Taller de Vínculos, afectividad y sexualidad.

SEGUNDA PARTE

La psicología tradicional propone entender las emociones y los sentimientos como dos realidades distintas:

·         Emociones: superficiales y cambian

·         Sentimientos: Profundos y permanecen con el tiempo.

·         Sexualidad esta entendida como la identidad, la manera en la que estoy en el mundo. Todo aquel instinto que me lleva a la vida.

La motivación es a que todo lo que hagamos sea en pos de construir, desde el amor y la libertad, filtrando,  pues  es necesario escuchar a Dios desde todo lo que se nos sugiere, pero también se hace necesaria una vida religiosa con criterios claros, personas que no sean marionetas de las opiniones de los demás;  la cultura es una variable que se da entre la moral y los deseos, cada cultura trae su propia definición de que se puede hacer y que no, el problema es que a veces, entendemos que las construcciones culturales son inmutables; se nos presenta a Jesús como un hombre libre y ejemplo de equidad.

La santidad la hemos relacionado con la negación del placer, y esta ha llevado todo un proceso de evolución en el tiempo, en los tiempos de las primeras comunidades esta era relacionada con el martirio, luego en la época de San Francisco de Asís con la mendicidad, en la época de la colonia se le relacionó con la pureza y hoy en el siglo XXI, santidad es igual a servicio.

Y es una cuestión de sentido: ¿Qué quiero replicar de mi pasado?; ¿En que hemos sido y en que hemos dejado de ser?

Desde el psicoanálisis, el ser humano es una unidad funcional que integra lo biológico, psicológico, social y trascendente. La existencia del inconsciente que aporta Freud a la psicología da espacio  al trabajo desde la palabra,  que es la que a través del recuerdo da la cura, el inconsciente se muestra mediante sueños, equivocaciones, lapsus…

Los instintos, que son los que nos unen con el mundo animal, al pasar por la psicología se convierten en pulsiones, lo que da la opción de elegir realizar  o no. Dentro de la estructura psíquica de cada persona se encuentran: el Ello: que representa el placer, la satisfacción de mis deseos, el Yo donde se encuentra el consciente, y una parte del inconsciente en la que a su vez se encuentran los mecanismos de defensa que son las maniobras que me ayudan a defenderme y adaptarme ante situaciones doloras o angustiantes; y el Súper yo el policía interno, el que me premia o me castiga.

La pulsión tiene un objeto que es sobre que siento el deseo; una fuente que es el cuerpo; un fin que es la descarga, y una  perentoriedad que es el nivel de urgencia de satisfacer el impulso. Para sublimar las pulsaciones se hace necesario orientar mi fin, acoger  que todo es parte de la vida y fortalecer mi capacidad de espera.
Karen Polanco Novicia MAR 

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