31 de enero de 2018

¿Cómo sé si esto es para mí?

Esta es una de las tantas preguntas que nos hacemos ante una decisión importante que debemos tomar ante la vida, ante nuestro propio destino.


Es una pregunta que nos hacemos al momento de escoger una profesión y también al momento de definir el estilo u opción de vida que queremos vivir, es decir, si Dios llama al matrimonio, a la vida de soltería o a la vida religiosa.  

Cuando este interrogante nos llega caemos en la tentación de buscar la respuesta con otras personas, como son nuestros padres, amigos, vecinos, etc. y siempre que nos sentimos confundido y perdidos dejamos por último buscar la respuesta en Dios; en lo más profundo de nuestro ser por medio de la oración, así como en cualquier decisión o situación la respuesta a nuestra interrogante la encontramos en Él.

La oración es el momento oportuno de presentarnos ante Dios con todas nuestras inquietudes, de abrirle el corazón para dejar que nos hable en la intimidad y a la vez nosotros escucharlo, también es necesario tener un acercamiento a su Palabra por medio de las Escrituras, porque en su Palabra, Dios también nos está hablando constantemente, pero, hay que tener muy en cuenta que en las escrituras no encontramos respuestas como un tipo de formula o instrucciones que solucionen nuestras inquietudes de la noche a la mañana, sino que Dios nos habla en el lenguaje del amor y entre ellas podemos encontrar nuestra misión para la vida, nuestra respuesta.

Por eso ante cualquier decisión que vayamos a tomar en la vida es necesario ponerlo primero en oración porque solo ahí encontraremos una respuesta a lo que nos inquieta y seria precioso decir:

“Señor Jesús necesito una respuesta, háblame Señor, manifiéstate Señor. No quiero las respuestas de los hombres, del mundo o mis propias respuestas. Quiero las tuyas. Las acojo como venidas de ti y las acepto porque en tu bondad me las has querido dar como gesto de tu amor a mí. Estoy sediento Señor y la respuesta que más busco es a ti. Sé tú la respuesta para mi vida. Amén”

Cruz M. Ajpacajá
Novicia MAR

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