia a la Iglesia, que tiene el mandato y el ministerio divino de conservar y de interpretar la palabra de Dios.”[7]

En el Antiguo Testamento se muestra cómo Dios elige un pueblo, confía su promesa, se revela con palabras y hechos, y este pueblo lo conoce y difunde entre las gentes.

La economía, pues, de la salvación preanunciada, narrada y explicada por los autores sagrados, se conserva como verdadera palabra de Dios en los libros del Antiguo Testamento; por lo cual estos libros inspirados por Dios conservan un valor perenne: "Pues todo cuanto está escrito, para nuestra enseñanza, fue escrito, a fin de que por la paciencia y por la consolación de las Escrituras estemos firmes en la esperanza"[8]

Estos textos desde el contexto en el que fueron escritos, contienen la verdadera pedagogía divina.

“Dios, pues, inspirador y autor de ambos Testamentos, dispuso las cosas tan sabiamente que el Nuevo Testamento está latente en el Antiguo y el Antiguo está patente en el Nuevo.”[9]

La palabra de Dios se presenta y manifiesta de forma especial en el Nuevo Testamento. Esta ocupa en toda la escritura un lugar relevante en los Evangelios ya que estos son testimonio de hechos y palabras de Jesús de Nazaret, Salvador y Redentor nuestro. Estos Evangelios tienen un eminentemente  origen apostólico. Y son síntesis de su predicación y  experiencias con el Maestro.

“El Canon del Nuevo Testamento, además de los cuatro Evangelios, contiene también las cartas de San Pablo y otros libros apostólicos escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo, con los cuales, según la sabia disposición de Dios, se confirma todo lo que se refiere a Cristo Señor, se declara más y más su genuina doctrina, se manifiesta el poder salvador de la obra divina de Cristo, y se cuentan los principios de la Iglesia y su admirable difusión, y se anuncia su gloriosa consumación.”[10]

Las Sagradas Escrituras en la vida de la Iglesia

Las Sagradas Escrituras tienen un papel preponderante en el ser y hacer de la Iglesia, es considerada regla suprema de la fe junto a la Tradición; toda la predicación y religión ha de estar empapada de Sagrada Escritura.

“…es tanta la eficacia que radica en la palabra de Dios, que es, en verdad, apoyo y vigor de la Iglesia, y fortaleza de la fe para sus hijos, alimento del alma, fuente pura y perenne de la vida espiritual.

“…como la palabra de Dios debe estar siempre disponible, la Iglesia procura, con solicitud materna, que se redacten traducciones aptas y fieles en varias lenguas, sobre todo de los textos primitivos de los sagrados libros. Y si estas traducciones, oportunamente y con el beneplácito de la Autoridad de la Iglesia, se llevan a cabo incluso con la colaboración de los hermanos separados, podrán usarse por todos los cristianos.”

“…el ministerio de la palabra, esto es, la predicación pastoral, la catequesis y toda instrucción cristiana, en que es preciso que ocupe un lugar importante la homilía litúrgica, se nutre saludablemente y se vigoriza santamente con la misma palabra de la Escritura.”

“…el Santo Concilio exhorta con vehemencia a todos los cristianos en particular a los religiosos, a que aprendan "el sublime conocimiento de Jesucristo", con la lectura frecuente de las divinas Escrituras. "Porque el desconocimiento de las Escrituras es desconocimiento de Cristo.”

“…Pero no olviden que debe acompañar la oración a la lectura de la Sagrada Escritura para que se entable diálogo entre Dios y el hombre; porque "a El hablamos cuando oramos, y a El oímos cuando leemos las palabras divinas.”

La oportunidad de acercarme a este documento del Concilio Vaticano II, es una responsabilidad grande, el poder compartir la fe con mis hermanos desde la consciencia de que no puedo partir de mis ideas, ni solo mis interpretaciones sino que tengo que imbuirme de Biblia y Tradición para poder llevar el mensaje de Dios en cada lugar siempre de la mano del Espíritu Santo, pues sin Él todo será en vano.

