LA ORACIÓN DE LOS CINCO DEDOS (del Papa Francisco)
¿Conocían la oración de los cinco dedos? Famosísima. Y el autor es el Papa Francisco (cuando era obispo de Argentina). Preciosa:
1. El dedo pulgar es el que está más cerca de ti. Así que comienza orando por ...aquéllos que están más unidos a ti. Son los más fáciles de recordar. Orar por los que amamos es "una dulce tarea."
2. El próximo dedo es el índice: Ora por los que enseñan, instruyen y curan. Ellos necesitan apoyo y sabiduría al conducir a otros por la dirección correcta. Mantenlos en tus oraciones.
3. El siguiente dedo es el más alto. Nos recuerda a nuestros líderes, a los gobernantes, a quienes tienen autoridad. Ellos necesitan la dirección divina.
4. El próximo dedo es el del anillo. Sorprendentemente, éste es nuestro dedo más débil. Él nos recuerda orar por los débiles, enfermos o atormentados por problemas. Ellos necesitan tus oraciones.
5. Y finalmente tenemos nuestro dedo pequeño, el más pequeño de todos. El meñique debería recordarte orar por ti mismo. Cuando hayas terminado de orar por los primeros cuatro grupos, tus propias necesidades aparecerán en una perspectiva correcta y estarás preparado para orar por ti mismo de una manera más efectiva.Ver más
LECTIO DIVINA- IV DOMINGO DE CUARESMA, CICLO A- JUAN 9, 1-41
CONTEXTO: Continuamos caminando hacia la pascua en este cuarto domingo de cuaresma. La Palabra se nos revela y pide respuesta. ¿Qué le vamos a decir nosotros? Jesús ha proclamado que es la Luz del mundo (8,12). Sabemos que el evangelio de Juan contiene siete signos en progresión para revelar la gloria de Dios en Jesús, hasta la resurrección. A cada signo antecede un discurso. En estos momentos, después de la proclama sucede el signo. Más allá de lo físico, Juan nos revela lo simbólico: “Yo soy la luz del mundo, el que me siga no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (8,12). Y viene lo paradigmático; hoy es un ciego el que recobra la vista y en un proceso progresivo de conocimiento, a través de su experiencia y del encuentro con Cristo, confiesa la fe en Jesús, aun a costa de ser expulsado de la sinagoga. Mientras tanto, los que creen poseer la luz y la fe, quedan ciegos. Escuchemos y entremos a la palabra “sin más luz y guía que en la que en el corazón ardía”...
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