LECTIO DIVINA. XXXII DOMINGO (B) ORDINARIO Mc. 12, 37b-44
Compartimos el enlace de la Lectio Divina en audio; lección de generosidad y humildad de una pobre viuda:
https://drive.google.com/open?id=0B2Pb_ODVLt4lbE03cmRyUGllcTNPZGVpMFpFQUNGbG9MaXZR
https://drive.google.com/open?id=0B2Pb_ODVLt4lbE03cmRyUGllcTNPZGVpMFpFQUNGbG9MaXZR
CONTEXTO:
A través de una serie de intervenciones insistentes, el contraste
entre Jesús y los jefes del pueblo judío va madurando en una división
insanable, que esta vez marca la condena más dura de Jesús contra el orgullo y
la prepotencia de los “maestros” de Israel. Este trozo, en la intención de
Marcos, en el contexto de estos capítulos, marca la ruptura definitiva entre el
evangelio de Jesús y el fariseísmo. A la comunidad cristiana se le impone el
compromiso de realizar una opción fundamental, a la cual Marcos le da un gran
realce con una expresión típica de su evangelio y recuerda la severa
amonestación de Jesús: ¡Guárdense de los escribas (Cf. 8,15). Y en
contraposición la liturgia de hoy nos pone como modelo de seguimiento a dos
mujeres: la
viuda de Sarepta y la viuda que echa dos moneditas en la canasta del Templo. Interesante, ¿verdad? Pues,
entremos, asistidos por el Espíritu Santo, al texto.
EL
TEXTO: Evangelio
según San Marcos 12,38-44.
37bLa
muchedumbre le oía con agrado.
38Decía
también en su instrucción: «Guardaos de los escribas, que gustan pasear con
amplio ropaje, ser saludados en las plazas, 39ocupar
los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes;
40y que devoran la hacienda de
las viudas so capa de largas oraciones. Esos tendrán una sentencia más rigurosa.
41Jesús
se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el
arca del Tesoro: muchos ricos echaban mucho. 42Llegó
también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as. 43Entonces,
llamando a sus discípulos, les dijo:
«Os
digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el
arca del Tesoro. 44Pues
todos han echado de los que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que
necesitaba todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir.
¿QUÉ DICE EL TEXTO?
37b La muchedumbre…
los interlocutores de Jesús, se han ido convirtiendo en una muchedumbre, que
representa de alguna manera un salto cualitativo: mientras sus adversarios
afrontan de forma hostil a Jesús, la “muchedumbre lo escucha con agrado”. Es un
rasgo típico de Marcos que evidencia el contraste entre la ambición orgullosa
de los jefes del pueblo y de los ricos y la sencillez de la gente.[1]
38. “en su instrucción”: nos
está recordando el tema de la enseñanza de Jesús en el Templo (cf. 11,18;
12.1.35).
“Amplio ropaje”: vestiduras que se usaban principalmente durante las reuniones
religiosas. Con ello, el evangelista quiere estigmatizar la búsqueda de
prestigio humano y la ambición de estas
personas. Se creen importantes y esperan el reconocimiento más amplio, no solo
el de los hombres, sino el de Dios.
v.40. Esta
frase solo es de Marcos. La denuncia contra los fariseos se agrava con la
añadidura de la acusación de hipocresía y de la avaricia vergonzosa con
prejuicio de quienes están más necesitados (viudas).
vv.41.ss: Lo
pequeño tiene un gran valor: es el contraste perenne entre el pobre y el rico,
el cual da solamente de lo que le sobra.
“Frente al arca del tesoro”: se supone que Jesús esté sentado junto a este conjunto de celdas
(“el tesoro”), donde se almacenaban los objetos preciosos que eran donados al
templo, o frente al muro del patio de las mujeres, al lado del cual estaban
colocadas trece cestas en forma de embudo, en las cuales el pueblo colocaba las
monedas que ofrecía.[2]
v.42: dos moneditas: La mujer había podido muy bien guardar una de ellas para sí: en
cambio, ofrece precisamente todos sus haberes, “su misma vida”, como lo indica
el texto griego.
v.43: llamando a sus discípulos: esta expresión particularmente redaccional de Marcos es
significativa en este punto del evangelio donde concluye el ministerio público
de Jesús: de ahora en adelante Él se encontrará solo con sus discípulos hasta
que sea arrestado por sus enemigos. Esto evidencia que lo que sigue va dirigido
a la comunidad cristiana.