Gracias Señor, por tanta riqueza que nos proporcionas, por tu iluminación en cada etapa de la historia, por nunca abandonarnos, por tu Hijo quién ha sido la máxima expresión de tu amor y misericordia, me pongo en tus manos junto a todos mis hermanos y hermanas que de una u otra forma queremos llevar tu mensaje a todo el mundo, mantennos fijos en ti, habla por nosotros, seas siempre el centro de nuestras vidas, que sea esa experiencia de encuentro contigo la que nos mueva a servir. Amén.

Karen Polanco, Novicia MAR



[1] DV: 01
[2] DV: 02
[3] DV: 07
[4] DV: 08
[5] DV: 09
[6] DV: 11
[7] DV: 12
[8] DV: 14
[9] DV: 16
[10] DV: 20

27 de enero de 2015

CONSTITUCIÓN SACROSANCTUM CONCILIUM

Sobre la Sagrada Liturgia


Del número 44 al 87.

La Constitución Sacrosanctum Concilium nos va orientando acerca de las diversas áreas de la liturgia, en los números 44 al 46 nos habla sobre la importancia de instituir comisiones litúrgicas, donde haya  especialistas en la ciencia litúrgica, música, arte sacro y pastoral, sin excluir seglares. La finalidad de estas será guiar dentro de su territorio la acción pastoral litúrgica bajo la autoridad territorial eclesiástica, así como promover estudios y experiencias necesarias cuando se trate de adaptaciones que deben proponerse a la Santa Sede. Cada diócesis contará con una comisión litúrgica bajo la autoridad del obispo, en algunos casos se podrán unir varias diócesis aunando fuerzas. También se establecerán comisiones en cada diócesis de música y de arte sacro. Es necesario que estas tres comisiones trabajen unidas y en otros casos que se fundan en una sola.

CAPITULO II

EL SACROSANTO MISTERIO DE LA EUCARISTÍA



Nuestro Señor Jesucristo en la última Cena instituyó el sacramento de la Eucaristía: sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad[i]; cuyo memorial  de su muerte y resurrección ha sido confiado a su Esposa la Iglesia, hasta su vuelta.

La Iglesia debe procurar que los fieles que asisten a la misa tengan una participación plena y activa, que sean instruidos en la Palabra de Dios, fortaleciéndose de esta manera en la mesa del Banquete Eucarístico y den gracias a Dios, ofreciéndose a sí mismos como hostia uniéndose cada vez más a Dios.

En las misas donde asiste el pueblo, en especial los domingos y fiestas se decreta lo siguiente:

Revísese el ordinario de la misa de modo que sea claro  y de sentido a cada una de las partes de la misa. 

Simplifíquense los ritos, conservando su sustancia y suprímase los ritos que sean menos útiles, así mismo restablézcanse algunas cosas que han desaparecido a causa del tiempo según sea conveniente.

En cuanto a la mesa de la palabra de Dios, ábranse con mayor amplitud los tesoros que hay en ella, de modo que en un determinado tiempo de años el pueblo lea las partes más significativas de la Sagrada Escritura.

Se recomienda como parte de la liturgia la homilía, en ella se exponen los textos sagrados, los misterios de la fe y las normas de la vida cristiana. Por lo tanto en fiestas de precepto y domingos no se debe omitir, a no ser que sea por una causa grave.

Restablézcase la oración de los fieles después del Evangelio y de la homilía, principalmente en fiestas y domingos, de modo que el pueblo pueda participar en la oración de súplica de la Iglesia.

En las misas celebradas con asistencia del pueblo se pueden realizar en la lengua vernácula en especial las lecturas y la oración común.

Las dos partes de la misa, la Palabra y la Eucaristía deben estar íntimamente unidas ya que forman un solo acto de culto. Es tarea de los pastores instruir a los fieles acerca de la participación en toda la celebración eucarística.

CAPITULO III

LOS DEMÁS SACRAMENTOS Y LOS SACRAMENTALES



Los sacramentos ayudan a la santificación de los hombres, a la construcción del Cuerpo de Cristo y a dar culto a Dios. Ellos alimentan y fortalecen la fe. Es de suma importancia que los fieles conozcan los signos sacramentales y los reciban con mayor frecuencia ya que alimentan la vida cristiana.

