LECTIO DIVINA, SOLEMNIDAD DE LA SANTISIMA TRINIDAD
LECTIO
DIVINA; SOLEMNIDAD DE LA SANTISIMA TRINIDAD (Juan 3,16-18)

«Tanto amó Dios al mundo, que le envió su Hijo»
Siendo todo esto así, no se puede
ser cristiano completo sin vivir en la Trinidad, porque la novedad de la vida
bautismal –somos bautizado “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo”- está iluminada por un amor transformante del Dios familia: “El
amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que
nos ha sido dado” (Romanos 5,5). ¿Qué más se puede desear? No queda
sino adorar y suspirar hondamente.”
TEXTO BIBLICO: Juan 3, 16-18
3,16:
Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que quien crea en él
no muera, sino tenga vida eterna.
3,17: Dios
no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se
salve por medio de él.
3,18: El que
cree en él no es juzgado; el que no cree ya está juzgado, por no creer en el
Hijo único de Dios.
LECTURA ¿Qué dice el texto?
Reconstruimos el
texto: ¿Cómo comienza el texto? ¿Qué
dice Juan, cuál es la actitud de Dios Padre para con el mundo? ¿Qué hizo entonces Dios para salvar al mundo? ¿Qué es necesario para recibir la
salvación? ¿Qué sucede con los que creen
en Jesús? ¿Qué sucede con los que no creen? ¿Vino Jesús para juzgar? O ¿cuál
fue su misión? ¿Cómo culmina el texto? a teología presente del evangelista Juan, que escribió alrededor de los años noventa de nuestra era, cuando ya Juan y las comunidades de discípulos han reflexionado bastantes años sobre el misterio de Jesús, el Cristo, llegan a la síntesis clara sobre el amor de Dios y Dios que es amor.
Juan hace en medio de su Evangelio, toda la síntesis del
mismo, El amor de Dios es tan grande, que envía a su único Hijo para salvar a
toda la humanidad que había caído en la desgracia. Esa desgracia del pecado y su consecuencia la
muerte, ya han sido vencidas por quien venció al mundo, y venció la muerte.
Esta es la victoria que trae para todos los que creen en Él: ofrecer la vida
inmortal y para siempre.
La conjugación de los verbos de parte de Juan es muy curiosa,
dice para que el mundo se salve por medio de Él. Es decir, deja también la
voluntad a las personas de creer en Jesús, el Cristo, el Señor. La propuesta de
Juan es simple, hay que creer en el Hijo de Dios. Hay que creerle a Él, no sólo
decir de labios para afuera que Jesús es el Mesías, el enviado… etc. Si no
creerle a Él y a sus mandamientos de amor, para poder recibir la salvación y la
vida eterna.
MEDITACIÓN
¿Qué dice el Señor a mí en el texto?
Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra
de Salvación: ¿Entiendo que Dios, el Padre, ha enviado a su Hijo Único para
salvar a todos los que vivimos en este mundo?
¿Y entre los que vivimos en este mundo, estoy yo? ¿Me doy cuenta que de mi fe nace una
esperanza para la vida eterna? ¿Es la fe
para mí un adorno cultural? ¿O es un motivo de vida permanente, que me impulsa
a seguir creciendo? ¿El creer, cambia mi
vida?
ORACIÓN
¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?
Orar, es responderle al Señor que nos habla primero, es el momento de decirle algo al Señor:
Oremos con el texto de del Profeta Daniel 3, 52-57:
3,52: Bendito seas, Señor, Dios de
nuestros padres, a ti gloria y alabanza eternamente. Bendito sea tu Nombre, santo y glorioso, a él
gloria y alabanza eternamente.
3,53: líbranos, con tu poder
maravilloso, y da gloria a tu Nombre, Señor.
3,53: Bendito seas en el templo de tu
santa gloria, a ti gloria y alabanza
eternamente.
3,54: Bendito seas en tu trono real, a
ti gloria y alabanza eternamente.
3,54: Sean humillados los que nos
maltratan, queden confundidos, pierdan
el mando, sea destruido su poder
3,55: Bendito cuando cabalgas sobre
querubines penetrando los abismos, a ti
gloria y alabanza eternamente.
3,55: y sepan que tú, Señor, eres el
Dios único glorioso, en toda la tierra.
3,56: Bendito seas en el firmamento del
cielo, a ti gloria y alabanza
eternamente.
3,57: Criaturas todas del Señor, bendigan
al Señor, canten en su honor
eternamente. Y que seamos nosotros los que
continuemos con tu Historia de Salvación. Amén.

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo del Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón. “.Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único” (versículo 16) Y de esta forma nos ponemos en contemplación, repitiendo y agradeciendo a Jesús que venga.

ACCIÓN ¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?
Practicando el
ejercicio de Lectio Divina debe haber un cambio notable en mi vida. Si no
cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano. Escribe tu compromiso
misionero. Ve a llevarle este mensaje a alguien que lo necesita.
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