De verdad. Con
esta palabra el evangelista quiere atraer nuestra atención porque es algo
fundamental.
v.44: de lo que necesitaba: evidencia el estado de necesidad de la mujer, manifiesta la
miseria de esta viuda en un fuerte contraste con la abundancia de los ricos que
“echaban mucho”.
Todo lo que tenía para vivir. Marcos subraya con una energía insólita la totalidad del don de la
pobre viuda: lo que esa mujer ofreció equivalía a su propia vida.
El evangelio en las últimas palabras de este pasaje, antes de
introducirnos en la pasión y muerte de Jesús, proclama la necesidad de jugarse
toda nuestra vida por él, si queremos caminar en su seguimiento.
¿QUÉ
ME DICE A MI EL TEXTO?
Es la gente que ha ido creciendo en torno a la persona y mensaje
de Jesús. Son aquellos de corazón sencillo que se sienten atraídos por su
mensaje pero que no han hecho ninguna opción. No han adquirido ningún compromiso
con el Señor. Nos puede pasar a muchos. Podemos ser cristianos de boleta, es
decir, de papel, tenemos la “Fe de Bautismo”, pero de allí, nada más. Es una fe
sin compromiso, sin adhesión aunque digamos que somos cristianos católicos y
vayamos a misa todos los domingos.
Me fijo en Jesús
Jesús, el Maestro, que continuamente discierne el querer del Padre
sumergido en el conflicto, combatiendo la hipocresía de sus adversarios. El
Señor no se queda impasible ante la injusticia de estos personajes. Desenmascara
su falsedad y muestra sin tapujos que su modo de obrar está inspirado por la
ambición y la vanagloria, en busca de prestigios y privilegios, expresados a
través de injusticias abiertas, encubiertas con una religiosidad fingida. Jesús
contesta de forma directa, valiente y precisa la desfachatez de los guías
religiosos y con ello se ganará el precio para ser llevado a la muerte. Pero
también Jesús es un gran observador que penetra el corazón de cada ser humano y
pone sus ojos en aquella viuda para hacernos una llamada de atención muy
fuerte: el criterio no es dar; el criterio es darse. El criterio no es
aparentar, el criterio es olvidarse de sí, y no reservarse nada para sí, porque
la providencia siempre nos cobija.
Jesús, pobre y al servicio de todos, no es un paréntesis en la
vida de Dios, sino la manifestación de la propia condición de Dios; Jesús no es
el turista rico, incluso desbordante de simpatía, que viene a visitar las
tierras subdesarrolladas de la humanidad; es el servidor de todos, el esclavo
por antonomasia, pues su modo de ser Dios es la pobreza.
Me fijo en los escribas
Estos personajes devoran los bienes de las viudas y oran
largamente para aparecer. ¿Qué intereses profundos mueven sus acciones? ¿En qué
están basando su fe? ¿Por qué Jesús los enfrenta y desenmascara abiertamente,
hasta jugarse la vida en ello? Jesús está aquí atacando la vanidad, la ambición
y la descarada explotación que los escribas hacen de los socialmente débiles.
Me fijo en la viuda
La viuda, dando desde su indigencia, lo ha dado todo. Enteramente
generosa, enteramente confiada, enteramente comprometida con su fe, adherida a
su única riqueza de quien depende por completo, porque se fía y conoce al Dios
en quien espera. Como la viuda de Sarepta, en el límite, ninguna de las dos se
reserva nada. Actúa sin aparatosidad, sin presunción, sin protagonismo, sólo movida por una causa: la fidelidad que
conlleva amor y esperanza. La viuda, en definitiva, deja a Dios la preocupación de su vida. Hace
una elección clara entre Dios y la riqueza. Esta opción es posible porque
confiar en Dios y amar a los hermanos es más importante que todas las
cuestiones de dinero. Es el criterio fundamental para la vida de los discípulos
de Jesús. Es llegar a vivir libre en el reino de Dios. La viuda no pide ni
espera ningún milagro, ni se contenta con recitar el primer mandamiento, sino
que lo vive y practica.