La Iglesia además ha instruido los sacramentales, ellos son signos sagrados creados según el modelo de los sacramentos, por medio de ellos brotan efectos de carácter espiritual, obtenidos por la intercesión de la Iglesia.

Por medio de los sacramentos y sacramentales el pueblo se prepara y se dispone para que por medio de la gracia divina que nace del misterio Pascual (muerte y resurrección de Jesús) se santifiquen.

Algunas reformas en los ritos sacramentales son:

Si es conveniente se pueden administrar los sacramentos en lengua vernácula.

Restáurese el catecumenado de adultos.

En misiones además de los elementos de iniciación cristiana, se pueden añadir elementos propios del lugar siempre y cuando vayan en relación con la doctrina cristiana.

Revísense los ritos de  la confirmación, la penitencia, de modo que sean claros; revísese también el rito del bautismo, tanto de adultos como de niños, en este último debe ser clara la responsabilidad de los padres y padrinos.

En cuanto al sacramento de la “extremaunción” sea llamado mejor “unción de los enfermos”, ya que no es solo para los que están en los últimos momentos de su vida.

Revísense los ritos de las ordenaciones, tanto las ceremonias como los textos.

Revísese y enriquézcase el rito del matrimonio de modo que éste exprese la gracia del sacramento y se expliquen los deberes de los esposos con mayor claridad. Celébrese el matrimonio preferentemente dentro de la misa después de la homilía y antes de la oración de los fieles.

Revísese el rito de la consagración de vírgenes, redáctese un rito de profesión religiosa y de renovación de votos que contribuya a una mayor unidad, sobriedad y dignidad, con obligación de ser adoptado por aquellos que realizan la profesión o renovación dentro de la misa.

El rito de las exequias debe expresar más claramente el sentido pascual de la muerte cristiana y responder a las circunstancias y tradiciones del país. Revísese el rito de la sepultura de niños teniendo una misa propia.

CAPITULO IV

EL OFICIO DIVINO


Del número 83 al 86. Cristo al tomar la condición humana introdujo en el mundo un himno de alabanza, a través de la Iglesia se prolonga, alaba a Dios sin cesar, no solo por medio de la Eucaristía, sino también de otras maneras como lo es el oficio divino. En él se consagra el día y la noche completamente a Dios, cuando se reza el oficio divino es la voz de la Iglesia (la Esposa) que habla al Esposo, es la oración de Cristo y su Cuerpo que habla al Padre.

Todos los que oran de esta manera cumplen la obligación de la Iglesia. Todos estamos llamados por Cristo a “orar sin interrupción” (1Tes 5, 17) pero es Cristo quien nos ayuda “sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15, 5).

Apropiación: Descubro a través de las distintas reformas que se han hecho dentro de la liturgia que es importante ir poniéndolas en práctica, muchas de ellas ciertamente ya han dado un giro dentro de ella pero nos falta seguir trabajando juntos como Iglesia para hacer posible un cambio radical en la liturgia, desde irnos formando en la sagrada Escritura, hasta tener conciencia de las partes de la misa, no se trata solo de asistir sino de participar plenamente como cuerpo de Cristo.

Es tarea de todos pero principalmente de los pastores, religiosos (as) ayudar al pueblo de Dios a vivir más de cerca los misterios de Cristo, ayudar al pueblo a ir rompiendo imágenes falsas, y llevarlos a adentrarse más como parte funcional dentro de la Iglesia.

Que el Señor nos impulse y ayude con su gracia a ir más allá de nosotros mismos tal como dice la Sacrosanctum Concilium y que podamos ser hostia entregada al sacrificio junto con Jesucristo, dando a Dios todo el honor y la gloria.

Síntesis realizada por
Miriam Horta, Novicia MAR.



[i] SAN AGUSTÍN, In Ioannis Evangelium, trac. XXVI, cap. VI, núm 13; PL 35, 1613.