Me fijo en los discípulos
Marcos se sirve de la experiencia vivida por Jesús para introducir
el tema de enseñanza a los discípulos. Y no podemos perder la perspectiva del
conjunto que es la llegada del Reino de Dios en la muerte-resurrección de
Jesús. Desde esta iluminación Jesús nos habla a los discípulos, a la comunidad
y de alguna manera nos hace ver que hay actitudes y comportamientos que nos sirven como
seguidores de él pero que hay otras que no nos sirven,
como por ejemplo: el afán de sobresalir, de obtener reconocimiento, la ambición
y un culto vacío y superficial. Por otro
lado, nos viene a decir que lo que vale es la espontaneidad que brota de un
corazón generoso, un corazón que no se reserva nada para sí, que no calcula
porque confía en un Dios Padre todopoderoso y misericordioso, pero sobre todo,
son actitudes que brotan de una íntima unión con el Señor, donde lo único
importante es él y su Reino, y lo demás se va acomodando a su querer.
San Agustín expresará
bellamente:
(…) «Estáis viendo -les dijo- a
esta viuda, -y entonces se fijaron en ella; ella echó mucho más en ofrenda a Dios que aquellos ricos que
ofrecieron mucho de lo mucho que poseían». Ellos ponían sus miradas en las
grandes ofertas de los ricos, alabándolos por ello. Aunque luego vieron a la
viuda, ¿cuándo vieron aquellas dos monedas? Ella echó más en ofrenda a Dios -dijo el Señor- que aquellos ricos. Ellos
echaron mucho de lo mucho que tenían; ella echó todo lo que poseía. Mucho
tenía, pues tenía a Dios en su corazón. Es más tener a Dios en el alma que oro
en el arca. ¿Quién echó más que la viuda que no se reservó nada para sí? (Sermón 107 A).
¿QUÉ
ME HACE DECIR EL TEXTO A DIOS?
Hoy Señor, por
medio de tu palabra, me das una gran lección. Para conseguir tocarte no hace
falta ser importante, ni saber mucho, ni tener títulos, ni impactar con el
brillo de ropajes con que a veces nos revestimos para aparentar lo que no
somos, ni nada de todo lo que nos encandila y a quienes muchas veces admiramos
y que llega tan directamente a nuestro pobre y pequeño corazón que nos hace
suscitar como una envidieja, como una añoranza, como un deseo de ser tan
fanfarrón como el otro para presumir de lo que no tenemos y menos, de lo que no
somos.
Tal vez yo en algún momento por no estar centrada en ti, he sentido que mi mirada
se ha quedado en estas linternas de pilas que alumbran mucho pero pronto se
apagan y me he olvidado de tu luz maravillosa y eterna, tu Espíritu Santo que
ilumina todo mi ser y me atrae con pasión y profundo amor hacia ti.
Para llegar a tu
corazón solo necesito dar todo lo que soy, lo que tengo, que por cierto nada es
mío, solo mi debilidad y mi pecado, pero desde allí, pobretona como soy, puedo
creer y confiar plenamente en tu promesa: “con amor eterno te amo”, o esa frase
del hermano Rafael que tanto me resuena: “solo Dios llena el alma y la llena
toda”.
Sí, solo
vaciándome de mí puedo esperarlo todo de ti. Quiero poner mi vida en la bandeja
como ofrenda para ti y esperar el milagro que cada día necesito de ti para
gustar de tu salvación.
Y quiero volver
mi mirada hacia tantas mujeres que como la viuda son olvidadas, porque no tienen
relevancia social, ni están en la pasarela de la eficacia, de la eficiencia, de
la competitividad, y mucho menos a la altura de las circunstancias porque son
paupérrimas.
Quiero mejor
pensar en la Sra. Ana Rosa, en Sandrita, en Cielo, de Lola, en la “Mudita”, y
en tantas otras que en nuestras visitas por el Barrio nos recuerdan que su fe,
en medio de tanta carencia, enfermedad, o hasta miseria, nos muestran el rostro
sufriente de Cristo, abandonado en la Cruz, desasistido y abatido por el
rechazo y la ignorancia de nosotros los grandes ignorantes que nos creemos
poseedores de una verdad que no vivimos y un camino de espinas que no
transitamos junto a nuestros hermanas/os que caminan hacia el calvario.
Dame Señor la
humildad y la generosidad de la viuda para entregarme sin reservas a tu causa,
y quita de mí la vanidad y la arrogancia que me hace risible ante tu pobreza,
tu humanidad y tu entrega.
Nieves
María Castro Pertíñez. MAR





Comentarios
Publicar un comentario